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miércoles. 10.08.2022

El estado de la microeconomía y la macroeconomía en la economía española

En tertulias radiofónicas y televisivas resulta frecuente oír a algunos de los participantes afirmaciones del tipo siguiente...

En tertulias radiofónicas y televisivas resulta frecuente oír a algunos de los participantes afirmaciones del tipo siguiente: la macroeconomía empieza a ir bien pero no la microeconomía, pues aún las mejoras de los indicadores agregados no han llegado a los consumidores y empresas. Con el tiempo, sin embargo, la evolución favorable de la macroeconomía se trasladará antes o después a la microeconomía. No se atreven a decir que la microeconomía va bien, pues eso no sería creíble para una sociedad que en su gran mayoría no solamente no percibe ningún tipo de mejora, sino que se está produciendo lo contrario: el empeoramiento de su situación.

Si se llegara a afirmar que la microeconomía va bien, no cabe duda que sería un insulto a la mayor parte de los consumidores, los cuales en su propia carne o en su entorno, familiares y amigos, siguen padeciendo el desempleo, la bajada salarial, la pérdida de derechos, el abaratamiento del despido, la incertidumbre ante la posible pérdida del puesto de trabajo, la subida de impuestos, de las tasas universitarias, de la luz, entre otras muchas alzas de precios, y disminución de becas. Otro tanto, se puede decir de las empresas medianas y pequeñas, muchas de ellas han desaparecido, y las que sobreviven se enfrentan a grandes dificultades ante la falta de crédito y bajada de la demanda. Se salvan las grandes, las que en esta fase de crisis, siguen de una manera impúdica obteniendo mayores beneficios a costa de hacer despidos y bajar salarios.

La idea de que la macroeconomía va bien es equivocada y lo que ocultan es la realidad, pretendiendo con ello vender una mercancía falsa para tratar de justificar lo que es injustificable; esto es, la puesta en práctica de una política económica que está alargando la crisis más allá de lo necesario y que está haciendo recaer los costes sobre las clases sociales medias y bajas. Mientras que los ricos se enriquecen aún más.

Considerar que la macroeconomía va bien demuestra un gran desconocimiento lo que esta disciplina tiene como objeto de estudio. Lo peor de todo es que no solamente son tertulianos los que lo dicen, sino que también lo he leído o escuchado a analistas económicos y financieros. La pregunta que hay que hacerse ante tanto despropósito es: ¿qué es lo que realmente se entiende por macroeconomía? Da la impresión, que los apologistas de la política económica, lo reducen a la prima de riesgo, a la balanza de pagos, y a que se ha producido un leve crecimiento, superando de momento la recesión. Esto es, escogen solamente algunos temas de que lo que es, sin embargo, un campo de estudio mucho más amplio. Dejan fuera otras variables que son, sin embargo, objeto de la macroeconomía y que tienen, además, gran relevancia.

No obstante, entre las variables escogidas ni el crecimiento que está habiendo es para hacer un balance positivo, ni la reducción del déficit público, que es el principal objetivo de la política económica, se cumple, de modo que sigue siendo elevado, a pesar de los costes que está implicando su reducción. Los daños causados no se restablecerán en un periodo corto, en el caso de que hubiera voluntad política de curar las heridas producidas, lo que es evidente que no va a ser así, pues todo indica que este Gobierno no tiene ninguna intención de mejorar las condiciones sociales de los trabajadores y empleados, sino que la contrarreforma emprendida ha venido para quedarse. De hecho, de continuar con esta política económica se seguirá forzando la implantación de un modelo económico neoliberal sustentado en la desigualdad, aumento de la pobreza y polarización social.

Con el fin de apoyar lo que estoy diciendo acerca de lo que se queda fuera, entre los muchos manuales que hay en el mercado español sobre esta disciplina, he escogido el de Olivier Blanchard, que es profesor de economía en el MIT, y que desde hace unos años es el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este es un buen texto, que se imparte en bastantes facultades de economía de nuestro país, aunque, como casi todos los libros convencionales, tiene sus limitaciones. Pero para nuestro propósito es suficiente. Una hojeada al contenido pone de manifiesto que entre los objetos de estudios se encuentran cuestiones como el mercado de trabajo, el crecimiento económico, y el progreso tecnológico, por mencionar aspectos significativos del funcionamiento de una economía, que no son mencionados por los optimistas metidos a falsos macroeconomistas. Pues bien, en esto la macroeconomía no va nada bien en nuestro país. Es más Blanchard considera como patología un elevado desempleo.

Un capítulo fundamental es en el que aborda “El progreso tecnológico y el crecimiento” y en el que dice: “Pero lo cierto es que en las economías modernas la mayor parte del progreso tecnológico es fruto de un proceso mucho más rutinario: el resultado de las actividades de investigación y desarrollo (I&D) de las empresas”. Ni que decir tiene que este no es el caso español en donde las empresas, salvo alguna excepción, apenas gastan en estas partidas y por si fuera poco se reduce el gasto público en investigación. Con los recortes en partidas básicas, como es entre otras la de investigación, se está hipotecando el futuro de la economía española.

La transferencia de tecnología también es una asignatura pendiente en nuestro país. Como señala Blanchard el progreso tecnológico depende tanto de la fecundidad de la investigación y el desarrollo como de la posibilidad de apropiarse de los resultados de la investigación y el desarrollo. A la vista de esto se puede afirmar que España camina en dirección contraria a lo que debe ser una economía moderna, pues el progreso tecnológico es básico para lograr un crecimiento sostenido en el tiempo, para conseguir mejoras de la productividad que permiten, por un lado competir en el exterior, y, por otro favorecer subidas salariales sin que se menoscaben los beneficios.

En suma, se puede concluir, que ni la macroeconomía ni la microeconomía van bien en nuestro país, sobre todo si consideramos que hay que tener una perspectiva a medio y largo plazo y no solamente en el comportamiento parcial de ciertas variables que no explican en su totalidad el funcionamiento de la economía real. Todo esto sin tomar en consideración cuestiones cruciales como el tipo de crecimiento, la distribución de la renta, el avance en la igualdad de género, en derechos y oportunidades, y en la consecución de un desarrollo respetuoso con la naturaleza y el medio ambiente.

El estado de la microeconomía y la macroeconomía en la economía española