Miércoles 19.06.2019

La idea de dar libros a los campesinos pobres les parecía inadmisible

Villa de Híjar, en la provincia de Teruel
Villa de Híjar, en la provincia de Teruel

Los políticos de izquierda de la II República pretendieron elevar el nivel cultural de la población española

En el artículo de la semana anterior señalaba que una de las claudicaciones de la izquierda en la Transición fue el haber asumido que la democracia se inició en España con la Constitución de 1978 y no con la II República. Lo que significó una renuncia incomprensible a ese periodo, que intentó modernizar y democratizar a España por parte de la izquierda burguesa y los socialistas impregnados de los principios de justicia, libertad e igualdad.

Si observamos las grandes dificultades en estos años de democracia para sacar adelante determinadas medidas como la ley del divorcio, matrimonio de los homosexuales, una ley de memoria histórica, podemos intuir cómo serían en aquellos años de la II República. Los políticos republicanos  lo tuvieron mucho más difícil, ya que tocaron los privilegios de la iglesia, el ejército, la aristocracia latifundista, oligarquía financiera, la burguesía industrial, que se confabularon para que este proyecto no llegase a buen puerto. Por ello, no pocos de estos políticos republicanos pagaron con su vida, el exilio o la represión. La izquierda actual no solo no les debería haber olvidado, sino que también tenerlos como referentes éticos. 

Quiero exponer algunos hechos acontecidos durante la II República en el pueblo de Híjar, provincia de Teruel, muy representativos y extrapolables a otros lugares, que pueden servir de paradigma de las enormes dificultades  de penetración de ese aire fresco republicano, sobre todo en el mundo rural. Como dijo Manuel Azaña en La Velada de Benicarló: “A dos kilómetros del asfalto de la Castellana, reaparece el siglo IX. En las mismas grandes ciudades hay núcleos importantes de barbarie; peor aún, de civilizados anacrónicos, resistentes a toda penetración”. España siempre ha vivido con la mirada atrás, oponiéndose a los cambios. A pesar de ese atraso, se aprecian, incluso en los pueblos más aislados y depauperados, “vetas civilizadas, notables en sentimientos de hospitalidad, de cortesía, de buen juicio”. Es la herencia de la romanización y el cristianismo, pero esas virtudes conviven con la hosquedad, la desconfianza y la ofuscación mental”.

Híjar era un pueblo caciquil  y profundamente religioso. Todo el poder estaba controlado por los grandes terratenientes, la burguesía industrial y comercial, la burocracia administrativa, y  la iglesia. Formaban un bloque muy compacto e insensible a cualquier posibilidad de cambio, por mínimo que este fuera. La izquierda reducida, y  fundamentalmente socialista-ugetista estaba representada por el proletariado agrícola, y pequeños propietarios.

rulloEn Híjar el Ayuntamiento el 14 de abril estuvo compuesto por los mismos concejales del periodo anterior, ya que no hubo elecciones municipales, al ser proclamados por el artículo 29 de la Ley electoral de 1907. Dicho artículo dice: En los distritos donde no resultaren proclamados candidatos en mayor número de los llamados a ser elegidos, la proclamación de candidatos equivale a su elección y les releva de someterse a ella.  El alcalde será en un primer momento Juan Esponera Esponera, un gran terrateniente y cacique local. Salvo José Gálvez Oliver (El Tío Rullo), todos monárquicos.

Hubo que esperar al día 23 de Mayo de 1931 para proclamar oficialmente la República, y fue posible por la presencia  de 80 correligionarios republicanos de Alcorisa y Albalate del Arzobispo, pueblos cercanos de la comarca. No obstante, en algunos sectores representados por pequeños campesinos y jornaleros, se recibió con gran alegría. Como señala Adela Galvez, hija de El Tío Rullo, que fue alcalde tras el triunfo del Frente Popular en la II República y en la Guerra Civil: “La II República en Híjar causó el golpe de un terremoto para las derechas. El pueblo ignoraba lo que era y significaba la República. Mi padre se encontraba en el monte preparando las tierras y cuando llegó al pueblo sus caballos ya los había adornado con flores las cabezanas”.

En el mes de julio de 1931, el concejal El Tío Rullo solicitó que determinadas calles se refundieran todas en una sola y pasaran a llamarse Fermín Galán; y otra García Hernández, los cabecillas de la sublevación de Jaca; y la plaza de Villa se titulase Plaza de la Libertad y la de San Antón, el de "La República". De momento se aparcó la propuesta. En agosto de 1931, se entró en la discusión y resolución de la proposición. El Secretario dio previamente cuenta de haberse presentado por vecinos  de la localidad 3 instancias suscritas, que totalizaban 692 firmas, solicitando al Ayuntamiento que no se accediese a tal proposición por ser contraria a la mayoría de los vecinos.  Sorprende la rapidez del Ayuntamiento para  recabar las firmas. El Tío Rullo protestó por el procedimiento, argumentando que en las instancias presentadas y leídas no aparecían ni la edad, ni la profesión ni el domicilio del firmante; y pidió se diera cuenta al Gobernador.

