miércoles 28/7/21

La impunidad de los crímenes franquistas, caso de la desbandá. De aquellos polvos estos lodos

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Las proximidades de la fecha entorno al 18 de Julio siempre reverdecen recuerdos y reflexiones sobre un verano trágico en el que la República Española sufrió un golpe de estado que provocó una guerra en defensa de la Constitución de 1931 y la libertad.

Lo terrible es que tanto el golpe, los crímenes de guerra, como la dictadura posterior siguen siendo impunes. No se ha juzgado al franquismo, ni a los franquistas, ni al dictador y todo ello al contrario de lo ocurrido en Alemania, Italia o Francia tras la derrota del fascismo en 1945 y esa es la explicación de muchas de nuestras pesadillas actuales. Las derechas siguen siendo franquistas y/o liberal-autoritarias, hay un poder judicial cuyas cúpulas nunca fueron depuradas como en las democracias alemana o italiana y que sigue politizado, legitimando el franquismo, imponiendo duras penas contra la libertad de expresión y manifestación e interpretando la constitución otorgada por el heredero de Franco, el rey, desde una óptica parcial de forma que en aspectos de derechos humanos lo normal en el reino de España es buscar la justicia en los tribunales europeos. Pero no nos engañemos, los jueces y juezas aunque con una visión claramente conservadora acaban aplicando la legislación vigente. Lo cierto es que la ley de amnistía de la transición las leyes como la ley “mordaza” o la de partidos políticos, son ultraconservadoras, dignas todas ellas de Polonia o de Hungría como poco. Por eso la impunidad franquista cuyo fin tampoco se vislumbra en la próxima ley de memoria democrática, nos pasa factura y no somos una democracia liberal como Francia, Inglaterra o Italia. No olvidemos el papel de la corona, que debe su reinado al dictador y por tanto su blindaje superior a cualquier jefatura de estado democrática, necesita igualmente de la impunidad.

Veamos el crimen de la desbandá, es un ejemplo de libro de crímenes contra la humanidad que nada tiene que envidiar a las matanzas de las recientes guerras de la extinta Yugoeslavia o los genocidios de Ruanda o el Congo. Miles de civiles que huían a pie y con lo puesto, de las tropas de Franco cuando estas comienzan a tomar la ciudad de Málaga en Febrero de 1937 y que son ametrallados y bombardeados por aviones y barcos de guerra españoles, alemanes e italianos en la carretera hacía Motril y Almería que circula paralela a la costa. Se trataba no de tropas en retirada sino de civiles huyendo, insisto.

Málaga incomprensiblemente, dada su industria y su puerto que era clave para los intereses de Franco fue defendida con pocos medios al mando del ineficaz y seguramente traidor coronel Villalba y esto provocó un avance de las unidades motorizadas italianas del CTV que luchaban perfectamente armadas y pertrechadas al servicio de Franco y de la causa fascista. El CTV estaba integrado por unidades de fascistas italianos, los “flechas negras” y soldados profesionales, más numerosos, con abundantes medios motorizados, acorazados y con artillería y aviación propias. Los italianos eran la vanguardia pero tras ellos venían los falangistas, las fuerzas africanas y tropas franquistas que ejercían una represión sanguinaria, que provocó la huida de miles de refugiadas y refugiados de toda la provincia, así como habitantes de una ciudad mayoritariamente republicana y muy sindicalizada.

La resistencia republicana a la asonada pro-monárquica del 18, fue dispar y en ocasiones mal organizada frente a unos golpistas que llevaban meses con Mola al frente, preparando el golpe de estado y que lo primero que hicieron fue fusilar a los generales, oficiales republicanos leales así como a los mandos de la Guardia Civil o de Asalto fieles a la Constitución y tras ellos a todos los cuadros políticos y obreros republicanos. Los sindicatos obreros fueron en un primer momento la punta de lanza de la oposición a la rebelión monárquica y fascista. La CNT y la UGT fueron claves y ellos organizaron las primeras  columnas y batallones, luchando junto con Guardias Civiles, Carabineros, Guardias de Asalto y militares con honor, frente al golpe. Por eso Hitler y Mussolini deben intervenir al objeto de hacer triunfar a los golpistas.

La clase obrera de Málaga venció al golpismo y tomó los cuarteles sublevados, pero el Ejército del Sur tardó en organizarse, se improvisó mucho y eso que al frente de los golpistas estaba Queipo de Llano, un general bien preparado y muy violento y cruel que sabía perfectamente que para dominar la irredenta y rebelde Andalucía necesitaba aplicar una represión metódica, con métodos terroristas y planificados de la que ni hombres, ni mujeres se libraron, tampoco los niños y niñas. Hoy el crimen contra la humanidad de la desbandá que tuvo su inicio el 8 de Febrero de 1937, sigue sin ser depurado y Queipo de Llano está enterrado en la Iglesia de la Macarena para escarnio de la Iglesia Católica y de Sevilla a pesar de la protestas ciudadanas y promesas incumplidas del PSOE.

La defensa republicana de Málaga mal planteada, con tropas escasas y mal armadas, fue un paseo triunfal para la “guerra celere” de las unidades blindadas italianas con el general Roatta al frente, aunque posteriormente fueran derrotadas por el ejercito republicano en la batalla de Guadalajara, pero invencibles hasta ese momento. La persecución y ametrallamiento de la población civil refugiada llegó de un empujón hasta Calahonda, pasando por Motril ya en la provincia de Granada. Perseguidos, ametrallados y cañoneados durante 110 km mujeres, hombres, menores y personas ancianas, hasta que tropas republicanas llegadas a Guadix desde Utiel en tren y procedentes del frente de Teruel con dos batallones internacionales como el Chapayev y otros batallones del Ejército Popular como el Juan Marco integrado por confederales valencianos, así como algunas fuerzas al mando de un  capitán de Carabineros llegados desde Almería iniciaron la resistencia e incluso contraatacaron los internacionales. En Castell de Ferro se organizó la primera ayuda y se trasladaron los refugiados supervivientes a Almería, Valencia incluso Barcelona, en camiones.

Restablecido el frente en la línea Castell-Gualchos y Sierra de Lujar hasta Sierra Nevada, que resistió ya con mucha eficacia todo el resto de la guerra, finalizó un episodio que nada tiene de menor comparado con el de Guernica. Fue superior en muertos la desbandá también contra población civil desarmada.

El ejército de Franco practicó durante toda la guerra posterior al golpe del 18 de Julio, bombardeos y represalias contra civiles al objeto de debilitar no el poderío militar de las tropas republicanas sino de castigar y aterrorizar a población civil. Todos esos crímenes siguen impunes y sin condena efectiva, porque una declaración verbal, una moción o una PNL no es condenar el franquismo. Una ley de fosas tampoco hace recuperar la justicia, porque la cuestión no es desenterrar y enterrar dignamente, lo cual es necesario, sino juzgar el genocidio franquista y los crímenes contra la humanidad cometidos a docenas en España.     

La impunidad de los crímenes franquistas, caso de la desbandá. De aquellos polvos estos...