martes. 16.04.2024

Somalia, un desastre humano anunciado

Este país tiene una extensión de 638.000 km2, siendo un territorio muy árido y seco. Tiene una población de casi diez millones de habitantes, con una renta per cápita de 460 dólares anuales. Un 70% de sus habitantes no tienen acceso al agua potable. La desnutrición afecta al 17% de la infancia y hay más de 400.000 desplazados internos.

Este país tiene una extensión de 638.000 km2, siendo un territorio muy árido y seco. Tiene una población de casi diez millones de habitantes, con una renta per cápita de 460 dólares anuales. Un 70% de sus habitantes no tienen acceso al agua potable. La desnutrición afecta al 17% de la infancia y hay más de 400.000 desplazados internos. Con la actual sequía todo este desastre humano se ha disparado La pesca artesanal es una de las pocas actividades económicas que sirven para que la población pueda sobrevivir en este caos somalí.

Fue protectorado británico e italiano hasta los años sesenta y ha vivido en sus últimos cincuenta años en continuos conflictos armados, propiciados por los distintos señores de la guerra.

Somalia está situada en el cuerno de África, ocupando una posición estratégica de gran valor, pues está muy cerca del estrecho de Bab el Mandeb, paso fundamental para el comercio mundial y sobre todo para el petrolífero. Además conecta Arabia Saudí y el mar Rojo con el golfo de Adén.

En Somalia no se nace somalí, sino que se forma parte de un clan. Hay cinco grandes clanes.

Los hawiya representan el 25% de la población y ocupan la parte norte y centro, zonas del suroeste de Etiopía y del norte de Kenia.

Los ishaak suponen el 23 % de la población y ocupan la antigua colonia de la Somalia británica, conocida como Somalilandia. Este grupo actúa como un Estado dentro del Estado, aunque no es reconocido internacionalmente.

Los darod representan el 20%, estando situados en Puntland, lugar en el que la leyenda sitúa el antiguo reino de Shaba y en un trozo de Somalilandia.

El clan de los rahanwein que solo suponen el 18%, situándose en el centro y sur del país, en las cercanías de Djibouti y también en un trozo de Somalilandia.

El último clan es el más pequeño, el de los digil que representan el 3% junto a los bantúes, que son los descendientes de los esclavos libertos durante el colonialismo italiano, a los que llaman loonaaaraan, que traducido significa “nadie está llorando por ellos”.

En el año 1993, Estados Unidos interviene en Somalia bajo misión de la ONU con la excusa de la ayuda humanitaria pero que únicamente buscaba defender los intereses de las multinacionales petroleras norteamericanas en el país (Chevron, Mobil, Amoco….) instaladas en él, desde el año 1952. La misión “Restaurar la esperanza” significa el enfrentamiento entre las tropas norteamericanas y los señores de la guerra. En octubre de 1993 se libró la batalla de Mogadiscio, que significó la salida de las tropas norteamericanas, sin haber conseguido ninguno de los objetivos propuestos, dejando a Somalia sometida a los señores de la guerra.

Tras la caída del dictador Said Barre, en 1991, cientos de buques pesqueros de todo el mundo vieron la posibilidad de faenar libremente en los ricos caladeros somalíes y zonas cercanas sin ningún tipo de control (ni de redes, ni especies, ni de coste económico para los armadores), que ha propiciado su enriquecimiento, en detrimento de los intereses de Somalia, saltándose los acuerdos internacionales sobre aguas jurisdiccionales de los países ¿Quiénes son los piratas entonces? ¿Qué dirían y harían los norteamericanos si esto pasará en sus costas?

AbdirahmanIbbi viceministro de pesca del gobierno somalí de transición, considera que hay cerca de 220 pesqueros extranjeros faenando en sus aguas y añade “la flota pesquera española también está faenando de forma ilegal en nuestros caladeros”.

No sólo sucede el escándalo de la pesca en aguas somalíes, sino que las grandes potencias usan sus aguas y su territorio como basurero de sustancias, que sus países no quieren. Esto se puso de relieve como consecuencia de tsunami, del año 2005, en el océano Índico. El enviado de Naciones Unidas en Somalia comentó “Somalia está siendo utilizada como vertedero para desechos peligrosos desde comienzos de los años noventa, y continua siéndolo con la guerra civil desatada en ese país. La basura es de muy diversas clases. Hay desechos radioactivos de uranio, metales pesados como cadmio y mercurio. También hay basura industrial, desechos de hospitales, basura de sustancias químicas y todo lo que usted pueda imaginar”.

La zona de Puntland, situada al noreste del país, que fue antigua colonia italiana y que se declaró autónoma de Somalia en el año 1998, se ha convertido en el santuario de los piratas, apoyados mayoritariamente por su población. Ahora los piratas no sólo atacan a los pesqueros sino también a cualquier tipo de buque.

Después de su salida, los norteamericanos financiaron a estos señores de la guerra laicos, que formaron una alianza contra los islamistas. El catedrático de historia por la Universidad de Harvard, NiallFerguson escribe en TheAngeles Times “al menos durante la guerra fría podía darse por descontado que nuestro hijo de puta (nuestro dirigente anticomunista) impondría una modalidad brutal del orden. Ahora, en plena guerra contra el terrorismo, Estados Unidos prefiere un país dividido entre múltiples hijos de puta que un país gobernado según la ley de la sharia. Sin embargo, cuanto más la política exterior de Washington promueva la anarquía en lugar del orden, más fuerte será el atractivo de los movimientos islamistas”. Esto reforzó el prestigio de los islamistas que derrotan, en junio de 2006 a los señores de la guerra, unificando la capital por primera vez, desde 2001. Su progresión hacia el sur hizo temer un contagio en Kenia y en Tanzania.

Los Tribunales islámicos triunfantes pusieron orden en el país, lo que les granjeó simpatías en los comerciantes y las ONGS pudieron volver a trabajar.

Los norteamericanos han empujado a uno de los países más pobres del mundo, Etiopia a invadir Somalia. Con el apoyo estadounidense, han derrotado rápidamente a los Tribunales Islámicos, que habían conseguido pacificar el país desde 1991. Este movimiento islámico era una solución casera a una anarquía interminable, debida en gran parte a las intervenciones extranjeras que tienen su origen en el pasado colonial.

El Pentágono ha impulsado la intervención de la Etiopia cristiana a través de un programa de ayuda militar desde 2002 y ha puesto a su servicio los medios de reconocimiento aéreo y de escucha vía satélite para la ofensiva somalí.

¿Por qué interviene Etiopia en Somalia?

Además de satisfacer a los Estados Unidos, busca que Somalia siga inestable y así impedir la formación de un país fuerte que pueda reclamar la soberanía sobre el Ogaden región etíope, que se encuentra habitado por el clan de los Hawiya y que provocó una guerra entre los dos países (1977-1978).

Mientras todo esto sucede, Estados Unidos, la Unión Europea y la comunidad internacional mira hacia otro lado y permanecen indiferentes ante el gran dolor y miseria existentes en Somalia y callan ante los desastres medioambientales que ellos provocan.

Somalia, un desastre humano anunciado
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