sábado 23.11.2019

El laborismo británico

Para comenzar el artículo es imprescindible señalar que para ser socialista, es decir, partidario de la igualdad, el reparto de la riqueza y la supresión de las clases desde las luchas sociales, de clases y la democracia, no es necesario en Europa Occidental (pues estamos ante una ideología internacional e internacionalista) ser partidario de la Unión Europea y el establishment de Bruselas. Una cosa y otra son independientes y sobre ello en varios partidos obreros y socialdemócratas hay un debate como ahora veremos.

Para comenzar, el Mercado Común luego UE, antes Comunidad del Carbón y del Acero, no es en origen una construcción de las izquierdas europeas, sino de democristianos y liberales. Los partidos socialistas no están de inicio en el debate ni en la construcción inicial y su concepto de Europa y europeísta que si existía, se movía más en parámetros de solidaridad, cultura común y/o lucha antifascista que en coordenadas de mercado que es como se construye la actual UE o Unión Europea, que tiene políticas muy definidas de libre mercado o de liberalización y privatizaciones, pero no de política social o defensa del estado del bienestar que si es una conquista de las clases trabajadoras de la Europa occidental que las tesis neoliberales hegemónicas en la UE cuestionan y entienden dañan “nuestra” competitividad.

El europeísmo/CEE/UE de los partidos socialdemócratas es muy posterior, ya de muy entrados los años sesenta y a ese europeísmo/CEE/UE, insisto, también se suman varios partidos comunistas (excepto los griegos y los portugueses) y los partidos verdes, estos, de forma entusiasta.

Los Laboristas británicos, el partido obrero más grande y numeroso de Europa, siempre fueron euroescépticos

Los Laboristas británicos, el partido obrero más grande y numeroso de Europa, siempre fueron al menos euroescépticos y tras conocer las deslocalizaciones industriales que la clase obrera británica ha sufrido con especial intensidad, sin que la burocracia de Bruselas haya hecho nunca nada por evitarla, sectores de la izquierda sindical y laborista, así como cientos de miles de miembros de la clase obrera tradicional, se han posicionado en contra abiertamente y es sabido que el voto a favor del Brexit aunque se oculte, es muy numeroso en distritos obreros británicos, votantes laboristas. Lo cierto es que el Laborismo está dividido y la clase obrera británica también. Esa es la realidad y al menos tienen establecido un debate, no como en otros lugares como España.

Lo cierto es que la UE muy preocupada en su burocracia y banqueros dirigentes por los tratados de libre comercio y por la tristemente famosa competitividad hace muy poco por proteger a los pueblos de Europa/UE, pues ni tiene ni desea tener agenda social, ni defiende su agricultura y a sus agricultores, ni su pequeña industria ni a sus artesanos, ni a muchos de sus pequeños empresarios. Además impone con dureza políticas de austeridad que consisten en hurtar derechos sociales y de bienestar, exigiendo reducciones salariales, privatizaciones y contención en inversión pública, además se plantea la paulatina liquidación de los sistemas públicos de pensiones. La directiva Bolkenstein, el TTIP o el TISA son ejemplos de tratados en cuya oposición han coincidido diversos sectores económicos, ha sido y es transversal y cuyos beneficiarios están al otro lado del Atlántico Norte, pero ni en Europa, ni en los pueblos de Europa.

La PAC gasta muchos miles de millones de euros en destruir agricultura y dejar a Europa/UE sin soberanía alimentaria. Por tanto desde muchos partidos obreros no se ha hecho pedagogía y se ha comprado el discurso de la derecha y los poderes financieros europeos, o si se han atrevido a cuestionar algo de las negativas políticas antisociales de Bruselas, han sido catalogados como locos antisistema, de forma que la oposición a estos desaguisados ha quedado más en manos de movimientos sociales que de las izquierdas políticas.

Los laboristas sí que han denunciado esta situación, además no lo hacen por demagogia sino por experiencia y análisis. Hay también que señalar que el Partido Socialista Francés en sus buenos años, antes de que Valls y otros traidores lo asesinaran, también vivió este debate y su división provocó entre otras razones y alianzas el frenazo a la llamada Constitución Europea que no era sino otro burdo tratado de libre comercio, sin contenido social alguno. Vaya que hasta los holandeses la votaron en contra.

Corbyn, sometido a duras presiones y ataques desde que democráticamente fue elegido líder laborista y por tanto referente del socialismo internacional, ha sufrido intensos ataques de los medios informativos, propiedad de bancos todos ellos; de la derecha europea y de los y las socioliberales europeos más próximos a los enemigos de Corbyn y la causa de las gentes humildes británicas que de su “compañero” socialista.

El ala derecha laborista y la izquierda laborista ha conseguido movilizarse en contra del Brexit como bandera contra Jeremy Corbyn

El ala derecha laborista, siempre opuesta a Corbyn, y la izquierda laborista ha conseguido movilizarse en contra del Brexit como bandera contra Jeremy Corbyn. Pero sectores también dentro del corbynismo laborista se oponen al Brexit, así como importantes sectores juveniles de la nueva clase obrera británica de los servicios y sectores sindicales afines. Ante esto Corbyn ha maniobrado al objeto de no romper el partido, en un difícil equilibrio. Corbyn debe proteger el laborismo, pero también sopesar la fuerte oposición a la UE de amplios sectores de la sociedad británica, incluidos muchos y muchas obreras o excluidos de la “nueva economía”. A pesar de todo y de comprometerse a que en el caso haber un referéndum nuevamente, hará campaña contra el Brexit y en favor de permanecer en la UE; Lo cual también demuestra que el Labour es un partido vivo, donde se debate y sus líderes no pueden actuar de espaldas a sus bases. Hay más, pero lo dejamos para una segunda parte y es el negativo papel de los verdes como nueva fuerza de recambio de la izquierda europea favorecida por el sistema, al menos en Gran Bretaña, Alemania y Holanda al objeto de combatir a los socialistas coherentes.

El debate sobre la Unión Europea debe volver a las bases de las izquierdas, porque si no la critica a las profundas debilidades sociales y democráticas de la Unión Europea se la dejamos a la extrema derecha. La UE curiosamente siempre aliada incondicional hasta el servilismo de los EE.UU excepto Francia en ocasiones, sufre el acoso trumpista, pero a su vez con sus políticas de austeridad favorece y mucho a las extremas derechas europeas.

Por lo tanto bienvenido sea el debate sobre que Europa queremos. Desde luego la del Banco Central Europeo o la actual Comisión Europea es de todo menos positiva para las clases populares europeas y ese debate desde el socialismo, se debe producir. La UE actual solo apoya los intereses de las clases burguesas y las multinacionales, los que pretenden cambiarla al menos deben partir de esa premisa. Pero el Brexit y su propia burocracia neoliberal la han dejado herida de muerte, pese a la publicidad contraria.           

El laborismo británico