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lunes. 08.08.2022

Se busca presidente

Camino de las urnas vamos. En ellas, encerrados, Rubalcaba y Rajoy. Diminutos, empequeñecidos para cobijarse por esa ranura pequeñita. D. Alfredo con todas las soluciones para el porvenir. D. Mariano despojado de su título de prestidigitador. Perdió la varita mágica. Durante cuatro años ha prometido trabajo para los cuatro millones de parados, para remontar la economía, para crear empresarios, para una austeridad sin recortes.

Camino de las urnas vamos. En ellas, encerrados, Rubalcaba y Rajoy. Diminutos, empequeñecidos para cobijarse por esa ranura pequeñita. D. Alfredo con todas las soluciones para el porvenir. D. Mariano despojado de su título de prestidigitador. Perdió la varita mágica. Durante cuatro años ha prometido trabajo para los cuatro millones de parados, para remontar la economía, para crear empresarios, para una austeridad sin recortes. Pero ahora él mismo lo ha dejado claro: nadie tiene una varita mágica. Por eso aplaude a Cospedal y la pone como ejemplo (sin farmacias, sin dependencia, sin ancianos, sin magisterio), a Esperanza sin vergüenza (dos palabras) con sus recortes en lo público y su generosidad en lo privado. Por eso Galicia, Valencia. Sin varita. Solo, volviendo la espalda a la palabrería con cuatro años de antigüedad.

Camino de las urnas con muchos titubeos en el bolsillo. La democracia es elección precedida de dudas. Como la vida. Me preocupan los que siempre tienen claro el horizonte. Hacer camino significa inaugurar, pisar donde nadie antes ha dejado huella. La vida humana no es instinto, predeterminación. Es elección, riesgo, libertad como vértigo, postura como inquietud. El feto va llegando a ser humano, desplegándose hasta alcanzar la plenitud en una muerte asumida como coordenada temporal.

El veinte de noviembre no es un día cualquiera. Según el alcalde de Algemesí (qué hermoso nombre), ese día murieron personas muy importantes. (Franco y José Antonio dejaron libre la historia para que entre todos la hiciéramos un poco mejor) Ese día –dice el alcalde- también morirán Zapatero y Rubalcaba. A algunos por lo visto no se les ha olvidado la costumbre de matar y llevan siempre la faca preparada con el aplauso vergonzante de los oyentes. El veinte de noviembre –puñales aparte- sacaremos de las urnas a Rubalcaba o a Rajoy y tendremos un presidente elegido desde la democracia y el orgullo de una libertad política.

Fue en Sanlúcar de Barrameda. En el restaurante entraron Aznar y su esposa. Antes de sentarse en una mesa cercana, el Presidente me alargó la mano y nos saludamos cortésmente. Alguien me echó en cara que saludara a alguien con el que no estaba políticamente de acuerdo y al que por supuesto no había votado. “No lo he votado, pero es mi presidente porque así lo ha querido una mayoría” Y me sentí orgulloso, aunque detestaba al emperador de Irak, al amigo de Bush, a aquel guerrero del antifaz disfrazado de Carlos V y Pedrín.

No se trata de pedir el voto para la izquierda, despreciando la legitimidad de la derecha. Pero las elecciones de mayo nos pueden iluminar. En ningún programa electoral figuraban las tropelías que se han llevado a cabo inmediatamente después. Los más elementales derechos de un estado del bienestar se han desguazado en nombre del déficit, de la crisis, de la necesidad de satisfacer los mercados. Y se ha cortado por la parte más débil: la enseñanza pública, la sanidad, el abandono de los parados. Y se ha abusado de la mala situación económica para poner en vigencia lo que es toda una forma de pensar y de entender la vida: el neoliberalismo que ahoga a los más débiles para entregar la riqueza a los ya poseedores de los bienes de la tierra.

Se trata de que cada uno reflexione su voto seriamente para no tener que arrepentirse inmediatamente después de las elecciones de lo sembrado en las urnas. La duda pertenece a una existencia que humaniza la democracia y la convierte en una responsabilidad asumida en cuanto compartida con los demás.

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