#TEMP
domingo. 03.07.2022

Siento vergüenza

Sí, siento vergüenza por lo que ocurre en mi Partido y la lamentable imagen pública que transmite. Y me duele. Duele ver cómo se aprovechan las prestigiosas siglas del PCE para desnaturalizarlo. Mucho me temo que en eso están quienes nos arengan, una y otra vez, con discursos ultra-revolucionarios probablemente pensados para halagar incautos oídos y ocultar unas prácticas que, quiérase o no, liquidan la organización comunista y su proyecto político unitario para la transformación democrática y progresista de la Sociedad.

Me refiero esencialmente a los camaradas  J. L. Centella y A. Garzón. Primero se conspiró, hasta orillarlo, contra un Coordinador General de IU digno, capaz y honrado, elegido por unanimidad en la X Asamblea federal (finales del 2012). A continuación, deslumbrados por la irrupción electoral de Podemos, impulsaron violando toda legalidad interna, la “Operación Madrid”, consistente en regalarle al naciente populismo desclasado y transversal nuestra presencia política en las dos principales Instituciones de la Comunidad, aún a costa de facilitar la continuidad del PP al frente del gobierno regional. Luego disolvieron la potente federación madrileña de IU. Finalmente, cegados por el cortoplacismo y la posibilidad de alcanzar, “ahora o nunca”, alguna que otra parcela de poder, subsumieron a IU en Podemos, cosechándose por cierto un sonoro fracaso electoral. Aunque con sus propias particularidades, algo similar ha ocurrido también en Galicia, Cataluña y Euzkadi.

En un frenesí nacionalista, se impulsa y multiplica el “modelo Kosovo” en España. La fiebre alcanza a Andalucía que se reivindica nación soberana, con derecho de autodeterminación, hoy   llamado “derecho a decidir”. Se ha degenerado el proyecto federal, unitario y solidario del PCE para confluir en un Podemos políticamente descompuesto y que bien podría denominarse “CEPA”, es decir: Confederación Española de Populismos Autónomos.     

Al descalificar el arduo, tenso y delicado proceso de la Transición a la democracia y el significado histórico-político de la Constitución del 78, lo que de hecho se hace es sencillamente embarrar el papel del PCE, de sus militantes y demás miles de demócratas, en su prolongado combate contra la dictadura franquista y por la Libertad, una anhelada libertad de la que se carecía por completo en nuestro país.

Se hace desde un discurso tan desquiciado e irreal que atenta a la inteligencia misma: estos son tiempos, afirman, de Ruptura Democrática, de Segunda Transición y de Proceso Constituyente.  Sólo nos faltaría clamar ¡ todo el poder a los Soviets ! para alcanzar el clímax de un subjetivismo propio de la irrelevancia política.

Para ello, no se ha dudado en reducir hasta acallar prestigiadas voces históricas de nuestro Partido, Melque, Armando y Marcos incluidos, por más que se les rinda sentido homenaje cuando fallecen. Tampoco escapó de sufrir intolerables desaires y menosprecios otro ejemplar luchador antifranquista como es el camarada Víctor Díaz Cardiel.  O el reconocido dirigente madrileño, camarada Juan Ramón Sanz, hoy inexplicablemente suspendido cautelarmente de militancia y sujeto a expediente sancionador. Ahora parece que le toca el turno nada menos que al que fue Secretario General del PCE desde 1998 hasta el 2009. Le toca a Paco Frutos, al que insólitamente y por persona interpuesta se le comunica que “Mundo Obrero” no va a seguir publicando su columna mensual.  Viene al caso recordar cómo, por ejemplo, en junio pasado, mientras Centella y Garzón, junto con Maillo, pedían el voto en Almería para un militar Otanista dirigente de Podemos, Paco Frutos se dedicaba y, afortunadamente, sigue dedicándose a denunciar pública y coherentemente al imperialismo y su OTAN en su cruzada militarista y sus criminales guerras para hacerse con el dominio de un mundo que dejó de ser unipolar.      

Así es cómo ciertos máximos “dirigentes” del PCE parecen querer preparar la 2ª fase del XX Congreso del Partido: disolviendo, censurando, sancionando y expulsando a los camaradas que consideran políticamente molestos. Eso, cuando no emitiendo de urgencia una nueva ficha de afiliación que nadie entiende, si no es desde una perspectiva meramente “depuradora” de los Censos.   

Al tiempo, ocurren significativos hechos que reclaman explicación. Por ejemplo: ¿ qué debate político se ha impulsado en el PCE y sus Agrupaciones de cara al inminente y determinante   Congreso del Partido de la Izquierda Europea (a celebrar en este mes de diciembre), o es que sólo importan las gestiones en curso para que el camarada Centella quede bien situado en su próxima dirección ejecutiva ?. Asimismo, ¿ por qué no se informa al Partido de lo ocurrido en la Secretaría de Relaciones Internacionales del PCE ?

En todo caso, la decisión tomada contra Paco Frutos representa, en mi opinión, la última y más acabada expresión de la deconstrucción política y moral que sufre el PCE  al objeto  de culminar la superación-disolución de IU en Podemos.

Ante todo ello, sería oportuno que el conjunto de militantes del Partido conociéramos la opinión de  los/as distintos aspirantes a la próxima Secretaría General del PCE. Sería asimismo de interés  que veteranos comunistas como son mis camaradas Willy Meyer o Felipe Alcaraz, entre otros, se posicionaran al respecto, no vaya a ser que de tanto mirar para otro lado les ocurra lo que bien oportunamente advirtió en su día Bertolt Brecht.

Aún con todo, en Enero 2017 pagaré mi cuota anual, con lo que prolongaré mi condición de afiliado militante del PCE, tal y como vengo haciendo desde 1963, aunque, de no levantarse la censura al camarada  Paco Frutos, comunico mi renuncia a seguir recibiendo cada mes “ Mundo Obrero” en el buzón de mi domicilio.

Siento vergüenza