miércoles 20.11.2019

Por el empuje del feminismo en la lucha internacional contra la esclavitud

El movimiento feminista es hoy la punta de lanza de la mayoría social que se enfrenta a las clases poseedoras

Soy un hombre, es cierto, por tanto con humildad y ansias de aprender, corro el riesgo de dar opinión al respecto. Documentado en historia del feminismo escrita por varias mujeres y en sus diferentes versiones y familias me atrevo a dar algunas propuestas de acompañamiento.

En junio tendrá lugar en Madrid, la segunda Conferencia contra todas las formas de Esclavitud.

Las relaciones laborales se han deteriorado tanto, los sindicatos han perdido tanto poder y el trumpismo –como nueva versión del derechismo e imperialismo racista y machista- está organizando a toda la extrema derecha mundial, por lo que pensar en soluciones tan solo nacionales y/o estatales es una falta de visión política importante, o bien no querer cambiar nada en realidad. La nueva esclavitud es el precariado, la uberización económica, la ausencia de salarios dignos y el paso a la historia del movimiento obrero de la jornada de ocho horas. Los movimientos migratorios sin derechos, ni papeles que curiosamente el propio sistema capitalista y la globalización espolean producen mucha mano de obra esclava y nutren el negocio más criminal del mundo, la prostitución. Y en medio de todo esto, la mujer como primer sujeto sufriente de la nueva sociedad sin derechos. La proletaria del proletariado como la definieron las socialista feministas del principios del siglo XX.

Hay causas comunes en el feminismo, desde luego, al igual que históricamente las hubo entre feministas sufragistas y feministas socialistas. Pero la causa de la transformación social, la construcción del socialismo y la causa obrera así como su compromiso con ella, ya señalaron diferencias. Las lógicas entre quienes solo encontraban la igualdad en el voto pero se sentían y sienten cómodas en el capitalismo y las que querían cambiar la sociedad. En 1910 en Copenhague la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas a iniciativa de Clara Zatkin ya propone un día para la lucha de las mujeres, por primera vez. Luego el movimiento socialista muy pronto se implica en la lucha femenina, en la que hay antecedentes muy significativos como el de Flora Tristan entre otras.

No es voluntad de este artículo el serlo de divulgación histórica. Sino aterrizar en nuestra dura realidad. La realidad es que ante la regresión ideológica que el mundo vive y las consignas anti-mujeres y anti igualdad social y democrática que la extrema derecha y las derechas españolas encabezan, el movimiento feminista es hoy la punta de lanza de la mayoría social que se enfrenta a las clases poseedoras.

Las manifestaciones más mayoritarias y efectivas, son las que en torno al 8 de Marzo convocan las mujeres y en ellas todo el segmento progresista, de la izquierda y sindicalismo de clase se siente no solo cómodo, sino participe. Las luchas obreras, ciudadanas, políticas por un mundo mejor coinciden. Es por eso por lo que la derecha se enfrenta a la ideología de género. La derecha más extremista niega los asesinatos machistas y las leyes de protección de víctimas del terrorismo machista. Saben los derechistas que el feminismo unido a las causas sociales, sindicales y transformadoras es muy peligroso para los intereses que representan, es decir los de las grandes fortunas, las grandes multinacionales y los grandes fondos financieros que controlan el mundo, practicando la brecha salarial más injusta, los salarios más indignos y deseando recortar derechos al objeto de eliminar la igualdad y la democracia.

Es el trumpismo como brazo armado de las y los privilegiados el que trata de frenar lo más pujante de la respuesta social, defendiendo de paso uno de los negocios más saneados del mundo, cual es la prostitución y sus “industrias auxiliares”. Solo las mujeres pobres y/o excluidas se prostituyen. Solo las clases medias altas occidentales pueden alquilar a mujeres para que tengan sus hijos y pronto si no es ya, los vientres de alquiler serán un negocio nuevo para la sanidad privada y los seguros privados en el que obtener más beneficios. Son al fin y al cabo las nuevas formas de esclavitud o más bien la puesta al día de formas de esclavitud criminales ya existentes.

Es por eso que las respuestas sociales de avance no pueden estar al margen de quienes luchamos por el socialismo y por la defensa del planeta frente a un capitalismo depredador. Abolición de toda forma de esclavitud es la palabra clave. Somos abolicionistas.

Necesitamos hacer acción política. Política para vencer al trumpismo y a la extrema derecha machuna. Pero para ello es imprescindible cuestionarse el capitalismo, condenar el capitalismo, denunciar el capitalismo y llamar a la lucha de clases tal y como Flora Tristán, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin y la Internacional Socialista de Mujeres ya hicieran.

Por el empuje del feminismo en la lucha internacional contra la esclavitud