martes 16.07.2019

Graves contradicciones entre la guerra y el socialismo pacifista

Es todo un ovillo y comienzas a tirar y comienza a salir mierda, también silencio, miedo y complicidad. Es la Europa capitalista, estúpido

La guerra contra Yemen, que protagoniza Arabia Saudí junto con otros aliados, con la complacencia de la “comunidad internacional” dividida entre la pasividad o el rechazo hipócrita, añade ahora la posición de condenar, si, a la monarquía saudí, cruel, sanguinaria y teocrática, pero con la que se puede hacer caja.

El socialismo es pacifista y lo es ante las guerras iniciadas por el capitalismo y las luchas armadas entre el propio capitalismo por conseguir posiciones comerciales y territoriales más favorables al objeto de controlar los mercados. El socialismo es pacifista porque la clase obrera, las clases populares que al final conforman la infantería del tinglado y ponen los muertos o sufren como civiles los horrores de la guerra, no son enemigas entre ellas y tienen unos y otros las mismas aspiraciones y deseos de vivir una vida digna y en paz. La guerra es la enemiga de las clases trabajadoras, de los jóvenes, de las mujeres, de los niños. La guerra es un negocio y por tanto nada se nos ha perdido en ella. La movilización contra la guerra y dar la espalda a los nacionalismos belicosos es seña de identidad del movimiento socialista internacional.

Por tanto también la industria militar es puesta en cuestión. Es decir fabricar armas, no es responsabilidad de quien está ante un torno o cortando chapa de acero, pero sí de quienes lo inspiran y hacen negocio. España que es una potencia en construcción naval, vio como la Unión Europea obligaba al gobierno español de González a emprender la reconversión naval, es decir cierre de la mayor parte de los astilleros contentando a los descontentos y luchadores metalúrgicos del sector con jubilaciones muy anticipadas y subsidios que dieron lugar a los “lunes al sol”. La Unión Europea controlada por Alemania, desmantelaba nuestra industria con la excusa de que era pública y/o recibía ayudas públicas. La UE limita mucho las ayudas públicas a la industria y como bastión neoliberal y templo pro-capitalista es enemiga de lo público, máxime si se trata de un sector productivo. Lo cual no impide que la industria privada y las multinacionales reciban ayudas públicas cada vez más potentes y de diversas formas que van desde los contratos y contratas a la austeridad, las rebajas salariales impuestas en su nombre, los recortes sociales, la privatización obligatoria, dinero contante y sonante en forma de convenios y apoyos del BCE y favores varios, amén de múltiples formas de corrupción consentida de grandes bancos y empresarios. Pues bien, solo un pequeño grupo de astilleros se salvó de la quema y entre otros los dedicados a construcción naval militar. Ese es el grave problema ahora, pues cuando se hizo la reconversión, no se pensó en dirigir la industria a fines pacíficos. Además como Corea y otros estados del sudeste asiático se han hecho gracias a la dejadez de la UE y los gobiernos europeos con la industria de construcción naval mundial, uno de los pocos huecos que tiene la Bahía de Cádiz es seguir con sus arsenales y su industria militar ya sean las corbetas de Hugo Chávez o ahora las de Arabia Saudita.

Los negocios del Reino de España con la cruel dinastía saudí también tienen un responsable. Arabia de los Saud tiene grandes intereses no solo de importación militar sino en muchos otros aspectos con nuestro reino. Es la corona española la mentora y “comisionista” preferente de nuestras relaciones con Arabia y los reyes de España y los Saud tienen una relación tan amistosa e interesada como oscura. Los reyes de la dinastía Borbón desde hace unas decenas de años están firmemente hermanados con las dinastías Alauita, Saud y las casas reales gobernantes en Jordania y Kuwait; vamos lo mejor de cada casa. Esa es la clave de bóveda de la cuestión, pues entre reyes anda el juego.

España debe defender su industria. En lugar de salvar solo a la banca, sería hora de que alguien iniciara una reconversión industrial real que no significara despidos y paro sino reorientar la industria a otros fines y que la UE dejará de prohibir las ayudas a la industria y a sectores industriales estratégicos en lugar de apoyar solo los intereses del capital especulativo y favorecer la deslocalización industrial en favor del capitalismo financiarizado europeo. Todos esos que hablan de más Europa, debieran comenzar por exigir una gran auditoría pública de las mil y una tropelías, chorizadas y traiciones a los pueblos de Europa que la burocracia de Bruselas ha impuesto con la complicidad de los estados miembros y su mayoría conservadora.

Es todo un ovillo y comienzas a tirar y comienza a salir mierda, también silencio, miedo y complicidad. Es la Europa capitalista, estúpido.

El socialismo es pacifista. Pablo Iglesias se opuso tanto a la guerra de Marruecos como a la primera Guerra mundial. El PSOE exigió neutralidad en la Gran Guerra. Precisamente las contradicciones del socialismo entre su ideal y su práctica comienzan con la primera guerra mundial cuando finalmente los socialistas de los países contendientes acaban apoyando las tesis nacionalistas y aprobando los créditos de guerra. Ese es el inicio de tantas y tantas renuncias y no sin resistencias, en el SPD hay que recordar a Rosa Luxemburgo, a Pablo Iglesias en España, pero sobre todo a Jean Jaures, el mártir del socialismo pacifista, el máximo dirigente socialista francés Jaures fue asesinado a causa su oposición a la guerra, por un ultranacionalista favorable  al belicismo, ese crimen dejó tocado al socialismo francés. Cuando tras la primera guerra mundial los y las francesas vivieron los desastres de la guerra, la muerte de millones de jóvenes en frentes estancados en medio de ratas y miseria y se dieron cuenta de la maldad de la guerra, no quedó pueblo ni ciudad francesa sin una calle a Jaures. Ahora, salvando las distancias hay una guerra cruel e inútil en Yemen, única y exclusivamente por el interés de la dinastía Saud en su pelea por ser líderes regionales y en su enfrentamiento con Irán. Los obreros y obreras de los astilleros de Cádiz no pueden ser rehenes de esta guerra, ni víctimas de una UE ineficaz para las clases trabajadoras y el empleo industrial, ni de un club de dinastías varias. Jeremy Corbyn ha pedido el embargo de armas a Arabia Saudita. Desde aquí también lo hacemos.

Graves contradicciones entre la guerra y el socialismo pacifista