lunes 26/7/21

Una necesidad: Gobierno para un cambio real

Un gobierno para el cambio real de nuestro país es una necesidad y serán quienes lo impidan los que tendrán que asumir su responsabilidad.

La sociedad española sigue mostrando hoy, tras más de cinco años de crisis, un escenario difícilmente soportable. Veamos:

El paro sigue azotando hoy a muchos millones de españoles, los derechos laborales han sido reducidos al máximo, la precariedad y los salarios de miseria son una constante y el porcentaje de parados sin cobertura de desempleo ha aumentado de forma considerable.

El enorme crecimiento de la desigualdad en la sociedad española en este periodo supone un ataque brutal a la cohesión social necesaria en una sociedad democrática.

El desmantelamiento de los servicios públicos esenciales de nuestro Estado de Bienestar mediante recortes sustanciales en su financiación,  introducción de nuevos copagos y pérdida de la universalidad en la sanidad pública, y al unísono la puesta en marcha de procesos de privatización, han supuesto un incremento aún mayor de la inseguridad y desprotección de los colectivos sociales más vulnerables.

La corrupción política, endémica en nuestro país, se ha institucionalizado, fundamentalmente( aunque no sólo) en torno a las Administraciones Públicas gobernadas por el Partido Popular y ha supuesto un saqueo sin precedentes en las arcas públicas; este ataque al erario público coexistía con la aplicación desde el Gobierno de medidas durísimas que afectaban a una mayoría social.

El ejercicio de  los derechos y libertades públicas, fundamentos de un Estado democrático, se ha visto dificultado de manera reiterada; la promulgación de la ley mordaza, los intentos de criminalizar en determinados casos el ejercicio de los derechos de  reunión , libertad de expresión o huelga  suponen un signo de mala salud de nuestra democracia.

Si convenimos en que las cuestiones antes enunciadas exigen medidas inmediatas para su corrección, que la cuestión territorial se ha convertido en un factor político de confrontación y conflicto,  que el P.P ha sido en gran medida responsable del deterioro social en nuestro país y además es un partido enfangado en casos de corrupción, parece evidente por un lado que este partido queda inhabilitado de forma absoluta para seguir gobernando el país y por otro que serán otras fuerzas políticas las que tendrán que asumir realizar unas políticas distintas que permitan realizar los cambios reales que España necesita.

Quienes se empeñan en contar con el actual P.P para el proceso de regeneración democrática que el país tiene que emprender, en mi opinión deberían entender que la mejor manera de ser útil a la sociedad española desde el partido conservador es pasar a la oposición y desde ella comenzar su proceso de regeneración o refundación. La permanencia del P.P en el gobierno o el mantenimiento de un poder de influencia en las decisiones de éste fruto de cualquier tipo de acuerdo supondría  a mi juicio un golpe mortal a la credibilidad de nuestra democracia. 

Transcurridos ya dos meses desde las elecciones generales, producida la renuncia del Sr. Rajoy a someterse a la sesión de investidura y aceptado este reto por el candidato socialista Sr. Sánchez, es hora ya de abordar la firma de un acuerdo que garantice de una parte su investidura y de otra la posterior formación de un gobierno estable con suficiente apoyo parlamentario para afrontar cambios reales que el país necesita y que necesariamente tienen que ser profundos y no meramente cosméticos.

En mi opinión teniendo en cuenta los resultados electorales , las coincidencias en mayor o menor grado de las propuestas programáticas de unos y otros, haciendo caso omiso de toda la teatralización y parafernalia de estas últimas semanas, creo que el acuerdo más estable y que mejor garantizaría un cambio paulatino pero firme de las políticas austericidas del periodo anterior, una acción más decidida para luchar contra la brecha creciente de la desigualdad y un inicio de auténtica regeneración democrática, sería un acuerdo PSOE, PODEMOS y las confluencias,  IU-UP. Este acuerdo a mi entender refleja mejor que cualquier otro lo expresado por los ciudadanos en las urnas el pasado 20-D.

Un gobierno para el cambio real de nuestro país es una necesidad y serán quienes lo impidan los que tendrán que asumir su responsabilidad.

Una necesidad: Gobierno para un cambio real