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viernes 27/5/22

Si algún poder quería matar el diálogo social, de momento ha fracasado

“Instrúyanse porque necesitaremos toda nuestra inteligencia, conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo, organícense porque necesitaremos toda nuestra fuerza.” Antonio Gramsci. Empiezo con esta cita del insigne italiano para que nadie se confunda. Pienso en términos parecidos desde mi responsabilidad en esto, que no es pequeña ni la escondo.

“Instrúyanse porque necesitaremos toda nuestra inteligencia, conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo, organícense porque necesitaremos toda nuestra fuerza.” Antonio Gramsci.

Empiezo con esta cita del insigne italiano para que nadie se confunda. Pienso en términos parecidos desde mi responsabilidad en esto, que no es pequeña ni la escondo. Mis intenciones son dar opinión desde un análisis que tenga en cuenta no sólo contenidos, que son muy importantes como dice a menudo mi gran amigo Juan Ignacio Valdivieso. También se debe tener en cuenta el contexto, la situación socio-económica, la situación en las clases dominantes, y las corrientes de fondo.

Estamos a mi juicio en una situación en la cual la oligarquía financiera tiene todos los instrumentos de dominación económica en sus manos. Fija ella las condiciones de compra-venta, y usurpa esta función al capital industrial y productivo. Como ejemplo citaré que una gran compañía hotelera en España recibe directamente las condiciones de contratación de los Tour Operadores, que se le entregan con el dicho aquel de “éstas son lentejas”, cada año a la baja. Y las compañías lo detraen de una parte de su margen, pero de otra de la calidad de los servicios y de los salarios de sus trabajadores. Otro ejemplo podrían ser los precios de los automóviles, de ello podría hablar mi buena amiga Carmen de SEAT, de dónde la compañía detrae condiciones para no aumentar precios a la exportación y al consumo interno. En una palabra, el capital financiero se ha hecho con el control absoluto, no sólo de las acciones, también de los mecanismos de control económico, subordinando al capital industrial y ejerciendo un poder omnímodo. Lógicamente desatiende, anula y boicotea todos los mecanismos de diálogo y posible acuerdo con la fuerza de trabajo, y pretende someterla sin control ni reglas.

No entender este escenario, pensar que todo sigue igual que en las décadas de los 70, 80 y 90, no analizar como se mueven las fracciones de clase dominante, las propias contradicciones entre ellas es instalarse en un sindicalismo de manual, que no es ni siquiera de resistencia u oposición, que conduce inevitablemente a la fragmntación de la clase, a su división y a la derrota por muchísimas décadas.

Este país avanza hacia más de 5 millones de parados, dónde pronto más de la mitad de ellos se quedará sin subsidio. A la espera de las cifras de la Encuesta de Población Activa, que sin duda no serán nada favorables, el panorama no puede ser más terrible para muchas familias y sugiere una intervención rápida por parte de los sindicatos de clase, que no pueden esperar a que aparezca un inexistente primo de Zumosol.

El panorama político tampoco es nada favorable. Un paisaje en el cual se produce la congelación del Salario Mínimo Interprofesional, que es un clarísimo aviso a navegantes más allá del perjuicio que les supone a sus perceptores y a todas las prestaciones que se valoran con esta referencia y que no son pocas (IPREM, FOGASA, percepciones por desempleo y subsidios…), y que curiosamente afectan a trabajadores de la pequeña y pequeñísima empresa, que son la mayoría. Además se bendice el recorte o congelación de los empleados públicos, se disminuye la tasa de reposición de empleo a límites insospechados, con lo que significa de deterioro de las condiciones de nuestros empleados públicos, que no tienen el empleo garantizado de por vida (por favor, que alguien además de los sindicatos lo diga), y de marginalidad para los servicios públicos, que algunos quieren reducir a asistencialismo o a Ejército de Salvación. Un país donde la corrupción permanece impune y donde los jueces justos son mandados al banquillo para después acabar con el concepto de justicia y equidad.

Para resumirlo, la oligarquía financiera, la burguesía parasitaria y subvencionada se está haciendo con el control de los mecanismos que gobiernan la economía, intenta asaltar las instituciones democráticas del Estado, desde el Poder Judicial, el Gobierno Central, los Gobiernos autonómicos, los Ayuntamientos, etc. Su objetivo es perpetuarse en el poder y para ello necesita mandar en todas partes, imponer sus condiciones sin control ni regulación alguna. Para ello necesitan ahora apartar a las organizaciones del campo de juego, arrebatarles su capacidad de incidencia en la vida de las empresas y minimizar su papel en la negociación general y sectorial, reduciéndolos a simples mediadores sin capacidad de negociación en las empresas.

Dije ayer en el Consejo Confederal de CCOO, entre otras cosas lo siguiente:

“Es un acuerdo duro y parcial. Cedemos poder adquisitivo. El acuerdo que se nos propone se confronta con la decisión tomada por el Gobierno del PP de congelar el Salario Mínimo Inteprofesional y se confronta con la decisión de congelar o reducir salarios a empleados públicos de todas las administraciones y empresas públicas.”

“El acuerdo da poderes de intervenir a los sindicatos en la empresa y en el sector, refuerza el papel de la negociación colectiva, tema que también se confronta con filosofías neoliberales y con las intenciones del Gobierno actual y de la patronal. No podemos menospreciar los nuevos instrumentos de intervención que se prefiguran en este acuerdo, al contrario, hemos de preparar a todo el sindicato para ello, comenzando por nosotros mismos.”

Para ir acabando, gran parte de lo escrito ayer en Nueva Tribuna por Joan Coscubiela lo comparto: se conjura en primera instancia la primacia del convenio de empresa, se lucha contra los despidos utilizando mecanismos de flexibilidad interna (algo parecido hicimos en la empresa donde trabajaba a principios de los 90) y limitamos el proyecto de reforma laboral. Como el amigo Joan ya lo explica, invito a que se lea.

Por estas razones, por las mismas razones que nuestras Federaciones acordaron el Convenio General de las Industrias Químicas, así como el Convenio General de la Construcción, que sin duda han ayudado a la consecución de este acuerdo general, soy partidario de impulsar el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva en las empresas y sectores, que los propios afectados legitimarán o no en su acción sindical diaria en las empresas. Que nadie olvide que hablamos de un acuerdo obligacional, no de un acuerdo normativo. Si algunos poderes oligárquicos querían matar el diálogo social, de momento han fracasado.

Si algún poder quería matar el diálogo social, de momento ha fracasado
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