sábado 28.03.2020

Carmona, a casa

El candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid ha realizado una campaña absurda, desangelada y llena de ocurrencias.

El candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid ha realizado una campaña absurda, desangelada y llena de ocurrencias

La catástrofe sin paliativos del candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid, Antonio Carmona, ha sido de tal magnitud que no sólo ha dejado a su partido en un 15% de los votos, sin ganar en un solo distrito por primera vez en democracia, sino que, como consecuencia de tan nefastos resultados, ha lastrado al candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, impidiéndole llegar a la Puerta del Sol.

Los números son tan brutales como la realidad y no necesitan muchas explicaciones: Carmona ha obtenido en Madrid 250.000 votos, mientras Ángel Gabilondo ha conseguido 415.000. O sea, nada menos que 165.000 electores del candidato a la Comunidad se negaron a respaldar al del Ayuntamiento y se inclinaron por Manuela Carmena.

Esa cruda realidad no ha tenido traducción ni siquiera en una frase de autocrítica o disculpa por parte de Carmona. Por el contrario, la noche electoral pronunció un discurso que podía atribuirse a un triunfador en las urnas más a que a uno de los grandes perdedores.

Es más que evidente que fue un craso error mantener a Carmona como candidato socialista una vez que la ejecutiva federal del PSOE decidió sacar del escenario a Tomás Gómez.

La candidatura de Gabilondo se ha demostrado un gran acierto, pero no hacía falta ser un futurólogo para prever cual podría ser el resultado de uno y otro candidato. ¿Por qué entonces se empeñó el Secretario General del PSOE en mantener a Carmona como candidato a pesar de todas las voces que le advirtieron de lo que podía pasar y ha terminado ocurriendo?

La indignación crece si uno hace el ejercicio de imaginar cuál hubiera sido el efecto positivo de una buena candidatura- bastaba con eso- del PSOE al Ayuntamiento de Madrid: la sinergia con la que ambas se hubieran propulsado mutuamente hubiera ayudado a que los socialistas alcanzaran con suficiencias la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Por el contrario Carmona ha realizado una campaña absurda, desangelada y llena de “ocurrencias”.

Al candidato Carmona que para muchos ciudadanos representa la vieja política, y peor aún, los malos modos y peores propuestas de Tomás Gómez, se ha sumado su campaña de frases sin sentido e ideas de bombero que han sido percibidas como tales por decenas de miles de potenciales electores progresistas. Bastaba escucharle para no votarle.

Que Carmona se vaya a casa no sólo es una cuestión de rendición de cuentas democrática por sus impresentables resultados, que ya sería bastante razón. Lo es también para evitar que protagonice males mayores en el próximo Ayuntamiento. Pónganle imaginariamente como Vicealcalde de Manuela Carmena tras un pacto entre las dos fuerzas y bajen la bandera del taxímetro de despropósitos con los que el candidato socialista va a penalizar la gestión de la izquierda en el Ayuntamiento de Madrid desde el minuto uno de su nombramiento. Sencilla y llanamente para echarse a temblar.

Por todo ello, el PSOE no puede permitir que el responsable de la hecatombe siga un segundo más. Puede que a Sánchez le cueste reconocer su error. Pero mejor hacerlo ahora que no dentro de unos meses.

Así que no hay otra conclusión posible: Carmona, a casa.

Carmona, a casa