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lunes 23/5/22

Un Gobierno cínico

Que nuestro país necesita menos gastos superfluos (no menos inversión) y más ingresos, puede ser una idea compartida por muchos. El cómo se afronta, está claro que no.

Que nuestro país necesita menos gastos superfluos (no menos inversión) y más ingresos, puede ser una idea compartida por muchos. El cómo se afronta, está claro que no.

Por no quedarme sólo con lo del actual gobierno, diré que los dos últimos gobiernos de España (el de Zapatero desde la fatídica fecha de Mayo del año 2010 y el de Rajoy en los poco más de cien días transcurridos y ya para lo que sigue, a la vista de los presupuestos que plantea), han considerado, en distinto grado evidentemente, que hay que exprimir a los de siempre; y que además hay que recortarles los derechos laborales como fórmula para hacer caer también los salarios.

A ninguno se le ha ocurrido, al parecer, meterle las tijeras de verdad, al dispendio comprometido en gastos militares y armamentísticos (fundamentalmente por el gobierno Aznar) y que suma la friolera de veintisiete mil millones de euros en tanques, aviones de combate y demás “juguetitos”. Sólo por el concepto de aviones de combate, suman más de nueve mil millones de euros…

O el recortar, de verdad, la suma de las distintas partidas que mantienen los gastos militares en los presupuestos presentados para este año, y que alcanzan otros dieciocho mil millones de euros, como destacaban recientemente desde el “Colectivo Utopía Contagiosa”.

No se a cuanto alcanza exactamente, el dispendio en coches oficiales, chóferes y escoltas, del conjunto de las distintas administraciones; desde la estatal a la municipal, pasando por la autonómica y siguiendo por las diputaciones… En cualquier caso, son también gastos muy prescindibles. Como lo son igualmente toda esa serie de organismos, cargos unipersonales y carguitos de confianza que por cierto, anunció en la oposición a bombo y platillo el Partido Popular que serían reducidos drásticamente, y que por el contrario, cuando ha llegado al gobierno los han vuelto a incrementar. Y es que lejos de predicar con el ejemplo y ahorrar en gastos prescindibles, lo que prima es la colocación de los acólitos.

O lo penúltimo de lo conocido, los dispendios en viajes y gastos del Consejo del Poder Judicial y lo de esta semana protagonizado por el rey; con la que está cayendo se le ocurre “dar ejemplo” marchándose de cacería a África. O que decir sobre lo recientemente conocido de los dispendios de las administraciones públicas, principalmente la estatal y la autonómica, para con sus ex cargos.

La gente se indignaría sobremanera si pudiera ver, negro sobre blanco, los millones de euros que se malgastan en boatos, viajes, seguridades innecesarias…, y demás asuntos seudo oficiales de todo tipo de personajes órganos y organillos. Como ejemplo citaré los gastos que siguen acumulando en la Comunidad Valenciana dos personajes como Zaplana y Camps. El primero, a pesar de su fichaje millonario para formar parte del Consejo de Administración de Telefónica, nada menos que 600.000 euros cobra al año según nota del diario EL PAÍS, sigue manteniendo el privilegio (a costa de los ciudadanos) de que su casa en Madrid esté custodiada por policías desplazados desde Valencia, y cuyos gastos corren a cuenta de la Generalitat Valenciana. El segundo, Camps, además de los gastos de seguridad, coche oficial, chofer y guardaespaldas, mantiene también secretaria a cuenta de la Generalitat y cargo –casi vitalicio- (hasta quince años puede estar) como miembro del Consejo Jurídico Consultivo de la Comunidad Valenciana, por lo que cobra 60.000 euros al año, amén de sus ingresos como parlamentario valenciano.

¿Crisis qué crisis, para quienes es la crisis?

Sin duda que hay campo y materia para meter las tijeras y terminar con toda esta sin razón de privilegios y canonjías inaceptables. Pero no, los recortes el PP los plantea en educación, sanidad, todas las partidas sociales, la reforma laboral para hacer bajar los salarios...

Otra fuente de ahorro significativa (si de verdad quisieran ahorrar y no recortar derechos) sería afrontar una racionalización de la Administración Pública, de forma que no haya administraciones funcionando sin prácticamente competencias y mantenidas claramente para ejercer pura y dura influencia política ¿Cuántos millones de euros se podrían ahorrar? Nadie se atreve a ponerle cifras, en cualquier caso y sólo en el caso de las diputaciones provinciales, se cifra el ahorro en más de mil millones de euros ¿Y el Senado, quien es capaz de justificar ese dispendio con las funciones y competencias actuales?...

Y falta la otra pata necesaria para la mejora sustancial de las cuentas del país, la de los ingresos.

Están en debate propuestas bien interesantes al respecto, que se están discutiendo en la campaña electoral presidencial francesa, en la que ahora hasta el propio presidente Sarkozy (que ha venido siendo el eco de lo que decía la Canciller Merkel) habla de tomar medidas para incentivar la inversión productiva… Se habla, por parte de la socialdemocracia francesa y alemana, de crear un impuesto a las transacciones financieras, de poner un impuesto específico a las grandes fortunas y de perseguir con mayor intensidad y eficacia el fraude fiscal. Son medidas que servirían por si mismas, para incentivar la inversión productiva y asegurar el estado de bienestar y el desarrollo en el seno de la Unión Europea.

Así que esperemos que esos vientos sirvan para cambiar los gobiernos de Francia y Alemania, y que ello, lleve aparejado un cambio en las políticas de la Unión Europea y por tanto también en nuestro país.

Un Gobierno cínico
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