#TEMP
miércoles. 10.08.2022

Un juez contra Internet

NUEVATRIBUNA.ES - 24.12.2009 ...Por citar sólo dos que están en estos momentos en las páginas de los medios, el juez Ferrín Calamita ha sido inhabilitado durante diez años por retrasar la adopción de una lesbiana.
NUEVATRIBUNA.ES - 24.12.2009

...Por citar sólo dos que están en estos momentos en las páginas de los medios, el juez Ferrín Calamita ha sido inhabilitado durante diez años por retrasar la adopción de una lesbiana. El Tribunal Supremo ha lanzado así un mensaje de dureza a los jueces que ponen su ideología por encima de la ley, pero lo ha hecho tres años después de que la mujer que sólo pretendía adoptar a la hija de su pareja iniciara el trámite. Otro juez de Sevilla, Francisco Serrano, desató la polémica hace unos días por unas declaraciones sobre la violencia machista. Dijo este juez que "miles de hombres son detenidos por denuncias falsas" a la luz de una normativa inspirada en la "dictadura" del "feminismo radical". Desconozco qué datos le habrán llevado a tan acadabrante conclusión, pero es en sí misma un atentado contra las mujeres si tenemos en cuenta que la cifra de muertas por violencia de género durante el año que está a punto de finalizar ronda las 70.

Ahora, un tercer juez, el titular del Juzgado de lo Penal número 16 de Madrid, Ricardo Rodríguez Fernández, nos sale con que "Internet no es un medio de comunicación social". El magistrado llega a tan insólita conclusión en la sentencia por la que condena al director y el jefe de Informativos de la SER, Daniel Anido y Rodolfo Irago a penas de prisión e inhabilitación para el ejercicio de la profesión periodística por revelación de secretos tras hacer pública una lista de afiliaciones irregulares al PP de Madrid en la página web de la Cadena. " Insólita, desmedida e inquietante" son los calificativos que ha utilizado la FAPE, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, para describir el fallo que, en ningún momento, cuestiona el trabajo de los condenados ni el interés de la noticia. Lo que le molesta es que los nombres de 78 militantes del PP afiliados irregularmente al partido en Villaviciosa de Odón gracias a los oficios de dos empresarios implicados en el 'tamayazo', aparecieran 'colgados en la web de la SER.

Tanto la FAPE como otras organizaciones profesionales se han visto obligadas a recordarle al juez el artículo 20 de la Constitución española, que establece en su punto 1 que "se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción".

Al margen de que jurídicamente la sentencia no se sostiene, como el profesor de Derecho Constitucional Marc Carrillo ha señalado a través de la propia Cadena SER y como están señalando las asociaciones de jueces que ya han identificado los errores manifiestos que contiene, imagino que su señoría la habrá escrito a mano o en una Olympus de los tiempos de maricastaña. Si dispusiera de un ordenador, se percataría de la falsedad de su aseveración. Dar una cifra de los soportes digitales que proporcionan información a los usuarios de Internet, en España y en el mundo, es una tarea prácticamente imposible de acometer. La grandeza de la Red reside en que es un organismo vivo en el que cada minuto aparecen nuevos 'sitios' a los que acudir para informar, comentar o disfrutar. En todo caso, le recomendaría al juez que se compre un portátil -en estas fechas hay ofertas francamente interesantes-, que busque en Google cualquier enlace escogido al azar y que intente hacer el recuento de periódicos de todo tipo, (nacionales, internacionales, temáticos, deportivos, universitarios, de radio, de televisión...) que figuran en su listado.

Cuestionar, a estas alturas, que Internet es también un soporte informativo sólo puede ser fruto de una mentalidad arcaica y antediluviana, desde luego muy alejada de la mirada serena, abierta e "informada" que se le supone a alguien que tiene en sus manos la facultad de decidir nuestro destino en la tierra. Es inquietante que siga habiendo jueces -no todos, afortunadamente- incapaces de entender que la ley, como Internet, también es una materia viva y cambiante, cuya aplicación, antes de que la letra sea modificada por el legislador, debe adaptarse a las necesidades y demandas de los que son sus principales sujetos, los ciudadanos. Rodríguez, Serrano y Calamita prefieren permanecer encerrados en su angosta torre de marfil, ajenos a todo lo que les rodea.

Un juez contra Internet
Comentarios