viernes 10.07.2020

¡Dios mío, en qué manos estamos!

Que la democracia española está profundamente deteriorada es una obviedad. Tal circunstancia se puso ya de manifiesto con el 15-M. Cabía pensar que nuestras clases dirigentes tomarían buena nota y tratarían de corregir tal deficiencia. En absoluto. No solo, no entra en sus cálculos tomar medidas terapéuticas, sino por el contrario por las actuaciones recientes de destacados miembros del PP, tanto gubernamentales como del partido, la enfermedad de nuestra democracia es cada vez más grave, en un proceso de metástasis.

Xavier García Albiol, el líder del PP en Cataluña acaba de advertir a Pedro SánchezA ver si tiene narices de enviar a 36.000.000 millones de españoles a votar el día de Navidad”. Decir esto es de una gravedad extraordinaria en un sistema democrático. Entiendo que hay que permitir que Rajoy  siga en la Moncloa. Pero eso por narices.

En repetidas ocasiones, el presidente en funciones, Mariano Rajoy argumenta que la celebración de unas terceras elecciones es un auténtico disparate, e incluso para fundamentarla recurre a la historia: Desde la Segunda Guerra Mundial no ha habido ningún país en el que se hayan repetido las elecciones por la incapacidad de los partidos políticos de ponerse de acuerdo".

Igualmente, el registrador de la propiedad, nos obsequia con otra perla: “Que si "al final" no hay "un acuerdo para que alguien tenga mayoría", "lo más democrático" sería que lo hiciera el más votado”.. 

A todas estas frases, auténticos atentados a la esencia de un sistema democrático,  ni se han opuesto ni las han criticado la mayoría de los medios de comunicación, los cuales deberían llevar a cabo una labor de pedagogía política.

En cuanto a lo dicho por el ínclito García Albiol, se comenta por sí solo. Sobre las palabras  de nuestro presidente son una muestra del desprecio al funcionamiento de una democracia. Vamos a ver, la repetición de las elecciones al no haber un acuerdo entre las diferentes fuerzas políticas, es algo que entra en la más estricta normalidad democrática, no es un disparate. Lo que sería un auténtico disparate es que un partido político tenga que apoyar al candidato del partido contrario, por narices, porque sí. Lo que supondría un incumplimiento manifiesto de su programa electoral. En cuanto a ese recurso a la Historia que desde la Segunda Guerra Mundial no ha habido ningún país en el que se hayan repetido las elecciones por la incapacidad de los partidos políticos de ponerse de acuerdo". Puede que sea cierta tal afirmación, pero lo que también es cierto que en ningún país democrático nadie ha tenido la desfachatez de volver a presentarse a unas elecciones con un partido manchado hasta las entrañas de corrupción, de la que él es responsable como máximo dirigente. Estoy seguro que en ningún país democrático nadie se presentaría tras haber enviado un email “Luis sé fuerte”. Si lo hace es porque esa sociedad o es inmadura democráticamente o es indigna al permitirlo y además en gran parte lo vota, entiendo que tapándose la nariz. Quiero detenerme en el significado de dignidad. Palabra tan bonita, como equívoca. Para Ilvo Diamanti, sociólogo italiano, "dignidad" significa poder levantarse por la mañana y mirarse al espejo directamente a los ojos sin bajar la mirada. ¿Los españoles votantes a Rajoy al levantarse por la mañana pueden mirarse al espejo directamente a los ojos sin bajar la mirada?

Retorno al ínclito Rajoy al obsequiarnos con otra perla: "Lo más democrático" sería que gobernara  el más votado. ¿Cómo este caballero puede decir semejante astracanada? ¿En qué escuela de democracia se ha formado? Lo auténticamente democrático es que gobierne, según nuestro sistema político, aquella fuerza política que tenga más apoyo parlamentario.

Parece obvio en democracia que un partido pueda negarse a que otro gobierne. Eso es el juego democrático. Por ello, cuando un grupo político defiende su programa y se reafirma en sus principios, y decide no pactar con otras fuerzas políticas ante presiones muchas veces espurias, no comete un acto de irresponsabilidad política. Todo lo contrario. Lo que ya parece inconcebible es que si se niega a apoyar  a determinado candidato, en este caso al de la oposición, además se le acuse de “falta de sentido de Estado””, de “irresponsabilidad”, y de “antipatriota”. De verdad, esto es de locura. Quiero darle la vuelta al argumento. Lo que sería falta de sentido de Estado, una irresponsabilidad, además de una muestra palpable de antipatriotismo sería el permitir que accediera a gobernar un candidato corrupto hasta las entrañas, con una sede de su propio partido reformada con dinero negro; responsable de una reforma laboral que devuelve a la clase trabajadora a tiempos de la Revolución Industrial; de una ley “mordaza” que recorta gravemente los derechos y libertades de los ciudadanos; de unas políticas de recortes brutales que dejan a cientos de miles de personas dependientes abandonados, mientras destinan más de 4.000 millones de euros a pagar armamento; que ha incumplido sistemáticamente el programa electoral con el que se presentó; que miente de una manera descarada, como un auténtico jeta, como acabamos de ver al negar que sometiera a aprobación del Comité Ejecutivo de su partido las 6 condiciones exigidas de Cs.

Termino con una imagen inolvidable y esclarecedora. En una de las últimas conferencias de nuestro presidente en funciones, mientras nos obsequiaba con sus consabidas perlas “Nadie dijo que esto iba a ser fácil” , “Hoy hemos dado un primer paso de una larga caminata”, la cámara se fijó un momento en los colegas de su partido agazapados detrás para darle apoyo, sonriendo, mejor descojonándose. Tengo que citarlos: Carlos Floriano el cual entre sus muchas célebres frases: "No estamos al borde del precipicio, estamos agarrados en una cornisa". En una semana en la que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se esforzó denodadamente por alejar los fantasmas de la intervención. La gran Dolores de Cospedal, la que pasará a la historia por su célebre intervención: “Se acordó realizar una "simulación" en forma de "retribución" con pago en "diferido" y con retención a la Seguridad Social”.  Ah, se me olvidaba el tercero, el gran Rafael Hernando, el de «Los familiares de las víctimas del franquismo se acuerdan de desenterrar a su padre solo cuando hay subvenciones». Esto es lo que hay.

¡Dios mío, en qué manos estamos!

¡Dios mío, en qué manos estamos!