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jueves. 18.08.2022

Sotanas tras los barrotes

NUEVATRIBUNA.ES - 12.9.2010...Y eso es resultado del perfecto trabajo de “guardamierdas” que ha llevado a cabo la cúpula de la Iglesia Católica durante más de medio siglo.
NUEVATRIBUNA.ES - 12.9.2010

...Y eso es resultado del perfecto trabajo de “guardamierdas” que ha llevado a cabo la cúpula de la Iglesia Católica durante más de medio siglo.

Y es que, presuponer que todos los que calcen sotanas sean buenas personas, es tan absurdo como creer que la castidad es una cualidad intrínseca de quien quiere dedicar su vida a Dios.

Intentar eliminar la condición de humano por la de iluminado está acarreando gravísimas consecuencias a quien son víctimas de abusos, de aberraciones de quienes tomaron la decisión de dedicar sus vidas a cuidar a los demás.

¿Es esa la manera de cuidarlos? Con artimañas de chacales, abusando de quien no puede defenderse, sin mostrar conmiseración por las vidas que tienen encomendadas.

Suicidios, traumas, vidas desgraciadas bajo las sombras de manos que tocaron donde nadie indeseable debiera haber tocado.

Es herir la inteligencia y la sensibilidad de aquellos que gastamos más de una neurona no afectada por la “mística iluminación fanático-religiosa” saber que el Papa reza por las víctimas a modo de expiación de los pecados. Es más, nos viene trayendo al pairo que rece o se de un barrigazo. Ese es problema suyo.

El nuestro hubiese sido saber que quien cometió un delito estuviera en la cárcel y no en los altares.

La cúpula de la Iglesia Católica aceptando los hechos comparte la responsabilidad y se convierte en el mismo tipo de animal que quien los cometió de facto.

Y qué decir del obispo abusador a quien “por su eficiente labor” se le premia con una pensión vitalicia de 2.800€ mensuales. Claro, un “trabajo” bien hecho, bien merece una recompensa tan amplia.

No es de derecho, no es de moral, no es de ética, no es de personas abusar ni permitir el abuso sobre quien sea la víctima, pero mucho menos de menores.

Las alimañas, las hienas han de estar recluídas allá donde no puedan herir a nadie, allá donde los que fueron sus víctimas observen que los peligros desaparecieron, que pueden levantar la cabeza y respirar aire puro, ver que no todo es lo mismo.

Que la realidad es otra, que el mundo es mucho más amable que el que vieron a través de esos seres repugnantes calzados con sotanas que destrozaron sus vidas.

Por todos ellos; por los que sufrieron tanto que pensaron que la vida así no merecía la pena, por los que pelearon por vivir aunque la vida se les hubiera hecho cuesta arriba, por los que puedan llegar a sufrir semejante desatino, nadie con sotana amparado por un altar tiene que sentir que sus actos no serán juzgados por el sistema terrenal que les llevará a un Valle de Lágrimas con barrotes: la cárcel.

Leire Díez Castro - Presidenta de Red Laica para la Igualdad y la Diversidad

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