lunes 29/11/21

Spanish Thatcher

NUEVATRIBUNA.ES - 1.7.2010...hacia la resolución del conflicto, mientras el gobierno autonómico se mantiene en sus trece, y en segundo lugar porque pone en evidencia que el calificativo de salvaje, lanzado por Aguirre y utilizado con profusión por la prensa cavernícola, es sólo propaganda de cara a la opinión pública.
NUEVATRIBUNA.ES - 1.7.2010

...hacia la resolución del conflicto, mientras el gobierno autonómico se mantiene en sus trece, y en segundo lugar porque pone en evidencia que el calificativo de salvaje, lanzado por Aguirre y utilizado con profusión por la prensa cavernícola, es sólo propaganda de cara a la opinión pública.

Durante dos días la huelga no ha sido salvaje, sino total; los trabajadores del metro no se han comportado como salvajes, sino todo lo contrario, pero han reaccionado contra unos servicios mínimos que pretenden reducir los efectos de la huelga, que, recordémoslo, es un derecho de los trabajadores que han utilizado hasta los jueces.

No obstante, la huelga es política, pero no en el sentido que Aguirre le atribuye, de estar secretamente inducida por el PSOE, con ayuda de una IU siempre dispuesta a la bronca, para desgastar al PP en Madrid.

Como ilustración, la presidenta ha traído de los pelos una cita de Lenin para acusar a los sindicatos de ser correa de transmisión de los partidos. Pero Aguirre utiliza a Lenin sin necesidad, porque ella sabe muy bien lo que es una correa de transmisión: su partido ha sido una dócil correa de transmisión del Partido Republicano de EE.UU. (no olvidemos la foto de las Azores, cuando Aznar quiso pasar a la historia de los grandes estadistas y quedó retratado como el monaguillo de los infames), ha utilizado como correa de transmisión a la Asociación de Víctimas del Terrorismo cuando le ha convenido y sigue siendo una correa de trasmisión de las decisiones del Vaticano, y ahí está, como otra prueba más, el reciente recurso ante el Tribunal Constitucional de la nueva la ley del aborto, que tanto molesta a los obispos.

La huelga es política porque es una respuesta a la larga serie de medidas con que el Gobierno de la Comunidad de Madrid viene agrediendo a los ciudadanos madrileños en tanto que trabajadores y en tanto que usuarios de unos servicios públicos en constante deterioro desde hace años. Aguirre es una enemiga de los servicios públicos, y se le podría preguntar qué hace administrándolos si no supiéramos que su intención es reducirlos, trocearlos y privatizarlos. Podría parecer una contradicción lógica que Aguirre, que se declara partidaria de la empresa privada y del Estado mínimo, no esté al frente de una empresa y que toda su vida laboral se reduzca a la de una profesional de la política, cobrando de ese Estado que tanto denigra y que tan bien la trata, pero es una estrategia para utilizar el Estado a favor de los mejor situados.

Desde hace años, Aguirre representa un tipo de capitalismo parásito y salvaje, en el que pueden hacerse negocios fáciles al amparo de la administración autonómica y en el que la patronal puede imponer sus reglas sin cortapisas con ayuda del gobierno regional. La huelga del metro, cuyo servicio se deteriora día a día, responde a esta situación: es una huelga total en respuesta a un capitalismo salvaje. Es, como se decía antes, una expresión de la lucha de clases, que la derecha no admite -Franco la prohibió por decreto- como respuesta a sus agresiones a los trabajadores. Otra cosa es que el motivo principal de este conflicto: rechazar una rebaja en el salario pactado en el convenio y el recurso a la huelga no hayan sido bien explicados por los sindicatos, pues la huelga, más que a los políticos del PP, ha perjudicado a los usuarios del metro, la mayoría de ellos trabajadores que en algún momento pueden verse obligados a recurrir a ella.

Pero en este asunto hay otro aspecto a tener en cuenta, que tiene que ver con los planes de Esperanza Aguirre y las tensiones dentro del Partido Popular. Mariano Rajoy es un líder de perfil bajo, que ofrece poca confianza incluso a parte de sus votantes; en los sondeos de opinión es un cateador nato, que va de suspenso en suspenso. Es un dirigente indeciso y discutido, al que Aguirre ha desafiado en alguna ocasión, pero sin llevar el enfrentamiento hasta el final. Ahora, frente a la huelga de los trabajadores del metro, la lideresa, con una postura dura, emula a Margaret Thatcher ante los mineros y trabajadores portuarios británicos y se presenta como la dirigente firme y decidida que necesita la derecha española. Aguirre quiere ser la spanish Thatcher que ponga en evidencia la inconsistencia de Rajoy. Quiere presentarse como la legítima heredera de Aznar.

Fray Anselmo de Laramie

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