lunes. 15.07.2024

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nuevatribuna.es | 17.01.2011A finales de marzo, el Presidente del Gobierno de España y los Presidentes de 13 Comunidades Autónomas firmarán decretos por el que se convocan elecciones a Parlamentos Autonómicos y Municipios para el cuarto domingo de mayo, tal como establece la normativa electoral. Por lo tanto, tiempo tasado. A nuestros representantes políticos locales actuales les quedan dos meses escasos de actividad ordinaria.

nuevatribuna.es | 17.01.2011

A finales de marzo, el Presidente del Gobierno de España y los Presidentes de 13 Comunidades Autónomas firmarán decretos por el que se convocan elecciones a Parlamentos Autonómicos y Municipios para el cuarto domingo de mayo, tal como establece la normativa electoral. Por lo tanto, tiempo tasado. A nuestros representantes políticos locales actuales les quedan dos meses escasos de actividad ordinaria. Como se suele decir, tres o cuatro telediarios.

Un sabio griego afirmaba que nadie se puede bañar dos veces en mismo río, dado que el agua de ese cauce constantemente se renueva. Del mismo modo, nadie podrá decir que las elecciones del 22 de mayo del 2011 sean similares a las del 27 de mayo del 2007. Son las primeras elecciones de carácter general de la crisis económica. En prácticamente todos los procesos electorales del mundo en el tiempo de crisis, los gobiernos de turno han sido muy castigados. Veremos como opera en este contexto local. En fin, un nuevo tiempo electoral que irremediablemente provocará un nuevo tiempo político para los cuatro próximos años.

De ahí, a mi modo de ver, la importancia de los escasos cuatro meses que se nos avecinan. Algunos, exclamarán: Horror, campaña electoral. Sin embargo, es el momento álgido de la ciudadanía. El momento en que podemos influir de forma más palmaria en las decisiones políticas. Es el momento en que la democracia no está secuestrada por los representantes, ya que la ciudadanía se empodera, toma a la misma. Además, son elecciones muy cercanas, muy propias. Se elige en un espacio político nuestro con un sentimiento de pertenencia muy importante.

El otro día, estuve leyendo un atractivo ensayo sobre el diferente sentido moral entre conservadores y progresistas. En él, se atribuía a los conservadores una mayor estima por la autoridad, el respeto a las tradiciones, el patriotismo. A los progresistas se les atribuía una mayor preocupación por la justicia y la protección social. Yo añadiría otra diferencia significativa. Los conservadores tienen un alma muy utilitarista, muy pragmática. Ello, les lleva a no inhibirse del proceso electoral. Vamos, que van a votar pase lo que pase. Si embargo, los progresistas tienen un comportamiento más idílico, persiguen la utopía y ello les hace ser más críticos con lo existente; se desafectan y no van a votar.

No es que pretenda dar la vuelta de manera voluntarista a este compartimiento electoral de la izquierda tan tradicional y anclado entre nosotros. También soy consciente del alto grado de depresión colectiva en que se encuentra la izquierda ciudadana. Pero aún así me permito recomendar que cambiemos de actitud política. Que a pesar de los pesares, que son muchos, acudamos a las urnas. Quizás porque en expresión gráfica: Soy idealista, pero un idealista muy pragmático.

Félix Taberna | Sociólogo

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