domingo 25.08.2019

Nuevas elecciones generales: fraude al electorado

El pasado 28 de abril, tras una campaña muy polarizada en torno a dos ejes: izquierda y derecha, los españoles con una alta participación frenaron en las urnas un posible gobierno de las tres derechas y abrieron la oportunidad a la formación de un gobierno progresista, de izquierdas, liderado por el Partido Socialista que había obtenido un indudable triunfo.

De entonces acá se han realizado las elecciones autonómicas y municipales, se han conformado la totalidad de gobiernos en los ayuntamientos del país, se han constituido la práctica totalidad de gobiernos autonómicos y se ha constatado nítidamente que en todos los lugares donde la suma de las tres derechas obtenía mayoría, se ponían de acuerdo y  conseguían los gobiernos en los que sin duda la influencia de Vox se dejará sentir de forma clara e importante (ya se ha observado esto en la Junta de Andalucía en relación a la violencia de género y en el Ayuntamiento de Madrid con la censura a la presencia de conocidos artistas, alguno tan emblemático en la lucha contra la dictadura como Luis Pastor). La regeneración democrática que preconizaba iba a acometer el partido naranja (C´s) se enviaba al baúl de los recuerdos y con su plena complicidad en Murcia, Castilla y León, Ayuntamiento de Madrid y de manera inminente en la Comunidad de Madrid va a seguir gobernando el partido que representa la corrupción institucional, el Partido Popular.

Parecía lógico que la investidura del candidato socialista Pedro Sánchez y la formación posterior de gobierno se consiguiese tras el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos que si bien no sumaban 176 escaños ( mayoría absoluta) si conformaban un bloque parlamentario potente con 165 diputados que permitía tras acuerdos con otros grupos parlamentarios proclives a la formación de un gobierno progresista, conseguir la investidura y formar un gobierno  que tendría una razonable estabilidad.

La oportunidad existe, los españoles con su voto la hicieron posible el 28-A, si no se hace realidad Psoe y Unidas Podemos tendrán que asumir su responsabilidad

Desgraciadamente ese acuerdo no se ha producido hasta hoy, los españoles hemos asistido a una lamentable sesión de investidura fallida y ello está generando un ambiente de desencanto y cabreo en una parte importante de la ciudadanía y primordialmente en los más de once millones de españoles que con su voto expresaron su deseo de conseguir para España un gobierno de izquierdas. Los responsables políticos de Psoe y Unidas Podemos deberían contemplar con preocupación el hecho de que se instaure ese clima en el seno de la ciudadanía.

Pasadas ya más de dos semanas desde la sesión de investidura fallida, creo oportuno efectuar unas preguntas que en mi opinión también se hacen muchos electores.

¿Desean realmente llegar a un acuerdo Psoe y Unidas Podemos?

¿Están dispuestos Psoe y Unidas Podemos a superar la desconfianza mutua existente entre ellos como condición imprescindible para poder avanzar hacia el acuerdo?

¿Son conscientes ambas formaciones de la imperiosa necesidad que nuestro país tiene de contar con un gobierno progresista que ponga en marcha la reversión de las medidas enormemente lesivas para una mayoría social que se han producido durante la última década?

¿Está dispuesto el Psoe a abandonar ya la petición de abstención al Partido Popular y Ciudadanos y dirigir sus esfuerzos a sumar apoyos entre formaciones que ya han mostrado su predisposición a facilitar la investidura de su candidato?

¿Puede Unidas Podemos dejar de poner en primer término la configuración de un gobierno de coalición y priorizar la consecución de un acuerdo programático que contenga las medidas necesarias para blindar nuestro sistema de pensiones y los servicios básicos del estado de bienestar, derogar las reformas laborales y subir la cuantía de los salarios así como eliminar todas las leyes y normas que han restringido derechos y libertades?

