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jueves. 18.08.2022

Siempre nos quedará Valencia

NUEVATRIBUNA.ES - 29.6.2009Aunque pueda parecer casual no lo es. Se trata de pura orfebrería política. Por un lado se hace la vista gorda en el Parlamento con algunos crímenes contra la Humanidad pero, por otro, empiezan ya a regalarnos las bombillas.
NUEVATRIBUNA.ES - 29.6.2009

Aunque pueda parecer casual no lo es. Se trata de pura orfebrería política. Por un lado se hace la vista gorda en el Parlamento con algunos crímenes contra la Humanidad pero, por otro, empiezan ya a regalarnos las bombillas. Acaso se antoje esta última medida baladí pero no hay que olvidar que, para una familia del Opus, a unidad lumínica por cabeza les puede salir gratis la ornamentación eléctrica del árbol de Navidad. Además, en estos hogares, como en esas fechas tan entrañables no falta de nada, con el ahorro se pueden por fin comprar un castillo para el Belén más alto que los romanos que lo custodian. Todo un hito en el campo del interiorismo. A veces se tiende en exceso al simplismo pero todo tiene su intríngulis. No sólo programar el vídeo.

Por ejemplo, ahora los asesores del ministerio de Industria trabajan a destajo para decidir si en Semana Santa se cambiará la bombilla por un cirio que consume mucho menos y colabora en la salvación eterna. Sin embargo, según están las pensiones, no parece muy solidario que uno no se muera nunca. Están a la espera del dictamen de Corbacho sobre el particular. Hace falta, eso sí, que las cosas se expliquen bien. O eso o no decir nada para que las palabras no se presten a interesadas y aviesas interpretaciones.

Es el camino que ha elegido Mariano en Valencia con Bárcenas. Debe aliviar una barbaridad saber que, si no llegas nunca a ser inquilino del Palacio de la Moncloa, al menos tienes asegurado de manera vitalicia el honor de ser fallera mayor con balcón preferente en la mascletá. La tierra prometida de Paquet Camps se ha convertido para el Partido Popular en un santuario que deja a Lourdes a la altura de un chiringuito playero de los que quería exterminar ZP.

A la espera de serigrafiar la faz de Mariano en las etiquetas de horchata, el público se vuelca con el registrador de la propiedad en excedencia. Hasta le acercan a niñas y niños por si alguno le sirve de referencia en el próximo debate. En ausencia del Bigotes es a él a quien quieren un huevo. Más aún que a Fabra que ungía a los fieles con las yemas de sus dedos desde la ventanilla de su coche oficial. No les curaba las hemorroides pero por lo menos les daba un cargo o un currillo fijo discontinuo.

Allí se fue Mariano a celebrar el primer aniversario de su acto de afirmación como líder carismático capaz de ganar elecciones sin presentarse. En un ejercicio de autocrítica estremecedor vino a clamar que estaba encantado de haberse conocido, que sus detractores estaban equivocados pero que, aún así, magnánimo como es, en la nave que con pulso firme maneja no sobra nadie. Ni siquiera el tesorero aunque tenga anotadas tantas comisiones que no se descarta que se haya llevado hasta un porcentaje del fichaje de Ronaldo.

Mientras no le eche siempre habrá malpensados que crean que esto más que lealtad o fe ciega en la presunción de inocencia es el precio de un más que valioso silencio. Parece mentira pero en este país aún queda gente de esa calaña. Tipos viles y mezquinos que se recrean en el mal ajeno. Pocos pero aún quedamos. Lejos de dar respuestas a estas fruslerías Mariano optó por apelar al espíritu de Josemari, elevar su talla política, que falta le hace a pesar de los estiramientos, y autoproclamarse digno aspirante a asumir su herencia. Lo que no dejó claro fue si hablaba de su labor política o de quedarse con la máquina de abdominales.

Germán Temprano es escritor y periodista

JAULA DE GRILLOS

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