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miércoles. 17.08.2022

Tele digital y tal

NUEVATRIBUNA.ES - 17.8.2009Uno no debería escribir de aquello que no entiende, pero para algo se hizo periodista. Por tanto, y a pesar de que TDT me suene a insecticida, me veo más que capacitado para impartir una conferencia, sin admitir preguntas, eso sí, sobre esas prisas que le han entrado a ZP por decretar sobre la tele digital de apoquine y tal.
NUEVATRIBUNA.ES - 17.8.2009

Uno no debería escribir de aquello que no entiende, pero para algo se hizo periodista. Por tanto, y a pesar de que TDT me suene a insecticida, me veo más que capacitado para impartir una conferencia, sin admitir preguntas, eso sí, sobre esas prisas que le han entrado a ZP por decretar sobre la tele digital de apoquine y tal. Que a Rambo le hayan dado un premio por su contribución al cine no deja de ser un sólido acicate para tamaña osadía. Lo cierto es que uno se tiene por un zote hasta que lee y se cree ciertas noticias. Antes que nada confesaré que desde que se estilan las pantallas de plasma y tengo que poner sobre el aparato, el catódico digo, a la muñeca legionaria con cinta aislante mi interés por este entretenimiento ha caído varios enteros.

De todos modos, mucho antes de este contratiempo, en concreto desde que nos dejó Torrebruno, nada fue ya lo mismo. Aún así, puedo llegar a comprender que, en este escenario de crisis, legislar sobre si vemos en la sobremesa un documental de cervatillos devorados o a Yola Berrocal con la barbilla apoyada en la pechera se antoje imprescindible. Como lo es saber si, por fin, Leire Pajín es o no senadora sin presentarse a la selectividad valenciana. Acaso sean dos de los asuntos que más desvelan a los españoles.

Se cuenta que incluso a causa de una sola de estas inquietudes, veraneantes hay que han cogido primera línea de playa por bajarse a la arena de madrugada ante la imposibilidad de conciliar el sueño. Todo tiene su lado positivo. Tengan en cuenta que, por ejemplo, mientras Espe está de vacaciones quienes realmente descansamos somos nosotros. Claro que cuando no está ella no faltan aguerridas dirigentes de su partido que nos abren los ojos en medio de este pandemónium de estado policial en el que quien espía es el PP pero quien tiene la culpa son las hordas sociatas.

Ahora le ha tocado a Ana Mato-Mentodo quien, con la credibilidad que siempre otorga el ejemplo, ha bramado contra el presidente en general y su decreto televisivo en particular. Que sospeche yo tiene un pase. Al fin y al cabo no deja de oler a chamusquina que tenga que ser un decreto urgente la fórmula elegida para regular la tele como si en vez de aspirar a salir en la parrilla del Tele Indiscreta se tratara de aprobar unas ayudas después de un tsunami.

Que sea la señora Mato ya tiene cierta guasa. O, mejor dicho, ninguna. Hay que admitir, empero, que cuando asegura que con esa norma, ZP busca satisfacer sus intereses personales sabe de lo que habla. Algo le habrá contado de Telemadrid Espe para contener los bostezos mientras interviene Mayor Oreja en los maitines de Génova. Por tanto, que la señora Mato pontifique sobre las aviesas intenciones de los políticos en las televisiones cuenta pues con un bagaje de erudición a tener en cuenta.

De hecho, su compañera Aguirre aplica los decretos sin ni siquiera publicarlos en boletín oficial alguno. Que aprenda David Copperfield. Le basta cambiar el dedazo por el decretazo. Y así, por ese sistema tan democrático del que tendría mucho que aprender el dictador ZP, se ponen cargos y se regalan emisoras de radio. Ya es casualidad, porque no soy capaz de atribuirlo a otra causa, que la mayoría se concedan a esos medios afines que proclaman tanto su independencia que al final nadie se la cree. Al menos aquella independencia que aconseja tanta regalía y publicidad institucional. Es decir, independencia en estado puro.

Germán Temprano es escritor y periodista.

JAULA DE GRILLOS

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