En un Pleno de noviembre de 1931, se leyó un telegrama para dar noticia de la próxima llegada, el día 4 del mismo mes, del Gobernador Civil a Híjar. La Corporación acordó asistir a su recibimiento y obsequiarle con un banquete en la villa.  Juan Esponera Esponera propuso que los gastos originados con tal motivo se pagasen a prorrateo entre los miembros del Ayuntamiento. La propuesta fue rechazada. Obviamente no era muy deseada por Esponera la visita del Gobernador, al haber comentado en el pueblo que el no recibiría a un gobernador civil republicano. Conocida la noticia por el Gobernador, Sr. Pomares, este  instó a Esponera a presentarse, el cual se negó a hacerlo. Esto lo consideró el Gobernador como insubordinación y por ello le impuso una multa de 500 pesetas. Y no fue la última sanción impuesta a Esponera por el Gobernador, ya que en octubre de 1932 se le sancionó con 500 pesetas por ir contra el régimen republicano y entorpecer la labor municipal.

Francisco Largo Caballero desde el Ministerio de Trabajo puso en marcha una serie de Decretos para mejorar la situación en el campo. Congelación de arrendamientos, arrendamientos colectivos,  Jurados Mixtos, Jornada de 8 horas, Laboreo Forzoso y el de Términos Municipales. Este último prohibía la contratación de mano de obra de fuera, mientras hubiera parados en la localidad. Su intento era arrebatar los medios de presión a los caciques locales, ya que estos  a los jornaleros más concienciados a nivel político o sindical les espetaban a la cara “Que te dé trabajo tu sindicato”.  En enero de 1933, a propuesta del Tío Rullo, se amonestó a Juan Esponera Esponera, por contratar jornaleros de fuera, habiendo parados en la localidad.

Entre las políticas más cuestionadas por las derechas españolas fueron las referidas a la cuestión religiosa y educativa. Una vez proclamada la República, el Gobierno Provisional aprobó el Estatuto Jurídico Provisional hasta que las Cortes redactaran una nueva Constitución. En dicho Estatuto el artículo 3º era muy claro: “El Gobierno Provisional hace pública su decisión de respetar de manera plena la conciencia individual, mediante la libertad de creencias y cultos, sin que el Estado, en momento alguno, pueda pedir al ciudadano la revelación de sus convicciones religiosas”.  Posteriormente la Constitución de 1931 declaró que el Estado no tenía religión oficial, proclamó la libertad de cultos, decretó la enseñanza laica, consagró formalmente el divorcio. Los artículos más polémicos fueron el 26, que decretaba la disolución de la Compañía de Jesús, e impedía a las órdenes religiosas el ejercicio de la industria, el comercio y la enseñanza. Y el artículo 27 especificaba que las manifestaciones públicas de culto habían de ser autorizadas por el Gobierno, en cada caso.  Si el Estado no tiene una religión oficial, en buena lógica debían desaparecer los símbolos religiosos de los centros públicos, y también de los escolares. Al respecto es muy interesante el testimonio de Adela Gálvez: “La separación de la Iglesia y del Estado, causó un desenlace terrible en las familias, y en vez  de darles una explicación, se pusieron en contra de esa ley, y al quitar el Santo Cristo que estaba en la escuela, la maestra nos hizo rezar. Todas las niñas nos miraban como si fuéramos algo malo. Al día siguiente no queríamos ir en clase y le dijimos el porqué. Mi padre bajó a verla y llamarle la atención a Doña Rosario Trinchant Martínez, diciéndole que aquello le podía costar la plaza de maestra. Desde aquel día fuimos las hijas del Diablo”.

En el tema de la prohibición de las procesiones de Semana Santa, muy arraigadas en esta localidad, hubo mucha polémica. Algunos años no se celebraron, pero mientras se hicieron otro testimonio de Adela Gálvez, que reproduzco con sus mismas palabras: “Las procesiones de Semana Santa pasaban por delante de nuestra casa. Mi padre me dijo: “Ven hija y escríbeme esto aquí: “Viva Cristo Rey y abajo los que con él hacen comercio”, y esto en un cartón lo puso colgado en el balcón que daba al paseo. Las imágenes pasaron por delante de nuestra casa (El Centro de la UGT), pero subieron por detrás del Calvario. Desde aquel día fue la guerra. La Iglesia contra el Diablo. Como esto no dio lo que ellos querían, formaron grupos de mujeres y cada domingo salían al Calvario a rezar y cantar cánticos de la Semana Santa, hasta que se cansaron”. En abril de 1933, ante la prohibición de las procesiones de Semana Santa, el pueblo se amotinó y sacó a la fuerza algunas imágenes, al grito de “Viva la Religión y Cristo Rey”.                 

El Ayuntamiento de derechas en octubre de 1933 tenía la intención de dimitir, al estar en contra de la “Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas”, que suponía la prohibición de enseñar a las órdenes religiosas.

Los políticos de izquierda de la II República pretendieron elevar el nivel cultural de la población española. Existía una gran carencia de escuelas y de maestros. Una iniciativa singular fue la de las Misiones Pedagógicas creadas, según el presidente de su Patronato, Manuel B. Cossío con el objetivo de: “Llevar a las gentes, con preferencia a las rurales, el progreso y los medios de participar en él… y así los pueblos todos de España, aun los apartados, participen en las ventajas y gozos nobles reservados hoy a las ciudades”. 

