miércoles 20/10/21

Socialistas no practicantes

NUEVATRIBUNA.ES - 7.11.2010Según el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, la visita del Papa es de carácter pastoral, ha venido en su condición de representante de la Iglesia Católica, sin embargo el recibimiento ha sido (excepto la ausencia de Zapatero) como si viniese en calidad de jefe de Estado.
NUEVATRIBUNA.ES - 7.11.2010

Según el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, la visita del Papa es de carácter pastoral, ha venido en su condición de representante de la Iglesia Católica, sin embargo el recibimiento ha sido (excepto la ausencia de Zapatero) como si viniese en calidad de jefe de Estado. Previamente el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, dejaba claro que la prometida Ley de Libertad Religiosa tendrá que esperar mejores tiempos.

No sé si el Gobierno pretendía agradar a Benedicto XVI, además de con el dinero gastado en su viaje, con la renuncia a aprobar la Ley, pero si era así, no ha tenido demasiado éxito: el Papa, todavía en el avión, sin pisar suelo español, ha comparado el laicismo de la España actual con la situación de la Iglesia en los años 30. Quizás echa en falta el nacional-catolicismo de la posguerra, o tal vez, con sus declaraciones, pretende justificar el apoyo de la Conferencia Episcopal Española a los sectores más reaccionarios de nuestro país.

El Gobierno está demostrando su debilidad y falta de coraje, su sumisión ante los fuertes, ya sean estos de carácter económico o religioso. Zapatero no sólo ha incumplido su compromiso de no hacer pagar la crisis a los trabajadores sino que también renuncia a cualquier avance en el cumplimiento de un mandato constitucional: la aconfesionalidad del Estado. Debe ser (como decía Ferreres, hace unos días, en su viñeta del Público) que son socialistas no practicantes.

Mala cosa la de demostrar debilidad con los poderosos, porque las concesiones no suelen servir más que para abrirles más el apetito, que en el caso que nos ocupa, el de la jerarquía de la Iglesia católica, parece insaciable. No les basta con los privilegios económicos que conservan, ni con las facilidades con las que cuentan para predicar unas creencias más propias de la Edad Media que del siglo XXI, pretenden, además, presionar al Gobierno para que legisle de acuerdo con su doctrina, imponernos a todos su dogma.

Rubalcaba tendrá que hacer uso de todas sus dotes de prestidigitador para explicar a la ciudadanía progresista las continuas concesiones a la Iglesia Católica, este recorte de laicidad. Lo que está más claro cada día es que, con un Gobierno o con otro, Zapatero no busca en la izquierda el caladero de votos que le permita remontar los malos resultados electorales que le pronostican las encuestas.

Enrique Tordesillas es colaborador de El Periódico de Aragón y Radio Zaragoza y miembro del Observatorio de la Fundación 1º de Mayo "Sindicalismo y cambio en el mundo del trabajo"

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