¿Son conscientes Psoe y Unidas Podemos del enorme coste político que sufrirían si su desacuerdo llevara a unas nuevas elecciones generales?

Sobre estas cuestiones que planteo me gustaría realizar una serie de apuntes. Me explicaré:

En mi opinión que creo puede ser compartida por muchos, en el periodo transcurrido desde las elecciones generales y más acusadamente tras las elecciones del 26-M no se ha apreciado una clara voluntad de llegar a un acuerdo por parte de ambas formaciones políticas, acuerdo que por otra parte era y sigue siendo reclamado por una amplia mayoría social tal y como recogen las diversas encuestas conocidas; ciertamente mi percepción puede ser errónea y si así fuese, cosa que me alegraría, podríamos convenir que tanto Psoe como Unidas Podemos deberían reflexionar sobre la forma en que han transmitido a la opinión pública su voluntad de llegar al acuerdo. Han sido reproches, declaraciones contrapuestas y descalificaciones lo que ha llegado mayoritariamente a la ciudadanía desde los diferentes medios y ello ciertamente es justo lo contrario a la  transmisión de un clima favorable al acuerdo.

Asimismo en el periodo que comentamos creo haber percibido una enorme desconfianza entre los responsables políticos de ambas formaciones que no sólo no ha disminuido en el tiempo sino que más bien se ha hecho más patente como se evidenció en la fallida sesión de investidura. Todo proceso negociador tiene que partir de la necesidad de generación desde su inicio de un mínimo clima de confianza y empatía, y en mi opinión ello no se ha conseguido en los contactos mantenidos entre ambas formaciones que deberán analizar las causas de ello. Si Psoe y Unidas Podemos no son capaces a partir de ahora de generar un clima de confianza que permita abordar una negociación seria donde el respeto mutuo y la lealtad a lo acordado impere, será responsabilidad exclusiva de ambos las graves consecuencias que pueden derivarse para nuestro país. Conviene recordar que la única opción posible para un gobierno progresista presidido por Pedro Sánchez pasa necesariamente por un acuerdo entre ambas formaciones.

Psoe y Unidas Podemos conocen muy bien las durísimas consecuencias que para una parte importante de la sociedad española han generado las políticas neoliberales y de austeridad llevadas a cabo primordialmente por los gobiernos de Mariano Rajoy; utilizando la crisis como excusa esas medidas llevaron a nuestro país a unos niveles de desigualdad jamás conocidos desde la reinstauración de la democracia; la pérdida de derechos laborales y  la limitación de libertades mediante la aprobación de reformas y leyes regresivas en esos campos han significado un claro debilitamiento de nuestra democracia. Hoy, superada la crisis con nuestra economía creciendo por encima de la media europea desde hace varios años, la situación no ha variado, la desigualdad no ha decrecido, los salarios siguen siendo escandalosamente bajos, la precariedad laboral es la norma y las condiciones de vida de amplias capas sociales siguen siendo alarmantes con muchas familias en el umbral de la pobreza, y todo ello como consecuencia de que no ha habido cambios significativos en las políticas anteriores. Hemos visto los ciudadanos como tras la  moción de censura y durante los meses hasta las elecciones generales del 28-A, ha bastado la voluntad política del gobierno socialista con el apoyo de quienes le acompañaron para sacar al Partido Popular de Moncloa para conseguir hacer realidad algunas importantes  demandas sociales; así la subida del salario mínimo, la subida de las pensiones por encima del paupérrimo 0,25 por ciento del gobierno Rajoy han mostrado la imperiosa necesidad de que nuestro país tenga un gobierno de izquierdas que pueda seguir avanzando en el camino de restaurar todos los derechos y libertades eliminados o restringidos por los gobiernos anteriores, pues sólo desde la izquierda esas medidas podrán llevarse a cabo. La oportunidad existe, los españoles con su voto la hicieron posible el 28-A, si no se hace realidad Psoe y Unidas Podemos tendrán que asumir su responsabilidad.

