viernes 10.07.2020

Tiempo de cambios sin miedo

El resultado del 20-D ha aclarado algunas cuestiones: por un lado se ha visualizado un claro rechazo a las políticas del gobierno saliente y por otro la constatación de un mayor pluralismo político.

La sociedad española ya ha cambiado, el 15-M fue el punto de inflexión. Los tiempos del cambio ya están aquí. Tenemos la posibilidad de afrontarlos con fuerza y sin miedo. Si la política con mayúsculas es el arte de hacer posible lo necesario para los ciudadanos, no podemos como pueblo perder este reto. Ojalá lo consigamos

En mi opinión el resultado electoral del 20-D ha dejado claro algunas cuestiones: por un lado se ha visualizado un claro rechazo a las políticas del gobierno saliente y por otro la constatación de un mayor pluralismo político con la entrada en el futuro parlamento de nuevas formaciones. La distribución de escaños resultante ha significado no sólo la pérdida de mayoría absoluta de cualquier partido sino también la necesidad de negociaciones y acuerdos para conseguir investir a un Presidente, proceso nada fácil y este contexto es exigible que los parlamentarios electos sepan actuar  acorde al sentido del voto de los ciudadanos.

El PP, a pesar de sufrir un descalabro muy importante, ha seguido siendo la fuerza más votada y en buena lógica corresponde a esta formación intentar conseguir la investidura de su candidato; conseguir este objetivo le va a resultar extremadamente difícil toda vez que el comportamiento político del grupo popular y del propio Rajoy fue durante la legislatura pasada muy despreciativo hacia toda la oposición, imponiendo reiteradamente sus medidas obviando frecuentemente el necesario debate parlamentario. Apoyar una investidura del candidato del PP mediante voto afirmativo o abstención, sería un suicidio político para cualquier fuerza progresista que lo llevase a cabo. Esa labor de apoyo a un gobierno en minoría del PP ya lo ha asumido la derecha representada por Ciudadanos (C´s).

El PSOE ha obtenido un mal resultado y ello no admite paliativos, ni puede enmascararse por el hecho de ser la segunda formación más votada. La ciudadanía no ha valorado favorablemente su labor de oposición y tampoco ha dado suficiente credibilidad a su oferta electoral; parece indudable que las medidas adoptadas en 2010 por el gobierno Zapatero y su repercusión en amplias capas sociales siguen siendo un pesado lastre para el PSOE.

Que el socialismo español necesita una profunda renovación parece evidente y sólo una ceguera política puede impedir se lleve a cabo. No hacerlo le condenará a una pérdida mayor de apoyos.

Un sistema electoral que precisa urgente modificación ha convertido a IU en la gran damnificada de estas elecciones, con cerca de un millón de votos sólo ha conseguido dos escaños. Es necesaria una nueva ley electoral que garantice una mayor proporcionalidad.

Los resultados electorales han significado también la entrada en el Parlamento de dos nuevas fuerzas políticas; por un lado C´s que obtiene un buen resultado pero muy alejado de las expectativas que las encuestas auguraban. Su campaña electoral  sacó a la luz su debilidad programática, sus ambigüedades y su oportunismo tratando de apropiarse de un trascendental protagonismo que sólo tuvo en las encuestas y los medios. Es interesante analizar el resultado de C´s en su feudo de origen, Cataluña, que le ha relegado al quinto puesto.

La otra fuerza emergente, PODEMOS, ha conseguido un gran resultado electoral consolidando el capital político obtenido al haber entendido y encauzado, mejor que ninguna otra formación, la indignación y descontento social que significó el 15-M; una importante parte de la ciudadanía se ha sentido representada por sus propuestas y ello explica sus más de cinco millones de votantes. Asimismo han valorado posiblemente su capacidad de conseguir aliados electorales en diversos territorios del Estado. Su gran resultado obtenido,  exige de los principales dirigentes  demuestren su capacidad para facilitar acuerdos, desechen ocurrencias a la italiana (con Presidente no elegido) y apuesten de verdad por negociar con lealtad con el resto de fuerzas para concretar soluciones a los más graves problemas de la sociedad española (pobreza, paro, desigualdad, pérdida de derechos sociales, recortes de libertades) con firmeza y sin imposiciones.

Es ahora el momento de iniciar el cambio político que los españoles mayoritariamente reclaman y en mi opinión existen suficientes coincidencias entre la gran mayoría de formaciones políticas que lo propugnan para poder avanzar en este obligado proceso. El proceso de cambio debería hacerse con calma y sin pausas, con la convicción de que España lo necesita y en consecuencia con firmeza frente a los mensajes catastrofistas de quienes desean perpetuar el modelo actual con escasos retoques cosméticos.

Nuestro país necesita una reforma constitucional de envergadura que recoja el sentir mayoritario de la sociedad española de hoy, que blinde nuestro Estado de Bienestar garantizando plenamente los derechos sociales, que aborde de manera valiente el problema territorial que no se soluciona soslayándolo. En mi opinión, sin desconocer la enorme dificultad que estos cambios conllevan, existen suficientes puntos de encuentro entre la gran mayoría de fuerzas políticas para sentarse en una mesa de negociación y avanzar en los siguientes puntos que considero importantes:

INVESTIDURA DE UN PRESIDENTE DE GOBIERNO que cuente con el apoyo mayoritario del Congreso.  Frente a quienes ahora, después del resultado electoral, tratan de descalificar pactos multilaterales, el acuerdo de investidura es posible y supondría que el P.P ejecutor de las políticas antisociales y enfangado en la corrupción , iniciase desde la oposición la regeneración que necesita.

FORMACIÓN DE UN GOBIERNO que desde la fuerza de nuestro país como cuarta economía de la eurozona garantice a las autoridades europeas el cumplimiento del déficit pero exija mayor flexibilidad para conseguirlo. Un gobierno que aborde de manera inmediata un plan de emergencia para combatir la pobreza y la exclusión social. Un gobierno que derogue la reforma laboral, que devuelva la universalidad a nuestro sistema sanitario , derogue la ley Wert y ponga en marcha una mesa para conseguir un pacto de estado por la Educación. 

ABORDAR LOS CAMBIOS CONSTITUCIONALES que hoy son inaplazables a través de una ponencia constitucional que aborde todas las cuestiones y de manera valiente la cuestión territorial.

EL ACUERDO ES POSIBLE; no conseguirlo abocaría a nuevas elecciones en breve plazo. En mi opinión ello supondría un fracaso de todos pero aún mayor para quienes apuestan por el cambio político y social necesario en nuestro país.

En un escenario de elecciones anticipadas los mensajes de quienes hoy piden la gran coalición o presionan para investir a Rajoy, se radicalizarán y el mensaje del miedo, disfrazado en la tan manida estabilidad, se harán más persistentes. Esto no es bueno para nuestra democracia.

La sociedad española ya ha cambiado, el 15-M fue el punto de inflexión. Los tiempos del cambio ya están aquí. Tenemos la posibilidad de afrontarlos con fuerza y sin miedo. Si la política con mayúsculas es el arte de hacer posible lo necesario para los ciudadanos, no podemos como pueblo perder este reto. Ojalá lo consigamos

Tiempo de cambios sin miedo