martes 3/8/21

Las farmacéuticas a su negocio

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No somos epidemiólogos, no somos especialistas sanitarios, somos responsables políticos y por tanto las respuestas y reflexiones de este texto son políticas. Si bien tampoco parten del vacío o la ignorancia. Hemos acumulado experiencia como activistas defensores de la sanidad pública. Estas luchas en defensa de lo público y la salud, ha llevado estudiar, documentarnos y contactar con profesionales serios, preocupados y muy comprometidos con lo social. Al final se tropieza con la corrupción, los intereses económicos de grupos capitalistas y el inmenso poder económico y político de la industria farmacéutica.

La epidemia del coronavirus o Covid 19 es una más de los azotes de enfermedades que desde siempre se sufren en la humanidad y a lo largo de la historia.

¿Quién va a pagar la crisis del coronavirus? Se sabe que Cuba puede tener y afirma tener remedios que se aplican en China con éxito, pero en Occidente nadie da cuenta de ello, pues las farmacéuticas tienen comprados a los gobiernos occidentales 

El problema es actual y por tanto hay que situarlo ahora, en un mundo globalizado y construido por la globalización neoliberal al puro interés del capital mundializado. A esto hay que sumar las políticas de austeridad impuestas con la excusa de la crisis del 2008 que no eran en realidad sino un esfuerzo más de los poderosos de destruir el estado del bienestar y las conquistas de la clase obrera desde tiempos desde el siglo XIX a costa de luchas, sangre, hambre y sacrificios. Inmediatamente los recortes en sanidad fueron aplicados de forma cruel y dura y surgió el nuevo dios lo privado y la nueva religión, la privatización.

A esto se suman también en este campo los repagos de medicamentos por parte de personas vulnerables y de riesgo, al objeto de ahorrar la sanidad pública, para que las farmacéuticas no pierdan beneficios. La industria farmacéutica occidental es una auténtico oligopolio que pone en peligro no solo nuestra salud, por sus tan elevados como falsos precios, sino un potencia politica que gracias a las patentes controla el mercado mundial a base de amenazas jurídicas y…, aunque en Estados que no están del todo bajo la hégira total del imperio de los EE.UU o bien con dignidad nacional, hace ya unas décadas que producen medicamentos que por cierto han sido muy efectivos contra el SIDA en África, India…, así mientras en otros lugares del mundo se fabrican buenos medicamentos baratos, las seguridades sociales del Norte, pagan es decir pagamos miles y miles de millones en medicamentos más caros, que solo por racismo se puede decir son mejores.

Ahora con el coronavirus puede pasar lo mismo. De hecho las farmacéuticas bajo control de EE.UU y en su esfera preparan tratamientos y medicamentos que nos venderán como fruto de ingentes inversiones en investigación para justificar los precios, al tiempo que silencian avances y éxitos cubano-chinos en esta materia.    

Todos los recortes sanitarios que ya denunciamos eran criminales, están saliendo ahora. Los recortes de personal provocan cansancio y contagios de muchas profesionales, a lo que se suman carencias graves a la hora de poder atender a enfermos y enfermas entre las que destaca una ausencia de respiradores alarmante, una reducción de las UVI que puede resultar asesina.

El estado debe hacer ahora ingentes inversiones de todo tipo y las respuesta de las grandes patronales y las derechas recortadoras es exigir pagar menos impuestos a pesar de ser responsables muchos medianos y grandes empresarios de deslocalizaciones industriales, haber cerrado la industria textil española o haber obtenido como es el caso de los bancos pingues beneficios de la crisis de 2008 es decir a nuestra costa y si alguien piensa que somos demagogos lo mejor que podemos desear es que no se contagie del virus.

¿Quién va a pagar la crisis del coronavirus? Se sabe que Cuba puede tener y afirma tener remedios que se aplican en China con éxito, pero en Occidente nadie da cuenta de ello, pues las farmacéuticas tienen comprados a los gobiernos occidentales y blancos. Mientras tanto las farmacéuticas se han hecho de oro a costa nuestra y la sanidad privada a lo suyo, el negocio.

La respuesta solo va estar en lo público. La industria farmacéutica debe ser nacionalizada y la medicina privada o es un servicio público o si es negocio también y nos tememos que lo es.

Tanto PSOE como PP tienen responsabilidades en esta situación, si bien es cierto que las privatizaciones más bestias se deben a la derecha el PSOE abrió la puerta. De hecho la derecha las sigue practicando y la extrema-derecha las exige a futuro.

Todo privado, pero cuando llega la hora de la verdad, solo el estado responde y solo a él se le exigen responsabilidades y dinero. Aunque el dinero o viene de los impuestos o no existe. Ahora nos dicen esto hay que solucionarlo entre todos, pero quienes, ¿También son todos aquellos que han deslocalizado, cerrando empresas provocando paro he invertido solo en productos especulativos y comprado bienes públicos para hacer negocios privados? La respuesta es que los estados europeos y también el nuestro lo primero que han decidido es volcar ingentes cantidades en subvencionar el sector privado y las grandes empresas.

En el estado español ahora se demuestran dos grandes debilidades, la primera que se confirma que las privatizaciones solo perjudican a las clases populares y trabajadoras. Haber convertido a España en un monocultivo turístico, ha sido y es nefasto, es un error que solo beneficia a los grandes empresarios del sector y del ladrillo. Ellos ya han cogido la cosecha, ahora con despedir a camareras y camareros, Kellys, cocineros, gobernantas, pilotos, auxiliares de cabina o personal de administración tienen bastante y además la culpa será del coronavirus y como han sembrado el miedo muchas personas trabajadoras no van a reaccionar.

Hay que llamar a la calma, pero también a no dejarnos engañar, defender lo nuestro, el empleo, los derechos sociales y laborales y a exigir la nacionalización de la industria farmacéutica y el fin de las patentes sanitarias. Por una sanidad integral pública y de calidad. Por la reversión de todas las privatizaciones. No sea que con dinero público a costa del Conavid 19 se acaben subvencionando cierres de empresas.

Las farmacéuticas a su negocio