En mi opinión , es momento de que el Partido Socialista abandone ya la insistente petición al Partido Popular de que se abstenga en una sesión de investidura para, en teoría, así facilitar la formación de gobierno; también que lo haga respecto a la formación naranja (C´s). No entendí esa petición, en relación al PP porque creo que no se da en nuestro país una situación de tal gravedad que exija pedir al principal partido de la oposición facilite el gobierno de su principal adversario político; en el caso de la formación del Sr. Rivera la petición podría tener algún sentido si la actuación política de la formación naranja tuviese mínimos atisbos de centrismo y moderación, cosa que no ocurre. La  formación naranja y sus máximos dirigentes se han echado al monte, practican un parlamentarismo con lenguaje y actitudes más propias de grupos antisistema que de una formación que aspira a gobernar y por tanto por estéril esa petición debería en mi opinión abandonarse ya.

Sacar adelante la investidura y la posterior formación de gobierno sólo será posible si el Psoe dirige sus esfuerzos a sumar apoyos de las formaciones que se han mostrado proclives a facilitar de una u otra forma la investidura de su candidato y  su gobierno; creo que la reciente reunión de Pedro Sánchez con los máximos dirigentes de Compromís y el anuncio de una próxima reunión con el PNV es un comienzo esperanzador para ir avanzando hacia una sesión de investidura que salga airosa y que debe celebrarse lo antes posible.

Unidas Podemos ha manifestado de manera reiterada su intención de formar parte de un gobierno progresista mediante la fórmula de un gobierno de coalición, es un objetivo legítimo toda vez que el voto favorable de sus 42 parlamentarios es imprescindible para investir a Pedro Sánchez y formar gobierno. Ahora bien siendo legítima esa aspiración que en su momento yo entendí como la mejor opción (España resiste: gana el futuro, Nuevatribuna 30/04/2019) no puede convertirse en una forma de condición previa al proceso de negociación. Lo prioritario debe ser alcanzar un acuerdo programático que garantice puedan acometerse las medidas legislativas y las acciones de gobierno que permitan revertir los destrozos causados por una década de políticas de austeridad que han afectado gravemente a los sectores sociales más vulnerables y abordar las profundas reformas que el país necesita. En mi opinión es en el avance de la negociación donde se podrán ir configurando las formas de conformación de gobierno que sean más útiles para conseguir los objetivos del programa acordado. En ningún caso la elección de una u otra fórmula de gobierno debe poner en peligro la consecución del acuerdo. Nuestro país necesita ese acuerdo y no conseguirlo será responsabilidad de Psoe y Unidas Podemos.  

 Pese a todas las encuestas publicadas posteriormente al 28-A y 26-M que apuntan a una escasa variación del resultado en relación al que ya se dió en las urnas en Abril, y aunque en ellas de manera unánime el Psoe conseguiría un mejor resultado, considero sería una enorme responsabilidad por parte de los actores políticos llevar a la ciudadanía a una nueva cita electoral. Los ciudadanos ya han hablado, mayoritariamente han dicho de manera clara que no desean gobierne las derechas sino que prefieren un gobierno de izquierdas liderado por el Partido Socialista, no hacer eso realidad supone e mi juicio un fraude a la ciudadanía y asimismo supone un riesgo real  de posible involución si por cualquier circunstancia que es imposible aventurar las tres derechas llegaran a sumar mayoría. Ello nos retrotraería a una España muy oscura con graves limitaciones de derechos y libertades, con restauración de censuras  y de hostigamiento a los diferentes, los recientes ejemplos ya contemplados en la Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Madrid son sólo una tenue muestra de lo que podría ocurrir.

Es posible, dan los números, no hay excusas, los españoles quieren ya un gobierno de izquierdas, progresista y así lo expresaron democráticamente en las urnas el 28-A. Hágase

Nuevas elecciones generales: fraude al electorado