lunes 14.10.2019

¿Acaso era posible? Sin programa, no

La situación que se produjo en día 25 en las Cortes, era muy previsible. De hecho todas y todos al menos teníamos dudas. Ya el 22 se evidencio el divorcio de las izquierdas institucionales mayoritarias, su desconfianza y las presiones que sin duda tenía Sánchez, tanto de los poderes financieros, como de la UE y la casa real, fueron muy evidentes y se materializaron en sus constantes llamamientos a las derechas que evidenciaban su voluntad de un gran pacto social-liberal o al menos de dejar claro ante Bruselas y la Zarzuela que era por qué no tenía otro remedio.

Podemos tampoco lo puso fácil, nada fácil y sobre todo le faltó inteligencia, humildad y dejar de creerse que representan ellos solos el espíritu de las ideas de izquierda y a los humildes y desposeídos en exclusiva, ignorando siempre su bisoñez en este terreno y que el partido estadísticamente demostrado que más votos de obreros manuales, desempleados y trabajadores medios tiene es el PSOE precisamente y ellos lo saben. Pero es que Podemos denotó con mucha facilidad sus ganas de tocar poder, de tener ministerios y otros sillones, tanto que el programa pasó a un segundo plano y la cuestión catalana que es el episodio más grave de la crisis de estado, quedó orillada.

El mejor discurso en mi opinión ambas sesiones el de Gabriel Rufián y tras ellos el PNV, Aitor Esteban. Rufián fue muy claro, “coge lo que te dan y trabaja, gánatelo” pero no fastidies a las clases populares y a los nacionalismos de izquierda.

Podemos está cuajada de profesores de ciencia politica, politólogos colegas y tiemblo cuando percibí que ocultan a la ciudadanía lo que es un consejo de ministros –pues si lo saben- y silenciaron que es un órgano colegiado, es decir que un ministerio no es una Taifa y que todas las decisiones son colectivas o por mayoría de forma que otros ministros y ministras pueden influir en tus decisiones y viceversa. Amén de que hay un “consejillo” previo que resuelve el día anterior los asuntos y los tramita o no y que los presupuestos de una concejalía, una consejería o una ministra no son de libre disposición personal, ni siquiera de Hacienda. En definitiva quien tiene la manija y decide es quien tiene la presidencia y la mayoría. Por eso un programa como algunas y algunos exigíamos era prioritario y primero. Luego basta de engaños. Por ejemplo, imaginemos que el PNV entrará en el Gobierno con un solo ministerio, estaría informado de todas las decisiones de Gobierno y podría influir en todas ellas, porque secretos oficiales aparte y en teoría el Gobierno todo, conoce los entresijos de la política de estado, las grandes líneas las diseña el Gobierno y en especial el presidente.

Pero hay otra gran duda no resuelta y es si realmente Pedro Sánchez deseaba el pacto sinceramente. Se sabe que los grandes poderes reales y no electos –los que de verdad mandan y no todos ellos ni mucho menos son españoles- no querían el acuerdo. La estrategia negociadora de Sánchez ha sido nefasta, tal vez adrede. Sánchez se olvidó del espíritu de la moción de censura y abusó una vez más de la masa social que vota socialista y se siente implicada en el socialismo democrático, siempre confiando en que su situación y la de sus familias van a mejorar. Podemos además se lo ha puesto muy fácil.

Hay graves crisis sociales, cada vez más pobreza y más desigualdad. El PP ha legado un estado desigual, cruel con las personas humildes sea cual sea su edad y sexo. Con un terrorismo machista más terrible que el vivido en España hasta hace unos ocho años, por eso la derecha más extremista se niega a reconocer como terrorismo a las mujeres asesinadas y sus hijos e hijas víctimas, no sea que se acabe el argumento contra ciertos nacionalismos y de paso los criminaliza.

La única solución es que todas las fuerzas que apoyamos la moción de censura que tumbó a Rajoy creemos un espacio de entendimiento. Todas

Hablemos de la derecha. En primer lugar las tres derechas son iguales, tal vez VOX más sincero, pero piensan lo mismo, de hecho acuerdan juntas con mucha facilidad. Las derechas hacen una interpretación de la Constitución del 78 parcial, autoritaria y represiva y eso explica que el Reino de España hoy en 2019 sea menos libre y más autoritario que en 1981 o 1998, por ejemplo. Las derechas han tendido una red centralista y de un monarquismo rancio y Sánchez y las cúpulas del PSOE han caído en ella, pues saben que su compromiso, el de las cúpulas, con la corona pasa por ahí. Es más vivimos una suerte de dictadura o dictablanda judicial y nos sometemos a ella en lugar de cambiar leyes urgentemente y liquidar y la nefasta ley mordaza o una dirección judicial politizada en clave derechista y ultraconservadora, porqué se diga lo que se diga las cúpulas judiciales están profundamente ideologizadas.

Claro, meter mano a tantas cosas a la vez le pone muy nervioso al sistema, un sistema corrupto y autoritario, que hace de la sacrosanta unidad de España, su negocio y su modus vivendi, que no el del conjunto de la población que es solidaria entre ella.

La única solución es que todas las fuerzas que apoyamos la moción de censura que tumbó a Rajoy creemos un espacio de entendimiento. Todas. Que quienes hicieron posible un gran movimiento regenerador, continuemos en él y lo profundicemos. No se olvide que la moción de censura también se ganó en la calle y que no hay ningún partido que nos represente en exclusiva, esa es otra mentira que hay que desterrar para seguir avanzando. Pero para ello es imprescindible una mesa de dialogo de las izquierdas y las fuerzas democráticas.

¿Acaso era posible? Sin programa, no