sábado 29/1/22

¿Vais a dejar que ahoguen a los griegos?

Un primer ministro inglés llevaba demasiado tiempo en viaje oficial por el extranjero. En un momento dado, el jefe de la oposición clamó tonante en el parlamento: «¿Se puede saber cuándo vuelve el primer ministro, y para qué?». Sin duda se trató de una pregunta con tanta mala uva como plena de elegancia.

Pues bien, con relación a la dramática situación de los griegos no tengo más remedio que preguntar: ¿se puede saber cuándo se reúne el Partido socialista europeo, y para qué? Y otra: ¿se puede saber cuándo se reúne la Confederación Europea de Sindicatos, y para qué? Hasta la presente poco sabemos de la actividad de ambas organizaciones supraestatales en torno al problemón de Grecia. De manera que podemos barruntar que han seguido su rutinario quehacer adobado con alguna declaración al uso. Ambas organizaciones, así las cosas, expresan el nivel de inanidad al que han llegado. Oído cocina: no estoy poniendo a la misma altura a los socialistas europeos y al sindicalismo europeo con aquellos que están apretando la soga en el cuello de Grecia. Lo que afirmo es que no están haciendo nada que, por lo menos, abra una perspectiva de mejorar la situación.

Estoy por decir, tal vez imprudentemente, que ni el Partido socialista europeo, ni la CES ven que en Grecia se juega un potente banco de pruebas para el futuro de la Unión. Así es que la solidaridad con Grecia es la defensa del llamado modelo social europeo. Y hablando en plata: la quintaesencia de la democracia en nuestro viejo continente.

Es cierto que el modelo griego no se corresponde con el que tienen en la cabeza los socialistas europeos pero ¿desde cuándo la solidaridad se hace desde la exacta coincidencia de los solidarios con los que necesitan el apoyo? Si fuera de esa manera nunca se habría dado el noble ejercicio de la solidaridad. Que esto es así lo muestra el hecho de que personalidades de gran relevancia (Stiglitz, Paul Krugman,Piketty y ex primer ministro italiano Massimo d´Alema) se han dirigido a las autoridades de la Unión y al FMI en claro desacuerdo con las medidas contra Grecia, a la par que hacen una serie de propuestas muy razonables.

Sobre el sindicalismo europeo sólo me queda añadir que posiblemente hay más paradojas que las enumeradas en Releer a Trentin, Releer a Gramsci. O sea que el comentarista se quedó un tantico corto en su análisis.

¿Vais a dejar que ahoguen a los griegos?