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lunes 16/5/22

Trabajo decente en un mundo libre

CCOO y UGT hemos presentado la Jornada Mundial por el Trabajo Decente a las organizaciones sociales madrileñas. Organizaciones Juveniles, de mujeres, de inmigrantes, economía social, vecinales, educativas. Los representantes de esas más de 400 organizaciones que se han sumado en Madrid a la campaña mundial, organizada por la CSI.
CCOO y UGT hemos presentado la Jornada Mundial por el Trabajo Decente a las organizaciones sociales madrileñas. Organizaciones Juveniles, de mujeres, de inmigrantes, economía social, vecinales, educativas. Los representantes de esas más de 400 organizaciones que se han sumado en Madrid a la campaña mundial, organizada por la CSI.

La Confederación Sindical Internacional, nació hace dos años en Viena, como resultado de la fusión de las principales confederaciones internacionales de sindicatos.

Una de sus primeras decisiones ha sido convocar el próximo 7 de Octubre una Jornada de Movilización Mundial por el Trabajo Decente. Una Jornada para defender los Principios y Derechos fundamentales del Trabajo reconocidos por la OIT.

Para insistir en la necesidad de dar cumplimiento a los Objetivos del Milenio aprobados por las Naciones Unidas, acabando con la pobreza y las desigualdades. Para promover una gran alianza de cooperaciones a favor de la solidaridad Internacional.

500 millones de personas obtienen recursos inferiores a 1 dólar diario para asegurar su subsistencia y la de sus familias. 100 millones de trabajadores son inmigrantes. Cada año se producen 250 millones de accidentes de trabajo y 2,2 millones de trabajadores mueren en un accidente laboral. 200 millones de niños van a trabajar, en lugar de ir a la escuela. En dos de cada cinco países del planeta no existe libertad de asociación, ni de sindicación.

Son sólo algunos datos que hacen referencia al escenario de indecencia, vergüenza y horror en el que viven millones de personas en el planeta. Exigir el derecho a trabajar, con contrato y un salario digno. Exigir el fin de la esclavitud y del trabajo infantil. Exigir la igualdad de trato en el trabajo sin discriminación de sexo, edad, origen. Exigir que ir a trabajar no sea jugarse la vida y que los derechos colectivos de los trabajadores sean respetados, deberían ser reivindicaciones sin fisuras de toda la humanidad, empresarios incluidos.

Acabar con la pobreza y el hambre. Asegurar la educación para todos los niños y niñas. Trabajar por la igualdad de mujeres y hombres. Acabar con la mortalidad infantil, las enfermedades endémicas, el SIDA, el paludismo. Cuidar la salud materna. Proteger el Medio Ambiente. Promover la cooperación mundial para el desarrollo. Básicamente estas reivindicaciones resumen los Objetivos del Milenio y constituyen otro de los ejes por los que la Confederación Sindical Internacional convoca a las movilizaciones mundiales de 7 de octubre.

Desde esta raíz común, la clase trabajadora enfoca los problemas en cada lugar del planeta. En Europa, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) retoma la lucha contra la reciente iniciativa de la Unión Europea de aprobar una directiva que desregula la jornada de trabajo semanal hasta alcanzar las 65 o más horas semanales de trabajo, la denominada Directiva del Horror. Recuerda la reciente aprobación de la Directiva de la Vergüenza, denominada de “retorno” de inmigrantes. El libre mercado parece convertirse en la libre utilización de la mano de obra de usar y tirar.

Iniciativas europeas, directivas que se corresponden con sentencias de tribunales europeos en los casos de as empresas VIKING, LAVAL, RUFFERT, o el Estado de Luxemburgo, que permiten vulnerar el derecho laboral nacional, la negociación colectiva al subcontratar empresas de otros países. Trabajar en Alemania con salario y condiciones de Rumania, por ejemplo. La libertad de mercado y la libre competencia por encima de los derechos colectivos de los trabajadores. Retroceso sin precedentes. Una Unión europea que ni convence ni ilusiona a los trabajadores europeos, que genera un euroescepticismo como el que percibimos en resultados como el del referéndum de Irlanda.

Los trabajadores sabemos que el nacionalismo no es respuesta para la globalización, pero pérdidas de derechos en aras de construir espacios supranacionales desregulados tampoco es un horizonte apetecible.

Tampoco en Madrid nos faltan motivos para llenar la Plaza Mayor, el próximo día 7 de Octubre a las 18,30. En una Comunidad en la que cada año mueren no menos de 150 trabajadores en accidentes laborales. Donde uno de cada cuatro trabajadores tiene un contrato temporal y uno de cada cuatro, también, gana menos de 600 euros y la mitad de los trabajadores menos de 1000 euros al mes. Donde las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes, forman parte del ejército de reserva peor pagado y precarizado de la Europa de los quince. Un Madrid donde hasta las necesidades de las familias mayoritariamente trabajadoras, como la sanidad, la educación o la atención a la dependencia son entregadas a los mercaderes en el mismo patio del tempo de la administración capitalina, el Palacio de Correos de la Puerta del Sol.

La crisis que azota el planeta, a la que algunos denominan crisis de la avaricia, ha mostrado desnudas las vergüenzas de un sistema capitalista globalizado, que hace aguas por sus cuatro costados. Los trabajadores vamos a decir basta, el mismo día, en todo el planeta. Y con nosotros los ciudadanos y ciudadanas libres que quieren una vida digna y un trabajo decente. Ese que nos siguen negando quienes durante un tiempo quisieron hacernos creer que el mercado lo era todo, todo lo arreglaba. El fin de nuestras vida, el único dios.

Lo dicho. Los trabajadores y la gente de bien tenemos una cita: El día 7 de Octubre, a las 18,30 en la Plaza Mayor de Madrid.



Francisco Javier López Martín
Secretario General

CCOO de Madrid

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