Si el 15M significó el despertar de una sociedad aletargada y golpeada por la crisis, el 8M debe significar el comienzo de un nuevo ciclo político, la construcción de un proyecto de país que erradique la desigualdad extrema que hoy existe

Quienes los días anteriores al 8 de marzo mantenían que la huelga convocada por el movimiento feminista no tendría un considerable impacto en la actividad económica y social de nuestro país, han podido comprobar cuan equivocados estaban. Los paros registrados en un número significativo de instituciones públicas así como en multitud de empresas de distintos sectores de actividad han supuesto en mi opinión el mayor rechazo visibilizado en España a un modelo social, el nuestro en la actualidad, caracterizado por niveles insoportables de desigualdad, discriminación y restricción de derechos y libertades

Había un lema en las manifestaciones que decía: PARAMOS PARA CAMBIARLO TODO, en concordancia con él, la huelga y las masivas manifestaciones por todo el territorio español suponen un contundente golpe que alcanza de lleno a quienes defienden la persistencia del “statu quo” existente que consolida día a día una sociedad más desigual, injusta, discriminatoria con los sectores y colectivos más vulnerables, entre estos sin duda las mujeres y los niños. Una situación social que no puede tolerarse en un sistema que se define democrático; es por ello que no sirven medidas reformistas que sólo pretenden cosméticos lavados de cara, sino que es imprescindible dar un giro total a las políticas seguidas por nuestros gobernantes y afrontar, para salvaguardar la cohesión social y niveles saludables de convivencia, cambios profundos en aspectos claves como la fiscalidad, los servicios públicos, la educación, las relaciones laborales permitiendo que los trabajadores recuperen los derechos y salarios perdidos, las políticas de igualdad y el fortalecimiento de derechos y libertades públicas. Todo ello exige una firme convicción y consecuentemente una férrea voluntad política de llevarlo a cabo.

El “BASTA YA”, que en consonancia con la historia de lucha del movimiento feminista han expresado con rotundidad y valentía las mujeres interpela a toda la ciudadanía, obliga a tomar partido y plantar cara a quienes desde los poderes financieros, económicos y políticos tratan de llevar a nuestro país a niveles de desigualdad, discriminación y restricción de derechos incompatibles con una sociedad desarrollada como es la española.

Por cierto, reivindico que el 8M fue una huelga política, transversal, no partidista, pero insisto, sí política, por ello creo interesante analizar la actitud ante el 8M mantenida por los diferentes actores políticos de nuestro país. Veamos:

El Partido Popular desde el momento en que se conoció la programación de la huelga y las manifestaciones, se dedicó a través de dirigentes muy cualificados a tratar de deslegitimar, minusvalorar e incluso ridiculizar el proceso utilizando un argumentario que nos hacía volver a recordar a la derecha reaccionaria de la que son herederos. Una derecha que sufre una fuerte reacción alérgica siempre que intuye una movilización social importante contra sus políticas, una derecha que cuando comprueba la fuerza de la contestación ciudadana trata de rectificar su argumentario pero lo hace con tan poca convicción y con tanto cinismo que no resulta creíble. El gobierno y su partido saben muy bien que en políticas de igualdad su gestión merece UN CERO PATATERO. Es evidente, con este gobierno y este PP es imposible afrontar los cambios que la sociedad española necesita y los ciudadanos comienzan a saberlo.

La otra derecha política representada por Ciudadanos(C´s) ha pretendido los días previos a la huelga y las movilizaciones, mantener una postura de ambigüedad calculada coherente con su forma de actuar habitualmente; varios de sus cualificados dirigentes y en particular la Sra. Arrimadas( quizá la más presente en los medios estos días) han tratado de capear el temporal , intentando compaginar el reconocer que  las mujeres en nuestro país sufren discriminación en el ámbito laboral con una brecha salarial incomprensible, que sufren acoso y violencia machista y al unísono desmarcarse de la huelga utilizando argumentos de tan poca consistencia y con tanto parecido a los de la derecha gubernamental que en mi opinión han perdido una ocasión de oro para contrarrestar la opinión que los españoles tienen respecto a su posicionamiento político, derecha neoliberal, tal y como se recoge en las encuestas del CIS donde los ciudadanos encuadran cada vez más a la formación naranja en la derecha política. Las políticas de igualdad son mucho más que incrementar los derechos de paternidad y fomentar la natalidad con ayudas a las familias (cuestiones sin duda importantes) sino que exigen cambios más profundos como antes expuse. Honestamente no creo que la posición mantenida por la formación naranja ante el 8M haya sido valorada positivamente por una amplia mayoría del movimiento feminista, más aún cuando junto al P.P tiene retenidas en el Congreso de los Diputados más de veinte medidas a favor de las políticas de igualdad.

Las formaciones políticas en el espacio ideológico de la izquierda, PSOE y UNIDOS PODEMOS(incluidas las confluencias) y COMPROMIS, han tenido un posicionamiento claro a favor de la convocatoria de huelga y las movilizaciones animando a la ciudadanía a participar en ellas, posicionamiento coherente con sus idearios políticos; respetando las diferentes sensibilidades que en el espectro de la izquierda siempre van a existir, creo acertaron en favorecer la máxima movilización posible sin restar el protagonismo que con toda legitimación poseía el movimiento feminista.

Ahora bien, si tomamos como cierto que el éxito rotundo del 8M interpela a toda la sociedad, no es menos cierto que para CAMBIARLO TODO, las formaciones de izquierda son interpeladas de forma más fuerte pues conceptualmente representan un modelo de sociedad no concordante con la situación actual de nuestro país. De ahí se deriva en mi opinión la enorme responsabilidad que van a asumir desde ya, su capacidad de leer correctamente lo que las mujeres, pensionistas y quienes junto a ellos se movilizan están transmitiendo les obliga a mi entender a modificar su acción política, a buscar puntos de encuentro, plantear propuestas que faciliten el acuerdo y apoyar , favorecer y escuchar las demandas sociales.

Si el 15M significó el despertar de una sociedad aletargada y golpeada por la crisis, el 8M debe significar el comienzo de un nuevo ciclo político, la construcción de un proyecto de país que erradique la desigualdad extrema que hoy existe, que impida las discriminaciones, que posibilite una más justa redistribución de la riqueza nacional, que recupere los servicios públicos hoy maltrechos, que garantice igualdad de oportunidades a los niños y jóvenes, que no abandone a los dependientes, que reconozca el esfuerzo para construir país que realizaron los hoy pensionistas, que blinde los derechos y libertades públicas. En todo eso consiste la revolución en marcha y es posible hacerlo; se requiere valentía, convicciones e inteligencia; las mujeres y pensionistas han demostrado poseer esos atributos y nos interpelan a todos a seguir su estela. No podemos defraudar.