miércoles 23/9/20

Sobre el mal de Alzheimer y otros temas de la ciencia contemporánea

Al pensar en la enfermedad de Alzheimer, también piensa uno en lo que se está haciendo, en lo que se hará y aún mejor: en lo que se ha hecho para atajarla. No hay razón alguna para olvidar ni la esperanza ni la convicción de que este estado de sufrimiento humano puede ser paliado y vencido. Tal como Pascual Maragall, ex presidente de la Generalitat de Cataluña, nos dice en el film dedicado a su fundación para estudiar el Alzheimer.

Al pensar en la enfermedad de Alzheimer, también piensa uno en lo que se está haciendo, en lo que se hará y aún mejor: en lo que se ha hecho para atajarla. No hay razón alguna para olvidar ni la esperanza ni la convicción de que este estado de sufrimiento humano puede ser paliado y vencido. Tal como Pascual Maragall, ex presidente de la Generalitat de Cataluña, nos dice en el film dedicado a su fundación para estudiar el Alzheimer.

Pero hay que decir las cosas por su nombre. Sucintamente puede indicarse que a principios de los años ochenta la mente capitalista, representada por la banca comenzó una contrarrevolución, acompañada por la percepción de que la evolución previsible de la electrónica era un factor determinante, que jugaba a su favor y en contra de la evolución social propuesta por los irritantes movimientos de revuelta de una década anterior, que comenzaron, alrededor del mayo del 68… La contra capitalista no sólo ha remodelado la política y esclavizado a los políticos bien pensantes a su favor. Entre muchas cosas, ha incidido en el comportamiento de la industria farmacéutica (controlada por la gran banca) y ha mangoneado la estructura de la enseñanza superior a escala global. No hacen falta sesudos análisis. En un ejemplo elemental y poco significativo, sólo hay que observar cómo la ciencia de mi pequeño país, Cataluña, ha caído en las manos de un economista bienquerido al menos por un banco, ya que ganó el premio fronteras del conocimiento BBVA 2009, dotado con 400.000 euros de vellón. Me consta que nuestro hombre también influía en cuestiones de política científica, hasta cuando estaba en la oposición del gobierno tripartito.

Dicho todo esto, uno puede darse cuenta que, en manos de economistas y banqueros, la investigación y la ciencia en general no pueden evolucionar en el camino de su propia y lógica libertad. Véase como ejemplo el sincrotrón Alba. Según información extraída de su portal ha costado desde su creación (hace unos 10 años) unos 90.000 euros/día, lo que gasta un pequeño grupo de investigación teórica en tres años. El aparato, cuyo interés y oportunidad no me detengo a analizar, ha enfriado la financiación de la investigación catalana en muchos aspectos.

Pero a pesar de los pesares, la ciencia (no es necesario escribirla con mayúscula o en negritas) tiene como elemento fundamental la búsqueda de la verdad, venga de donde venga. Independientemente de los temas o ramas sobre las que trate, desde la mecánica cuántica hasta la economía, a pesar de los banqueros. Nadie puede imponer temas o caminos a la investigación de la verdad, tal como hemos visto que se ha llevado a cabo en estos últimos treinta años en todos los campos, sobretodo en la esfera de la ciencia pura.

Los banqueros y los que les han ayudado en las políticas científicas, han primado la modulación de los temas científicos en las ramas que les ha parecido que incidían sus intereses, a la vez que han dejado en la estacada una larga lista de temas que han considerado inútiles. Al proceder de esta forma han evitado la evolución natural del conocimiento básico y plausiblemente han agarrotado hallazgos esenciales, que así han sido pospuestos muchos años. Nunca para siempre: el espíritu humano procurará sacar partido del tiempo perdido para avanzar más si es preciso.

