jueves 09.04.2020

Rajoy Presidente: Una anomalía democrática (II parte)

El pasado 31 de octubre apareció en este mismo diario un articulo mío, con el mismo título que éste, donde exponía que la investidura de Mariano Rajoy como presidente del gobierno que entonces se produjo suponía en mi opinión una  grave anomalía democrática impensable en cualquier otro país democrático de nuestro entorno.

En los nueve meses transcurridos desde entonces no se ha producido ningún hecho de relevancia política que pueda hacer pensar que el partido que sustenta al gobierno (PP) haya iniciado el tránsito hacia su imprescindible regeneración. Los múltiples casos de corrupción política ya conocidos  que han afectado de manera endémica a la estructura del Partido Popular y a muchas de las Instituciones Públicas por él gobernadas, que en muchos casos ya están en la fase final judicial y que le han llevado a estar sentado en el banquillo de los acusados imputado como partícipe a título lucrativo  y asimismo imputado por destrucción de pruebas al destrozar los discos duros de los ordenadores de Bárcenas, no han supuesto el final de los casos de corrupción donde el Partido Popular está implicado

En los meses transcurridos desde la investidura del Sr. Rajoy como Presidente de Gobierno, hemos seguido asistiendo a nuevos escándalos relacionados con la corrupción política (nuevos descubrimientos en el marco de la trama Púnica, la operación Lezo y el consecuente saqueo de dinero público en la gestión del canal de Isabel II que ha llevado a prisión al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, la policía política del ex ministro Fernández Diaz, la dimisión del presidente de Murcia, Pedro Antonio Sanchez que parece ser será imputado de manera inminente, el continuo goteo de procesos por corrupción en Valencia) y por tanto podemos afirmar que el lodazal de corrupción que afecta al Partido Popular es cada vez mayor sin que ningún miembro de su cúpula directiva haya asumido ninguna responsabilidad política. INAUDITO EN CUALQUIER DEMOCRACIA.

En el juicio Gürtel I parte (1999-2005) que se está celebrando en la Audiencia Nacional han declarado altos cargos del Partido Popular (Alvarez Cascos, Acebes, Arenas, Mayor Oreja, Rato) que han manifestado desconocer la existencia de caja B, pagos de sobresueldos en B y adjudicaciones de obras a cambio de comisiones.

Desde el sentido común , algo a lo que apela con cierta frecuencia el Sr. Rajoy, un desconocimiento tan grande de cuestiones tan graves (algunas ya dadas como ciertas en autos judiciales) por parte de los máximos responsables del Partido no cabe duda comportan la asunción de responsabilidad política inmediata. Sin poner en tela de juicio la veracidad de sus declaraciones, podríamos convenir que pueden resultar poco creíbles para una buena parte de los ciudadanos.

Ante la Audiencia Nacional ha prestado también declaración como testigo en su calidad de alto cargo del Partido Popular, su actual Presidente que es asimismo presidente del Gobierno. Un hecho tan importante como es la declaración del presidente de un partido, que a su vez es presidente de Gobierno, en un proceso por corrupción que afecta a su formación política merece en mi opinión algún comentario; en principio manifestar que es la primera vez que un hecho como este se produce desde la reinstauración de la democracia y sin pretender analizar las circunstancias en que su declaración se produjo ni el comportamiento durante la misma del responsable político, Sr. Rajoy Brei, si quiero indicar que no me produjo ninguna sorpresa el desarrollo de su declaración, no esperaba otra cosa; eso sí en  toda intervención donde alguien tiene que responder a numerosas preguntas pueden aparecer respuestas que sin pretenderlo pueden socavar la credibilidad de la persona interpelada. El Sr, Rajoy reiteró en numerosas ocasiones que sus responsabilidades como alto cargo del Partido (ha pasado por todos) y como Director de campañas electorales (cuando ello se produjo) eran estrictamente políticas y que no tenía conocimiento de los temas económicos pues no eran de su competencia; en relación a ello y gracias a un colaborador del diario Público hemos sabido que recurriendo a la hemeroteca (  impide la desmemoria) el diario La Vanguardia (22 febrero 2000) publicaba una entrevista con el Sr. Rajoy, en aquel momento Ministro de Educación y para el caso que nos ocupa Director de la campaña del P.P en las elecciones generales de aquel año, en ella el Sr. Rajoy detallaba el presupuesto de la campaña que ascendía a 1900 millones de pesetas más otros 900 millones más para el mailing (envío de papeletas y propaganda). Parece ser que al menos en aquella ocasión el Sr. Rajoy sí conocía de los temas económicos, aunque dado el tiempo transcurrido no se puede descartar pudiera haberlo olvidado. Por cierto el Tribunal de Cuentas( el Sr. Rajoy dijo en su declaración que en sus funciones se incluía asegurarse de que los documentos aportados ante dicho tribunal fueran correctos y por tanto tuvieran un informe positivo) en diciembre de 2000 indicaba que el P-P era el partido con mayor número de proveedores que no informaban al Tribunal de los servicios prestados. 

Hubo momentos en la declaración del Sr. Rajoy donde sus respuestas fueron poco convincentes, así ocurrió cuando fue interpelado sobre los SMS que envió al Sr. Bárcenas o cuando tuvo conocimiento de irregularices en la gestión en Majadahonda y Arganda; en el tema de los SMS era ciertamente difícil dar una respuesta creíble y convincente desde el sentido común,  pues los mensajes están ahí y es imposible tratar de ignorarlos; no obstante ello manifestar que: hacemos lo que podemos significa hacemos lo que podemos, no parece fuera una respuesta muy brillante por parte del Sr. Rajoy.  En relación a su actuación respecto a las irregularidades en los ayuntamientos de Majadahonda y Arganda (en ellos creció la trama Gürtel) de las que le informó el tesorero Sr. Lapuerta, el hecho de que derivase al esclarecimiento de los hechos y por tanto la responsabilidad a Esperanza Aguirre como Presidenta del PP madrileño no le exime de haber requerido información de lo descubierto y haber actuado en consecuencia. Es poco saludable que el máximo responsable de un gran  partido no preste el adecuado seguimiento de denuncias de posibles irregularidades en dos ayuntamientos importantes de la Comunidad de Madrid.

En toda actividad la credibilidad es esencial para poder transmitir confianza y en estos momentos el Partido Popular y su Gobierno para desgracia del país no goza de un buen nivel de credibilidad.

La regeneración política, la verdadera colaboración con la justicia, el respeto al Parlamento no vetando todas las medidas aprobadas por holgada mayoría utilizando para ello todas las argucias legales existentes, no son pautas de comportamiento del Gobierno ni del PP ambos presididos por D. Mariano Rajoy.

Por todo lo anterior me reitero en lo que expresé en octubre pasado, considero que la permanencia del P.P  en el gobierno de España es un mal grave para nuestro sistema democrático y en mi opinión es una responsabilidad compartida (no todas en igual proporción) del resto de formaciones políticas no posibilitar un acuerdo para sacar al Sr, Rajoy de la Presidencia del Gobierno; posibilidades rigurosamente democráticas existen en nuestro Ordenamiento jurídico y en mi opinión es exigible se avance en ese camino. Una democracia fuerte y sana así lo demanda

Rajoy Presidente: Una anomalía democrática (II parte)