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sábado. 13.08.2022

¿Aprenderán alguna vez las izquierdas las lecciones de la historia?

Lo cierto e incuestionable es que el espacio político de las izquierdas está enormemente fragmentado...

En el panorama político español, aparecen -simplificando en demasía- la derecha y la izquierda. Algunas opciones que se autoproclaman el centro, sus comportamientos políticos las contradicen, situándose claramente a la derecha. La derecha del Partido Popular funciona como una máquina compacta y uniforme, ya que dentro de ella conviven sin excesivos problemas desde la extrema derecha hasta un “centro” en un espacio político atrápalo todo. La excepción son el surgimiento reciente de VOX, y Ciutadans, hasta hace poco ubicado solo en Cataluña, aunque ahora ha saltado a nivel del Estado; y algunos otros grupos como Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria o Partido Aragonés. El peso específico de estos grupos es reducido, e incluso, a veces se han presentado en coalición con el PP o han secundado sus políticas. 

En España no existe un Frente Nacional como en Francia, los Nuevos Finlandeses o Aurora Dorada de Grecia, lo que no impide que no pocos votantes y dirigentes del PP ideológicamente se sientan identificados con estos grupos políticos. No obstante, la situación del PP es distinta en Euskadi y Cataluña, donde unos partidos nacionalistas claramente de derechas ocupan una parte importante su espacio político. En las elecciones generales del 20-N del 2011 el PP alcanzó el 20,7% y 17,8% en Cataluña y Euskadi respectivamente mientras que a nivel estatal 44,62%. Esos porcentajes variaron considerablemente en las autonómicas de 2012, ya que el PP solo alcanzó el 12,99% en Cataluña y 11,73% en Euskadi, aunque esta circunstancia es normal. Los partidos nacionalistas son más votados en las elecciones autonómicas que en las generales.

En cuanto a la Izquierda o Izquierdas, aún aceptando que alguno pueda cuestionarlo, considero que el PSOE por su historia y su trayectoria hasta hace poco hay que ubicarlo a la izquierda. A su izquierda hay todo un espectro variado de grupos desde IU, ERC, BNG, CHA, Amaiur, Compromís. ..Mas luego hay que añadir las nuevas apariciones Podemos o el Partido X, por citar las más importantes. Sea como fuere lo cierto e incuestionable es que el espacio político de las izquierdas está enormemente fragmentado, y no solo fragmentado, sino que entre los diferentes grupos se ha dado y sigue una lucha encarnizada a muerte entre ellos, olvidando cuál es su verdadero enemigo. Como muy bien dice el filósofo y extraordinario periodista comprometido, Antonio Aramayona “Arias Cañete, fue designado a dedo, con asentimiento generalizado y sin disensos apenas perceptibles. En la izquierda, sin embargo, en el río revuelto de la disgregación y la desunión, van formándose subgrupos, liderado cada uno de ellos por un ente-alfa y en cuyo seno cada miembro está convencido de poseer la verdad y de que el resto está equivocado a no ser que se integre en el subgrupo propio. Todas estas alternativas de izquierda, sin entrar en detalle en el mar de siglas ya actualmente existente, son una prueba de la autodestructiva falta de unidad y de responsabilidad política y social que sigue aturdiendo a las fuerzas de la izquierda”. No hará falta señalar a quién beneficia tal fragmentación, por ello no resulta descabellado pensar que alguno de estos grupos de izquierdas haya sido creado a instancias de la derecha,  a modo de una Quinta Columna. Mas esta situación no solo acontece en España, se da en otros muchos lugares. Al respecto me aparece muy oportuna La Primera Carta a las Izquierdas de Boaventura de Sousa Santos, que deberían leer y servir de profunda reflexión a todos aquellos dirigentes políticos que se autoproclaman de representar con exclusividad a la izquierda.  Ahí va lo que nos dice el sociólogo portugués y un referente claro para la izquierda.  Es un documento breve, pero de una enjundia y calado político impresionante.

“No pongo en cuestión que exista un futuro para las izquierdas, pero no será una continuación lineal de su pasado. Definir lo que tienen en común equivale a responder la pregunta: ¿qué es la izquierda? La izquierda es un conjunto de posiciones políticas que comparten el ideal de que los seres humanos tienen todos el mismo valor, y que son el valor más alto. Ese ideal es puesto en cuestión siempre que hay relaciones sociales de poder desigual, esto es, de dominación. … El capitalismo no es la única fuente de dominación, pero es una fuente importante. Las diferentes comprensiones de este ideal produjeron diversas fracturas. Las principales fueron respuestas opuestas a las siguientes preguntas. ¿Puede el capitalismo ser reformado para mejorar la suerte de los dominados, o esto sólo es posible más allá del capitalismo? ¿La lucha social debe ser conducida por una clase (la clase obrera) o por diferentes clases o grupos sociales? ¿Debe ser conducida dentro de las instituciones democráticas o fuera de ellas? ¿El Estado es, en sí mismo, una relación de dominación, o puede ser movilizado para combatir las relaciones de dominación?

Las respuestas opuestas a estas preguntas estuvieron en el origen de violentas fracturas. En nombre de la izquierda se cometieron atrocidades contra la izquierda; pero, en su conjunto, las izquierdas dominaron el siglo XX (a pesar del nazismo, el fascismo y el colonialismo) y el mundo se volvió más libre e igualitario gracias a ellas. Este siglo corto de las izquierdas terminó con la caída del Muro de Berlín. Los últimos treinta años fueron marcados, por un lado, por una gestión de ruinas y de inercias y, por el otro, por la emergencia de nuevas luchas contra la dominación, con otros actores y otros lenguajes que las izquierdas no pudieron entender.

Mientras tanto, liberado de las izquierdas, el capitalismo volvió a mostrar su vocación antisocial. Ahora vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie. ¿Cómo recomenzar? Con la aceptación de las siguientes ideas:

1º)  El mundo se diversificó; no hay internacionalismo sin interculturalismo.

2º)  El capitalismo concibe a la democracia como un instrumento de acumulación; si es preciso, la reduce a la irrelevancia y, si encuentra otro instrumento más eficiente, prescinde de ella. La defensa de la democracia de alta intensidad debe ser la gran bandera de las izquierdas.

3º)  El capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; defender esta dignidad es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo.

4º)  La experiencia del mundo muestra que hay inmensas realidades no capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera de ser valoradas como el futuro dentro del presente.

5º)  El siglo XX reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es de dominación; el crecimiento económico no es infinito.

6º)  La propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias formas de propiedad; hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire).

7º) El siglo corto de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu igualitario entre los seres humanos; éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas han estado dilapidando.

8º) El capitalismo precisa otras formas de dominación para florecer, del racismo al sexismo y la guerra, y todas deben ser combatidas.

9º) El Estado es un animal extraño, mitad ángel y mitad monstruo, pero, sin él, muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables, a la caza de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.

Con estas ideas, las izquierdas seguirán siendo varias, aunque ya no es probable que se maten unas a otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.”

¿Aprenderán alguna vez las izquierdas las lecciones de la historia?