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viernes 20/5/22

La unidad es la condición

Quienes vivimos en Madrid sufrimos un serio maltrato social. Prácticamente todo está contaminado de austericidio...

En mayo próximo, con las elecciones municipales y autonómicas, se van a poner en juego una parte fundamental del presupuesto público y del poder político y administrativo de Madrid (179 ayuntamientos y la propia Comunidad). Ese será el momento de ver hasta qué  punto resulta posible acabar con la aplastante y devastadora mayoría institucional de la que hoy dispone el neoliberalismo.  

Quienes vivimos en Madrid sufrimos un serio maltrato social. Prácticamente todo está contaminado de austericidio, desde la salud a la educación, pasando por la dependencia, el género, el medioambiente, los servicios y transportes, sin olvidar el modelo productivo, los espacios y medios de participación, la justicia, etc. Supuestamente, todos los recortes que hemos padecido y padecemos pretendían terminar con el déficit público, animar la inversión y sacarnos de la crisis, pero el resultado no ha podido ser más contrario a esa premisa. Hoy  la inversión productiva huye, la pequeña empresa y el pequeño comercio se asfixian,  la deuda pública de la Comunidad de Madrid ha pasado en 5 años de 6.800 millones de euros a 23 mil millones, y el paro y la pobreza de trabajadores y desempleados no paran de crecer.

La población ha respondido a semejante maltrato con importantes movilizaciones, que han tomado, principalmente, la forma de mareas de todos los colores, marchas o Cumbres Sociales. Es decir, se han desarrollado marcos y actores que, a través de la construcción de amplios espacios unitarios, superiores a lo que cada uno suma por su lado,  han logrado echar atrás algunas medidas autericidas y limitar otras. Quizá una de las más notables haya sido el frenazo a una parte muy importante del plan de privatización sanitaria previsto por el gobierno regional.

Pero ¿es posible transformar la movilización y la amplitud de sus voces en una respuesta política que permita que los derechos de las personas  se conviertan en la vara de medir el bienestar? ¿Es posible reducir el enorme peso de la minoría más rica sobre el conjunto de la vida ciudadana, recuperar los derechos perdidos y regenerar democracia?

Según todas las encuestas, ninguna de las fuerzas  que se presentan contra la política austericida o frente las medidas más duras de la misma, puede por sí sola imponerse electoralmente tanto en la Comunidad como en la mayoría de sus ayuntamientos.

Este hecho nos confirma que, a día de hoy, la unidad de todos quienes se oponen al austericidio representa la condición misma para que sea posible ganar, el punto de partida para acabar con el interminable ciclo de recortes que sufrimos. Si quienes están trabajando en el campo electoral son capaces de reproducir en propuestas políticas (medidas de programa de gobierno) y a la vez reproducir en contextos de unidad lo que nació de la movilización social, resultará más fácil cambiar el signo de los sondeos. Por el contrario, quien vaya sólo electoralmente ayudará en gran medida a reforzar la abstención, restará potencia al resto y no logrará sumar ni colaborar, aunque ése sea su deseo, en la ruptura con el neoliberalismo que rechaza. El peor escenario que se puede presentar es precisamente el de la “guerra entre amigos y siglas”.

Así las cosas, se hace imprescindible levantar amplísimos espacios  ante los que responder y en los que de manera transparente, democrática y participada empoderar y decidir. Espacios que reconozcan la realidad de cada parte (personas, movimientos sociales y fuerzas políticas) y que logren generar una realidad superior que, sin disolver cada una de esas partes,  consiga, alrededor de las tareas básicas, la fuerza no ya necesaria, sino imprescindible para derrotar al neoliberalismo.

Iniciativas como Ganemos Madrid o similares pueden representar ese espacio, a condición de que sean capaces de unir sobre propuestas y lo hagan sin exclusiones o condiciones previas. Extender procesos participativos a cada distrito, barrio, pueblo  o ciudad de la Comunidad de Madrid servirá para ganar masividad, compromiso y lograr sumar a muchos que aún faltan. Ese es el cauce que puede ayudar a pasar de lo social a lo político, y a favorecer la generación del espacio unitario y participativo que mencionamos y que hoy no existe de cara a Asamblea de Madrid. 

En los momentos que vivimos, el matiz legitimo y justo de cada fuerza política sólo adquiere su verdadero valor y eleva sus potencialidades cuando sirve para sumar, y con ello para recuperar la Comunidad y sus municipios para la ciudadanía; es precisamente en esa suma cuando exprime toda su capacidad por liberarnos del austericidio y el sufrimiento que lleva tanto tiempo provocando.

La unidad es la condición