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domingo 22/5/22

Universidad: el recorte que viene

El Madrid de la excelencia nos queda cada vez más grande y más lejos. Tras unos años instalados en la bonanza económica, viviendo el cuento de la lechera y el de la ratita presumida, el crudo invierno nos ha sorprendido instalados en el papel de cigarra y no en el de hormiga.No de otra manera se puede interpretar el anuncio del Gobierno Regional de recortar los Presupuestos de la Universidades Públicas en un 30 por ciento.
El Madrid de la excelencia nos queda cada vez más grande y más lejos. Tras unos años instalados en la bonanza económica, viviendo el cuento de la lechera y el de la ratita presumida, el crudo invierno nos ha sorprendido instalados en el papel de cigarra y no en el de hormiga.

No de otra manera se puede interpretar el anuncio del Gobierno Regional de recortar los Presupuestos de la Universidades Públicas en un 30 por ciento.

La justificación de que este recorte se produce a causa de que el Gobierno de la Nación no ha pagado los 418 millones de euros para la Sanidad, da buena cuenta de las dificultades económicas evidentes a las que nos ha conducido, entre otras cosas una política de regalos fiscales a los más pudientes que ha reducido ingresos y que ahora obliga a que lo previsto para sanidad se gaste en otras cosas. Un dinero que proviene del Estado y es a cuenta de otros ingresos que difícilmente se ejecutarán este año.

La Presidenta subraya que hay que “apretarse el cinturón” y, en lugar de revisar la política fiscal, aprieta el cinturón a las Universidades públicas.

Conviene saber que entre 2003 y 2008 la Universidad privada ha visto crecer sus recursos en un 91,5 por ciento, mientras que los recursos para las universidades públicas han crecido un 31 por ciento. En aras de la “libertad de elección” el gobierno Regional ha alentado la instalación en Madrid de 7 universidades privadas, algunas de ellas de un marcado carácter ideológico, cuando no fundamentalista.

A juicio de CCOO, un recorte como el anunciado por Esperanza Aguirre, supone lastrar gravemente el desarrollo universitario en un momento en el que la Universidad española se prepara para formar parte de un espacio común europeo y golpeará las condiciones laborales y retributivas del personal docente y no docente. El estrangulamiento económico es muy serio y no deja margen para la autonomía universitaria. En estas condiciones las infraestructuras, la docencia, la investigación quedarán tocadas de muerte en un Madrid que necesita fortalecer la educación para afrontar la crisis, superarla y salir de ella con bases sólidas. Con una juventud cualificada y preparada para trabajar en un Madrid globalizado.

Según estudios de CCOO, con recortes como el perpetrado por el Gobierno Aguirre, el gasto por alumno universitario en relación a la renta por habitante nos hará empeorar aún más con respecto a las demás Comunidades Autónomas y eso teniendo en cuenta que ya nos encontramos en el puesto número 11, siete puntos porcentuales por debajo de Navarra que figura en cabeza con un 24,8 por ciento de su renta por habitante.

A base de alentar y promover universidades privadas de dudosa rentabilidad social e incluso económica. A base de salir en fotos promocionales de algunas de ellas, Esperanza Aguirre adquiere compromisos personales para salvarlas. Así no duda en intentar ubicar en ellas las nuevas facultades de medicina o intentar abrir las puertas a fórmulas como el cheque universitario.

Al final la excelencia del mercado consiste en desmontar programadamente los servicios públicos para convertirlos en oportunidad de negocio para intereses económicos privados. La mercantilización de los derechos. Esperanza Aguirre nos descubre que su liberalismo chulapón y castizo no consiste en otra cosa que un intervencionismo sin complejos para asegurar que el dinero que todos ponemos en sus manos, el dinero de los Presupuestos, fluye incesantemente a las arcas de un club privado de intereses protegidos y sin riesgos, del que forman parte unos cortesanos demasiado acostumbrados a la ganancia fácil rápida y segura. Esos mismos que piden que los trabajadores madrileños se aprieten más el cinturón y el despido sea libre. A eso le llaman liberalización del mercado de trabajo.

Ahora tocan las Universidades, mañana el Canal de Isabel II, o Telemadrid. Ayer los colegios las escuelas infantiles o los hospitales. Son insaciables. Pero nosotros también somos incansables. Ya reventarán. No lo digo con orgullo, satisfacción ni acritud. Más bien con pena, pues cuando revientan lo ponen todo perdido y si no miren cómo están dejando los liberales el mundo tras saltar en pedazos un sistema de libre mercado, sin controles, avaro, injusto y prepotente.


Francisco Javier López
Secretario General de CCOO de Madrid

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