Los mismos que ahora se ven atrapados en estos momentos por la falta de financiación (por cierto, debido a fallos técnicos garrafales de los ideólogos de la contrarrevolución capitalista), que, serviles y aduladores, contribuyeron a que el panorama que ahora nos toca vivir sea tan triste, dan señales de que se ha de volver a las viejas maneras de hacer ciencia. Comienzan a predicar un retorno hacia las maneras libres de realizar una ciencia libre. Predican una transfiguración de la ciencia hacia formas a las que ellos contribuyeron a considerar obsoletas. Están preparando un cambio de camisa de acuerdo al espíritu de los tiempos que se avecinan. La esperanza de los que siempre han creído en lo que ahora vuelve a predicar la caterva de fariseos, es la de su fracaso estrepitoso, para que otros puedan aferrar el timón soltando lastre.

Volviendo al mal de Alzheimer, parece ser que algunos aseguran que esta condición está o ha de estar relacionada con otras anomalías conocidas sobre el funcionamiento cerebral y la posible relación que puedan tener con los llamados priones. Así de esta manera puede que la demencia senil y el mal de Parkinson pudieran estar asociados a una disfunción común conectada con los priones.

¿Qué es un prion? En primer lugar hay que indicar qué significa el nombre. Este no es más que la contracción de las palabras pr[oteina] e i[nfecci]ón que se utilizó en el momento de describir el mal de las vacas locas o enfermedad de Creutzfeld-Jacobs, un mal priónico por antonomasia. La formación de sistemas biológicos que se reproducen de forma exponencial para los huéspedes que los soportan es conocida desde los tiempos de la medicina moderna. Sin embargo, aunque los efectos de estos procesos son conocidos desde mucho antes, sólo en tiempos relativamente modernos se admite la existencia de mecanismos similares a los de una infección viral, sin que intervenga ADN alguno.

De hecho, puede afirmarse que en todas las enfermedades priónicas el cerebro se deteriora irreversiblemente. En general, tienen también en común la edad avanzada de los pacientes. Añadamos que los enfermos de este tipo se acumulan en sociedades con capacidad de sobrevivir más allá de los setenta años. Es muy probable que esta condición perturbe los planes de los banqueros, quienes, por cierto, suelen tener muy bien apañados sus planes de pensiones y sus seguros médicos de alta calidad. No hace mucho que esta señora tan bien vestida sucedió al denostado exdirector del FMI. Esta dama indicaba recientemente que la gente mayor vivía demasiado, perjudicando de esta forma los planes de pensiones a escala universal… Y de esta forma la presencia de tal caterva de vejetes, que esperan a la vieja dama sin que esa se les aparezca, produce el efecto nefasto del aumento de gastos inútiles derivados de condiciones geriátricas complejas, también podríamos añadir.

Es cierto también de que no se dedican muchos esfuerzos a las enfermedades priónicas, dadas las características vitales de los pacientes. Los enfermos afectados por este tipo de problemas suelen ser gente que ya no es productiva y si lo era antes de contraer el mal, ciertamente se transforma en improductiva a medio y largo término. Por lo tanto, desde un punto de vista capitalista contrarrevolucionario, tipo FMI y compañía, es improductivo dedicar grandes esfuerzos en las enfermedades priónicas, consideran pues inútil desviar fondos para la investigación de protocolos y fármacos para su tratamiento. De la misma manera que no se dedican fondos para las enfermedades que afectan a poblaciones igualmente inservibles del trópico y en cambio se dedica dinero y esfuerzos importantes para desarrollar medicamentos contra la obesidad y otras minucias del primer mundo. El (triste) trópico, una zona en la que con unos cuantos individuos suficientemente sanos y educados para la labor de trabajar en los complejos hoteleros (por cierto, un negocio controlado por la gran banca y el blanqueo de dinero negro) ya es suficiente, el resto del personal es prescindible. El segmento de ancianos considerado a escala global también es igualmente prescindible a corto, medio y largo plazo en la mente de estos señores, que dicen o creen ser tan importantes, tanto como para manejar a la población a su antojo.

Sin embargo no hay por qué desesperar. Al menos por ahí hay alguien que quiere dedicar esfuerzo y voluntad para vencer al Alzheimer. Otros se dedican a cambiar, vencer quizás, el sistema contrarrevolucionario del dinero por el dinero. Qué podemos decirles sino ánimo y coraje a los que así lo quieren. El tiempo corre a favor de la humanidad. A los banqueros parece ser que hoy en día el viento les viene algo a contrapelo.

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