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domingo. 05.02.2023

Socializar la política, politizar la sociedad

Que nuestro sistema de partidos políticos está un tanto deteriorado no es ningún descubrimiento. Pudiéramos decir que es el paso de los años. Estas organizaciones nacieron en un tiempo determinado, con unos fines establecidos para las necesidades de la época. Y ahora, en algunos momentos, pudieran considerarse piezas de vintage. La lógica del sentido común nos lleva a proponer a estas organizaciones políticas que se socialicen.

Que nuestro sistema de partidos políticos está un tanto deteriorado no es ningún descubrimiento. Pudiéramos decir que es el paso de los años. Estas organizaciones nacieron en un tiempo determinado, con unos fines establecidos para las necesidades de la época. Y ahora, en algunos momentos, pudieran considerarse piezas de vintage. La lógica del sentido común nos lleva a proponer a estas organizaciones políticas que se socialicen. Que detecten las necesidades sociales actuales, que testen sus funcionalidades, que comprueben cómo se organiza la sociedad, que abran sus ventanas y se enreden… Cierto es que ésta es una de las variables lógicas para el reforzamiento de los partidos como organizaciones políticas. Renovarse o morir; adaptarse para sobrevivir. Pero la cuestión no es nada sencilla. Y no lo es porque tampoco en la actual sociedad pintan oros. Más bien, pintan bastos. La estructura social presenta peligrosos síntomas de desvinculación, de autismo. Todo ello, adornado por una falta de imaginario colectivo, fruto de la escasez de valores colectivos. Como se ha venido reiterando la mayor crisis de las que estamos padeciendo es la de valores.

Mal de muchos, epidemia. Me explico el problema de la decadencia de los partidos políticos no estriba, de manera fundamental, en su propio comportamiento y estructura. Un comportamiento que les lleva a blindarse ante su debilitamiento. Esta pauta es un síntoma, no la enfermedad. A mi modo de ver, el problema del sistema de partidos políticos forma parte de la misma sociedad. Por ello, no resolvemos abriendo las estructuras partidarias a la sociedad si a la vez no somos capaces de polítizar, de nutrir de valores y modelos, a la sociedad. Es preciso que la política no sólo sea capaz de denunciar o reconducir el conflicto social que en estos momentos es ingente; en muchos casos al borde de fracturas sociales. La política también debe ser capaz de proponer e imbuir modelos sociales éticos. La política debe recuperar la capacidad de producir imaginarios colectivos de superación de lo existente. Es aterrador que esa capacidad de producir sueños se halle residenciada en exclusiva, más bien secuestrada, en el ámbito mercantil de la publicidad.

Así pues, bienvenidas sean las pautas políticas de transparencia, apertura social y nuevas formas de organización. Pero, sin lugar a dudas, también es preciso recuperar, la capacidad de producir pensamiento fuerte, ideología. Ni más ni menos. Atrevernos a formular nuevas preguntas y nuevos compromisos.

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