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jueves. 01.12.2022

Los servicios públicos no pueden ser parte del negocio privado

El Partido Popular se presentó a las elecciones legislativas de 2011 con un programa electoral pleno de “rayas rojas” que muy pronto empezaron a sobrepasar...

El Partido Popular se presentó a las elecciones legislativas de 2011 con un programa electoral pleno de “rayas rojas” que muy pronto empezaron a sobrepasar, apoyándose en la justificación de la crisis económica, del volumen de la deuda pública o del tan manido “nos lo demanda la Troika y así evitaremos el rescate”.

Pero en lo que se refiere a los servicios públicos, a lo público en general, las verdaderas razones las podemos encontrar en lo que denominamos como “el programa oculto” del PP, dictado por los empresarios que, por cierto, son los únicos que están obteniendo beneficios directos e indirectos de la fuerte crisis que nos viene golpeando desde 2008 y, más intensamente, desde el giro antisocial del gobierno Zapatero en mayo de 2010.

Si comprobamos los constantes pronunciamientos públicos de la CEOE o el privilegiado grupo de los denominados “grandes empresarios” (los que visitan asiduamente la Moncloa) o del Círculo de Empresarios, podemos entender las decisiones de este Gobierno y cómo sirve fundamentalmente a los intereses privados. Su estrategia consiste en convertir lo público en un negocio muy rentable para el sector privado, reduciendo la inversión pública, transfiriendo mayores ayudas a este sector o, lisa y llanamente, privatizando sectores básicos como la sanidad, la enseñanza, la ayuda a la dependencia, etc., o atacando al sistema público de pensiones.

Más en concreto, es muy interesante leer con detenimiento el denominado “Un programa de ajuste y crecimiento para la próxima legislatura”, publicado el 10 de noviembre de 2011 (diez días antes de las elecciones a mitad de la campaña electoral) por el Círculo de Empresarios, en el que se apuesta por “un plan de choque integral y creíble de política económica” basado en tres ejes: la consolidación fiscal, la reforma laboral y la normalización del crédito. ¡Creo que nos va sonando!

Dentro de la consolidación fiscal se incluye una “reconversión de la estructura de la Administración” en la que destacan una reducción del número de ayuntamientos, fusionando y suprimiendo departamentos administrativos; o, el cierre de empresas públicas y entes públicos… o, se añade que “es necesario incrementar las tasas y precios públicos no tanto para recaudar sino para mejorar la eficiencia de la prestación”.

A partir de lo que ellos denominan plan de choque, apuntan algunas otras medidas de interés como las siguientes: “racionalizar y simplificar las normas que comportan cargas innecesarias para las empresas”, “mejorar la calidad de la educación instaurando la cultura del esfuerzo a través de la exigencia”, “incremento de la eficiencia de la sanidad con mecanismos de copago para racionalizar la demanda y potenciando la gestión mediante instrumentos de concertación público-privada”, “impulso del espíritu empresarial y emprendedor”… ¿A que se parece mucho a los que estamos viviendo?

Si tenemos la paciencia de leer lo que denominan “Las prioridades de los primeros meses de la legislatura” y continuamos leyendo “Las reformas estructurales básicas de medio plazo” estaremos comprobando que siguen las pautas desarrolladas por el Gobierno, mejor dicho, el Gobierno sigue al pie de la letra las pautas que le marca el sector empresarial y, por lo tanto, se demuestra a qué intereses sirve el ejecutivo de Mariano Rajoy.

Por ello, es necesario, hoy más que nunca, que frenemos este proceso de destrucción de lo público, lo reinvirtamos y pasemos a la ofensiva en la defensa de lo público para salvarlo, para evitar que este Gobierno conservador y los empresarios a los que sirve, que han sido los principales responsables de la crisis que estamos viviendo y también los únicos que se están beneficiando de ella, consigan que lo público se convierta en un negocio para el sector privado del que puedan seguir consiguiendo contratos y concesiones que no tienen en cuenta la eficacia y la eficiencia exigible al servicio público, sino que lo único que buscan es su interés y su beneficio.

Lo público es tuyo, ¡Sálvalo!

Los servicios públicos no pueden ser parte del negocio privado