martes 19/10/21

Unos vienen, otros se van

En la película de José Luis Cuerda, “Amanece que no es poco” un exaltado vecino le piropea al alcalde con la siguiente frase “Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario”. Se equivocaba el adulador personaje. Si algo tiene la política y quienes se dedican a la misma es la eventualidad; aunque algunos duren más que las pilas del conejito.

En la película de José Luis Cuerda, “Amanece que no es poco” un exaltado vecino le piropea al alcalde con la siguiente frase “Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario”. Se equivocaba el adulador personaje. Si algo tiene la política y quienes se dedican a la misma es la eventualidad; aunque algunos duren más que las pilas del conejito. Es más, en determinados sistemas políticos, tal como EEUU, se limita el número de mandatos representativos con el fin de no caer en la burocratización de los cargos políticos.

En estos momentos, una semana después de haber votado y sin constituirse todavía los Ayuntamientos y Gobiernos Autonómicos, muchos serán los cargos públicos que no hayan sido elegidos mediante mandato popular; otros no serán elegidos mediante mandato representativo; y en algunos casos, otros serán cesados. Si me permiten la humorada, es quizás el momento en el que los funcionarios saborean de manera especial su permanente carácter laboral. Es su momentazo, su peculiar venganza ante sus jefes. Así, en cierta ocasión, llegó al ministerio un recién nombrado titular del mismo. Entró a la planta noble para tomar posesión del cargo. El flamante ministro no se percató del conserje que le esperaba, al que no saludó; éste airadamente respondió: “Caramba, que humos tiene el interino”. Los ministros pasan y los conserjes permanecen.

Pero más allá de chascarrillos que puedan darse en estos especiales momentos, es preciso significar la labor de los políticos. Y la imprescindibilidad democrática de los mismos. Poner en valor a aquellas personas que en algún momento han dejado su trabajo y se han dedicado al servicio público. Máxime los cargos municipales, ésos “héroes de proximidad”.

Soy consciente que lo que escribo está a contracorriente del pensamiento común y en algún caso, de la evidencia. Las encuestas recientes del Centro de Investigaciones Sociológicas sitúan a los políticos como la tercera preocupación de los españoles. Así mismo, los informes sobre la Democracia en España, editado por al Fundación Alternativas, también constatan la corrupción política como causa del distanciamiento de los ciudadanos respecto a los partidos. Ahí está la larga lista de imputados que han sido elegidos en estas elecciones al proponerlos sus partidos. La actitud de los jóvenes airados del Movimiento 15M sitúa en el germen de sus demandas una mayor calidad democrática. Es decir, tenemos suficientes barómetros y termómetros como para darnos cuenta de que las instituciones democráticas, sus funciones y quienes se dedican a las mismas, deben experimentar una importante refundación ética, un retorno a la confianza y a la responsabilidad social.

Pero con la misma intensidad, también considero que el camino de la democracia tiene una sola dirección que no es otra que más democracia. La mayor amenaza que se cierne sobre la misma es que avance el autoritarismo populista, cuyo caldo de cultivo es la situación socioeconómica actual.

Quizás porque he sido cocinero antes que fraile conozco la dedicación y el trabajo que significa la función política. Cierto es que como en botica hay de todo pero en mi itinerario político me he encontrado más buenos ejemplos que malas prácticas. Estamos en un momento de transición donde unos entran y otros se van. Como ciudadano, sólo me queda agradecer los servicios prestados a aquellas personas que abandonan sus cargos públicos y desear a los que entren que desarrollen su función con verdadera vocación a los demás. Y que tengan en cuenta que la escasa confianza ciudadana que tienen ahora les debe hacer ser más exigentes consigo mismos, con su dedicación y quehacer.

Unos vienen, otros se van
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