En las Misiones Pedagógicas iban desde el Coro de las Misiones integrado por estudiantes, con canciones y los romances populares; obras de grandes compositores como Beethoven, Mozart, Bach, Haendel, Schubert, Albéniz, Falla, Turina; canto gregoriano y de lírica regional. En 1934 el Patronato había repartido 70 gramófonos en las escuelas. El cinematógrafo y las proyecciones fijas eran:” los auxiliares más poderosos de la actuación misionera en los pueblos”, aunque había escasez de películas para el conocimiento de España. Por ello, el Patronato realizó 15 documentales. Disponía en 1934 de 411 películas, de ellas 22 sonoras. Los temas diversos: agrícolas, geográficos, ciencias naturales, de humor y dibujos animados.  El Teatro del Pueblo dirigido por Alejandro Casona y Eduardo M. Torner y en el que iban estudiantes de Escuelas y Facultades, que en vacaciones recorrían los pueblos representando a Lope de Rueda, Juan de la Encina, Cervantes, Calderón, etc. El Museo Circulante disponía de 2 colecciones, con copias de cuadros del Prado de Berruguete, Sánchez Coello, El Greco, Ribera, Velázquez, Murillo, Goya, etc. Y también reproducciones de grabados de Goya.

En agosto de 1934 y durante los días 12 al 16, en uno de los locales de las Escuelas de los niños, pronunciaron amenas e instructivas conferencias los funcionarios del Patronato de Misiones Pedagógicas, Antonio Sánchez Barbudo y Ramón Gaya. Llevaban una colección de copias de cuadros del Museo del Prado y con una máquina cinematográfica los proyectaron en un telón, dando una explicación de cada cuadro y una pequeña biografía del autor, todo en un lenguaje sencillo y agradable, comprensible aún para los menos versados en el arte pictórico. El público escuchó con verdadera atención, comentando favorablemente el objeto de estas Misiones Pedagógicas,

Se crearon bibliotecas escolares-toda escuela de primaria tendría una- y de adultos. En la Memoria de 1934 el número de bibliotecas creadas por el Patronato superaba las 5.000.  En Híjar se crearon dos, la escolar y la de adultos. Para supervisar  el funcionamiento de ellas realizó varios viajes por Aragón, el inspector de bibliotecas Juan Vicens de la Llave. En uno de ellos estuvo acompañado por Luis Buñuel. De sus viajes dejó jugosos informes. Veamos algunos detalles del Informe de Híjar.   “Es muy ilustrativo de las reticencias de las clases pudientes a la llegada de la biblioteca. En Híjar encontré esta biblioteca abandonada por parte de la Junta, la cual no se había reunido desde la inauguración, hecho que se había producido el 5 de marzo de 1934. Gracias a que el maestro D. Leoncio Fernández Gallego, que es el bibliotecario, se ocupa de ella. Este señor es muy entusiasta de las bibliotecas y en Ansó, donde estuvo antes organizó una en sociedad. Aquí es el único que se ocupa. Por parte del resto de la Junta hay bastante abandono y aún casi hostilidad hacia la biblioteca. Parece que la gente pudiente de Híjar, si se hiciera propaganda intensa de la biblioteca, se moviera, se organizaran conferencias, considerarían esto como actividad política casi subversiva. Tuve una discusión bastante larga y dura con el secretario del ayuntamiento, también miembro de la Junta. La biblioteca era usada solamente por un pequeño grupo de “gente bien” de Híjar y para leer se exigía una fianza de 5 pesetas para el préstamo, cuando el sueldo diario en Híjar de un bracero era de 5,50 pesetas. No había modo de convencerles de que no se debía pedir fianza y por otra parte la idea de dar libros a los campesinos, pobres, les parecía inadmisible, aunque no me lo dijeron así. Vino el clásico diálogo sobre que ese pueblo es muy especial, etc. Entre tanto, yo leía en los ojos del secretario que se estaba preguntando todo el tiempo qué andaría yo buscando, pues no se explicaba que yo tomara aquello con calor, si no era para andar buscando algún provecho personal. En suma, el ambiente de la dirección de esta biblioteca y el de la gente que podría ayudar a su buena marcha, con excepción del maestro, es deplorable. En cambio, como siempre, la gente desea leer y si no en mayor numero, es porque hay un gran número de analfabetos. Creo que la reunión con la Junta fue eficaz; que se dieran cuenta de que la biblioteca no es lo que se habían figurado y de lo que realmente hay que hacer con ella. Lo que ignoro si las cosas cambiaran suficientemente”.

Podríamos poner otros muchos ejemplos de las inmensas dificultades de penetración de ese aire fresco republicano en la atmósfera hijarana. El momento en  que llegó la izquierda socialista al poder municipal en Híjar, fue tras el triunfo del Frente Popular. Puede decirse que es el momento de la llegada de la República, hasta entonces no existía.

La idea de dar libros a los campesinos pobres les parecía inadmisible