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jueves. 30.06.2022

Unos presupuestos pensados para privatizar la sanidad madrileña

La Comunidad de Madrid acaba de presentar el proyecto de presupuestos para 2013 que aunque se esperaba muy restrictivo viene acompañado de numerosas y negativas novedades. La primera es la bajada de presupuestos que se impone a la Sanidad Pública.

La Comunidad de Madrid acaba de presentar el proyecto de presupuestos para 2013 que aunque se esperaba muy restrictivo viene acompañado de numerosas y negativas novedades.

La primera es la bajada de presupuestos que se impone a la Sanidad Pública. Los presupuestos sanitarios de la Comunidad de Madrid ya están situados hace años por debajo de la media de los de las comunidades autónomas  (142 euros menos por persona y año en 2012), de manera que  para homologarse a la media se precisarían 2.178,21 millones de euros más. Es está infrapresupuestación crónica, unido a los sobrecostes de la privatización, lo que produce que en el año 2011 hubiera una deuda sanitaria de mas de 1.600 millones de euros. En este contexto una disminución presupuestaria es realmente suicida y se concretará en un deterioro importante de los centros especialmente los públicos, porque como es bien sabido los privados y semiprivados tienen contratos leoninos que les permiten mantener e incluso aumentar sus presupuestos incluso en un escenario de restricciones económicas.

La segunda es la que se ha configurado como medida “estrella” de la Comunidad de Madrid es el cobro de una tasa por receta a toda la población. Este nuevo copago que profundiza los ya instaurados por el RDL 16/2012 es totalmente rechazable  por los siguientes motivos:

• La imposición de un nuevo copago sobre los medicamentos excede las competencias de la Comunidad de Madrid y solo es una atribución del Ministerio de Sanidad y el Gobierno, tal y como establecen la Ley General de Sanidad, Ley del Medicamento y Ley de Cohesión, por eso si llega a aprobarse habría que impugnarlo ante el Gobierno y los tribunales de justicia

• Establece una discriminación entre los ciudadanos madrileños y los de otras comunidades autónomas y va contra la necesaria cohesión del país y la igualdad en el acceso a la protección de la salud que garantiza la Constitución.

• Es una medida injusta porque penaliza de manera especial a las personas con menos recursos y a las mas enfermas que pagaran más, y en muchos casos se verán impedidas, por falta de recursos, a tener acceso a unos medicamentos que precisa para preservar su salud, y en algunos casos su vida.

• Se han dicho algunos argumentos falsos para defenderlo: ni hay 45 millones de medicamentos en los domicilios de los madrileños (el numero de recetas facturadas en Madrid al año son unos 100 millones) , ni la medida puede ser disuasoria porque estamos hablando de medicamentos recetados por profesionales médicos del Servicio Madrileño de Salud a enfermos que los necesitan para su tratamiento. Si a alguien disuaden será a quienes carezcan de recursos económicos, siendo así una medida profundamente inequitativa.

• Los copagos nunca han servido para moderar la demanda inadecuada sino solo para impedir el acceso a servicios sanitarios a las personas mas enfermas y con menos recursos económicos. Son un verdadero impuesto sobre la enfermedad.

Hay que impedir que el PP madrileño acabe definitivamente con un buen sistema sanitario para favorecer los negocios de sus amigos.

La tercera es que las privatizaciones de servicios no mejorarán la eficiencia del sistema sanitario. Todos los datos señalan que en Madrid los hospitales de gestión privada y semiprivada suponen unos sobrecostes entre 7 y 8 veces a los ciudadanos madrileños, por lo tanto solo tiene el objetivo de incrementar los beneficios de las empresas concesionarias, y además acarrea disminuciones de las plantillas y empeoramiento de la calidad de la atención prestada. Por otro lado se propone iniciarla en Atención Primaria, primero mediante cooperativas de médicos, pero a la larga, como se ha visto en Cataluña y Valencia, para  dejarla en manos de las mismas empresas privadas que gestionan los hospitales que así redondean el negocio. La privatización es la opción ideológica del PP a un coste exorbitante que va a acabar pagando los enfermos y los pensionistas con el copago farmacéutico.

Este proyecto de presupuesto es un desastre para la Sanidad Pública madrileña  a la que deteriora y privatizara, sumiéndola en un desastre de manera difícilmente recuperable, entendemos que debería ser retirado y llamamos a las fuerzas políticas, sociales y profesionales a movilizarse activamente para impedir que el PP madrileño acabe definitivamente con un buen sistema sanitario para favorecer los negocios de sus amigos.

Firman el artículo: Marciano Sánchez Bayle y Sergio Fernández Ruiz

Unos presupuestos pensados para privatizar la sanidad madrileña
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