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lunes 23/5/22

Un cuarto de siglo del ascenso a primera de Europa

NUEVATRIBUNA.ES - 16.6.2010La frase “África comienza en los Pirineos”, que se atribuye a Alexandre Dumas padre, quedó para el olvido el 11 de junio de 1985, cuando en Madrid y Lisboa se firmaba y celebraba la entrada de Iberia a la Comunidad Económica Europea.
NUEVATRIBUNA.ES - 16.6.2010

La frase “África comienza en los Pirineos”, que se atribuye a Alexandre Dumas padre, quedó para el olvido el 11 de junio de 1985, cuando en Madrid y Lisboa se firmaba y celebraba la entrada de Iberia a la Comunidad Económica Europea. El mismo día, ETA quiso amargar la alegría del pueblo español al asesinar a un coronel jurídico del Ejército, a su chófer, a un policía nacional y a un brigada de la Armada. "España aportará su esfuerzo a la concreción de una Europa de la paz y de la justicia. Nadie, mediante la coacción o la violencia, podrá torcer ese propósito de paz", afirmó González entonces.

25 años han pasado, y por casualidades del destino este aniversario coincide con la cuarta vez que España preside la Unión Europea, y la primera vez que le toca hacerlo en crisis. Con 27 Estados miembros - muchos de ellos formaban parte del bloque socialista en el 85 -, con sus luces y sombras, la presencia de nuestro país no ha pasado inadvertida y ya no juega el rol de cenicienta que le tocó a su entrada. Tampoco está en el grupo de cabeza como aventuró José María Aznar.

Para la historia quedan momentos como el Tratado de Maastricht, la entrada en vigor del euro, las sucesivas ampliaciones, el Tratado de Niza, los referendos sobre la Constitución Europea, el Tratado de Lisboa… el futuro se presenta incierto, pero esperanzador si ponemos en una balanza beneficios y déficit del último cuarto de siglo.

El futuro de Europa es todo un reto. Así lo ha puesto de manifiesto el grupo de estudio encabezado por Felipe González: una reflexión para la acción. Europa tiene valores pero sobre todo intereses en un espacio público compartido y en un mundo global. Pero Europa aún no tiene una única voz. Esta inesperada crisis lo ha puesto de manifiesto, como también ha evidenciado con más fuerza la distancia tecnológica que se abre con los países emergentes y con EE.UU. El envejecimiento de su población es igualmente otra de las realidades que no sabe cómo abordar.

Ocho años de discusión sobre el Tratado de Lisboa son demasiados, más cuando no se ha considerado la participación de la ciudadanía, ni se ha despertado el interés desde las instituciones para que los y las europeos/as conozcan el proceso. Porque como ha señalado Carlos Carnero, acercar la UE a la ciudadanía requiere presupuesto. Ya está ratificado el Tratado de Lisboa, y es hora de actuar, pero la voluntad de su aplicación no es igual en todos los países miembros.

Europa debe reflexionar, hacer y comunicar. Son muchos los informes y las opiniones que produce, pero ello no basta para asumir un papel de liderazgo.

Europa tiene tareas como fortalecer la competitividad, dar un valor real al desarrollo sostenible como objetivo fundamental. La estabilidad global está en riesgo y junto a la regulación del sistema financiero es un reto que ocupa un lugar prioritario. Las migraciones, la energía y cambio climático y la lucha por la seguridad, contra el crimen organizado y el terrorismo, son tareas de gestión global. Y para todo ello hay que plantearse un gobierno y un presupuesto.

Hablar del horizonte de 2020-2030, son palabras mayores, por lo que las políticas que se marquen deben acercarnos al cumplimiento de la Agenda de Lisboa. Así lo han hecho los países nórdicos manteniendo la cohesión social, a diferencia del sur del viejo continente. El crecimiento sin equidad en las regiones sureñas, y la no consecución de los objetivos han sido la sintonía general. Europa debe avanzar para ser una sociedad del conocimiento. El ideal de convertirse en la primera potencia económica del mundo con cohesión social es un reto por cumplir.

La previsible falta de 70 millones de personas en 2050, los flujos migratorios y su gestión requieren otro tratamiento y política común. Son otros desafíos que la Unión Europea deberá afrontar con eficiencia. Sin olvidar, dentro de los objetivos, la necesaria modificación de las relaciones con América Latina y el Sur de Mediterráneo, si quiere contar con estas poblaciones para sus mercados de trabajo.

Europa tiene un pasado glorioso, es patrimonio de la humanidad, y en el futuro le espera remontar y sobre todo crear nuevas condiciones para avanzar. Ahora, el panorama es sombrío y se respira pesimismo, a pesar de la fortaleza de la Unión Europea para afrontar los cambios. Por poner un ejemplo, la UE es la región del mundo que más lucha contra el cambio climático, aunque todavía resulte insuficiente tanto esfuerzo.

El multilateralismo defendido por Europa también debe prosperar con primacía del derecho, con unas relaciones internacionales que se basen en la cooperación y en la diplomacia. Son muchas las preguntas que se plantean: ¿Está Europa en condiciones de hablar con una sola voz?, ¿cómo debemos progresar combinando crecimiento económico y cohesión social? Confiemos en que antes del 50 aniversario lo hayamos logrado.

Yolanda Villavicencio M. es diputada Socialista Asamblea de Madrid. Es licenciada en Económicas y Ciencias Empresariales, especialista en Cooperación Internacional al Desarrollo, especialista en Mujer y Desarrollo, máster en Migraciones y Relaciones Intracomunitarias y en los últimos ocho años ha dirigido la entidad AESCO, especializada en migraciones, cooperación al desarrollo y codesarrollo.

Un cuarto de siglo del ascenso a primera de Europa
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