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lunes 16/5/22

Sube la subida

Esto está mal. Y lo peor es que no sabemos cómo va a acabar. La inflación se ha disparado hasta un 4,7. Las cifras dicen poco. Alguien dijo que el papel, que los números, lo aguantan todo. Pero ¿qué repercusión tienen estas cifras sobre el bolsillo del ciudadano? Eso es lo importante.Y tienen repercusión. Afectan, muerden, marcan, señalan, condicionan. Y eso es lo malo.
Esto está mal. Y lo peor es que no sabemos cómo va a acabar. La inflación se ha disparado hasta un 4,7. Las cifras dicen poco. Alguien dijo que el papel, que los números, lo aguantan todo. Pero ¿qué repercusión tienen estas cifras sobre el bolsillo del ciudadano? Eso es lo importante.

Y tienen repercusión. Afectan, muerden, marcan, señalan, condicionan. Y eso es lo malo. Lo malo es que, al final, esas cifras que no parecen nada, ese 4,7, repercute en el presupuesto familiar, vacían el bolsillo. Condicionan la calidad de vida en los más íntimos y mínimos detalles: la caña de cerveza, el kilo de pollo, el litro de aceite, la barra de pan, el jersey del niño

Lo malo es que todo está relacionado. Lo malo es que el pequeño o gran empresario tiene que revisar los costes salariales. Lo malo es que el ciudadano que compró un piso hipotecándose de por vida, verá subir la hipoteca en apenas unos euros que no puede pagar. Lo malo es que el taller que iba a aumentar su pequeña plantilla, se lo pensará o reducirá el número de sus trabajadores. Lo malo es que se acabó salir los viernes a tomar algo. Lo malo es que la nómina no llega. Lo malo es que el empresario no puede hacer nuevas inversiones. Lo malo es que los créditos se sitúan en condiciones inaceptables. Lo malo es que, al final, no se puede vivir como se vivía.

Y hay bares que no saben si bajar el chato de vino o subirlo. Y hay gente que no sabe cómo enfrentarse a una situación para la que nadie le había advertido. Son malas, duras noticias las que se publican en los distintos medios. Yo no sé si el referendum vasco tiene o no importancia. Pero a ojo de buen o mal- cubero la verdad es que uno aprecia que no es eso lo importante. O, al menos, no es eso lo que preocupa en la calle.

A veces tiene uno la sensación de estar contando lo que no interesa a nadie. O, como mucho, a muy pocos. Así que se echa uno a andar por las aceras, entra en las tabernas, escucha y se da cuenta de que la gente tiene otras preocupaciones: la hipoteca, el pan, el litro de leche, la vida que transcurre entre los bolsillos y el corazón. Ajena a la política. Lejos de las declaraciones y las entrevistas.

Sube el IPC, dicen. Y sube la desazón y el desencanto. Sube el miedo. La incertidumbre. Todo está peor, mucho peor de lo que se había previsto. La crisis ha dejado de ser una palabra en los periódicos. La crisis es comprobar que no hay manera de llegar al día siguiente.

Y, lo peor es que todo esto se nos había negado.

Gastón Baquero escribió:

Donde hubo razón de frescos vinos,
de panes floreciendo en la alborada,

de reluciente fruto mantenido

en remotos estrados cristalinos,
hoy sólo queda una sombra desgarrada

y tus restos luchando con mi olvido.

Va ser difícil el olvido, porque hay una realidad que nos recuerda.

Sube la subida
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