sábado 25/9/21

La comida de Florentino, María Dolores Delgado, Baltasar Garzón y García Ferreras

En el Telégrafo, una de las marisquerías del entorno del Bernabéu, al pie del castillo del señor, se reunieron a comer: Antonio García Ferreras, de La Sexta; su amigo y mentor, el presidente de ACS y del Real Madrid, Florentino Pérez; la Fiscal General del Estado, María Dolores Delgado, y su pareja, el exjuez, Baltasar Garzón. Supongo que no sería el plato del día.

Que se reúna uno de los empresarios más importantes del país, con la Fiscal General, un ex juez que tiene un gabinete de abogados, que dirige el despacho Ilocad, que defiende a algunos de los implicados en las cloacas del Estado; y con uno de los directivos y presentador de la Sexta, es normal que genere una serie de preguntas inquietantes a la ciudadanía. ¿Para qué se reunieron, ¿De qué hablaron?

Quizá, la reunión estuvo motivada por su gran interés por el bien común de los españoles. ¿Hablarían de los desahucios? ¿De la problemática social en la Cañada Real de Madrid o en el barrio de las 3000 Viviendas de Sevilla? ¿De la subida del salario mínimo interprofesional? ¿De la pobreza energética? ¿Del paro juvenil? ¿Del ingreso mínimo vital? ¿Del 25% de los españoles en riesgo de exclusión? ¿De los Menas? ¿O del fichaje de Mbappé?

Dejemos ya la ironía para mejor ocasión. Lo que parece obvio es que si Florentino se reunió con la Fiscal General del Estado sería por algún interés en cuestiones judiciales, que le pudieran afectarle o a otras personas con las que tiene alguna relación. Y con García Ferrreras por razones mediáticas. Supongo que en la SEXTA habrá pocas críticas a Florentino. ¡Viva la libertad de expresión! Pero vamos, cada cual puede hacer la interpretación que le parezca oportuna sobre la conversación que, acompañada con cigalas, centollos, gambas blancas de Huelva,percebes y buen vino, cabe pensar que sería fluida.

Mas, la realidad de esta España nuestra, como también de otros países de nuestro entorno, es que los grandes poderes económicos controlan a la política, a los distintos poderes del Estado; y a los medios de comunicación. Y ha ocurrido siempre así. Y en España lo podemos constatar sobre todo en la capital, Madrid. Aquí están los centros de decisión públicos –legislativos, ejecutivos, judiciales. Los centros de decisión privados, las grandes empresas, tienden a concentrarse también en la capital con el objetivo de mejorar sus oportunidades de participar del valor que ofrece esa proximidad a los centros de decisión públicos, tanto en materia de contratación pública como de influencia en las decisiones. Y especialmente es el palco del Bernabéu donde se juntan, además de para ver el futbol, los políticos, jueces, periodistas y empresarios. Y entre canapé y canapé se fraguan muchos negocios, entre ellos los de las grandes obras públicas, que luego se publican en el BOE. Además de otras muchas más decisiones políticas.

Un dato, según el Informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas 'Madrid: capitalidad, economía del conocimiento y competencia fiscal' del 2020, los contratos recogidos por la Plataforma de Contratos del Sector Público del 2017, de las 109.422 licitaciones del Sector Público Estatal, un 72% corresponde a órganos de contratación ubicados en la Comunidad de Madrid y solo un 28% a órganos de fuera. Este porcentaje se eleva al 87% en el importe adjudicado, lo que refleja que los grandes contratos se gestionan desde Madrid, aunque se ejecuten en otras regiones. ¿Tanta contratación de obra pública guarda alguna relación con tanta corrupción en Madrid?

Mas, lo expuesto no es ninguna novedad, la subordinación de los poderes políticos a los económicos ha sido una constante en nuestra Historia. En cien años tampoco se han producido grandes cambios. Durante el reinado de Alfonso XIII, el ministro de Hacienda, Santiago Alba amasó una gran fortuna por su alianza con el magnate Juan March, que obtenía ganancias inmensas por la exportación de alimentos a los beligerantes en la I Guerra Mundial, y del contrabando de tabaco. La fama del corrupto, Santiago Alba, era tal que, cuando fue nombrado ministro, algunos periodistas dijeron a March: “Ahora sí que tendrá las puertas del Ministerio abiertas de par en par”, y este sonrió y repuso: “No seré yo quien vaya a visitarlo, será él quien venga a verme cuando yo lo estime oportuno”.

Desearía profundamente equivocarme y que las palabras citadas por Richard Cockett en el libro Pensando lo impensable: think thanks y la contrarrevolución económica, 1931-1984 no fueran ciertas:

”Lo que para los observadores contemporáneos aparece como una batalla de intereses contrapuestos que es zanjada por el voto de las masas ha sido generalmente decidido mucho tiempo antes con una batalla de ideas en un círculo restringido”. A veces en una marisquería, en un palco o en un despacho de una gran empresa.Grave amenaza para el ciudadano es ser gobernado por poderes ocultos. Esto acontece cuando el que manda no es el que firma.

La comida de Florentino, María Dolores Delgado, Baltasar Garzón y García Ferreras