viernes. 24.05.2024

Santa Constitución

nuevatribuna.es | 06.12.2010Como es sabido, el día 6 se celebra –para algunos habría que decir “se conmemora”- el día de la Constitución. Y, ciertamente, lo que el panorama de esta efeméride nos está ofreciendo es la cínica imagen de unos políticos que quieren hacernos creer que son "constitucionalistas de toda la vida", cuando en realidad lo son de hace unos pocos años, y algunos ni eso. Y si no, recordemos.

nuevatribuna.es | 06.12.2010

Como es sabido, el día 6 se celebra –para algunos habría que decir “se conmemora”- el día de la Constitución. Y, ciertamente, lo que el panorama de esta efeméride nos está ofreciendo es la cínica imagen de unos políticos que quieren hacernos creer que son "constitucionalistas de toda la vida", cuando en realidad lo son de hace unos pocos años, y algunos ni eso. Y si no, recordemos.

En 1976, el actual representante de la monarquía, sistema político que será constitucional pero no democrático, juraba no una constitución, pues no existía, sino, ahí es nada, los principios del Movimiento Nacional que inspiraron el 18 de julio de 1936. Luego, ya es historia, no tendría empacho alguno en votar la constitución el 6 de diciembre de 1978.

Curiosamente, en ese mismo año de 1978, la mitad de los diputados de Alianza Popular, más tarde PP, rechazaría el texto constitucional. Y quienes le dieron su apoyo, espoleados por Fraga, lo primero que dijeron es que en cuanto pudieran lo reformarían.

El diputado de UCD, Jesús Aizpún, padre putativo ideológico del actual presidente de la Comunidad Foral de Navarra, llegaría a dejar el partido por su rechazo personal a unas cuantas disposiciones constitucionales, no sólo a la transitoria cuarta, relativa a la integración de Navarra en Euzkadi, sino, sobre todo, a las relacionadas con el divorcio y la educación. De ahí que no desaprovechara la campaña del referéndum, celebrado el 6 de diciembre de 1978, para vomitar sapos y culebras contra ella. Poco después, fundaría la actual UPN, al que se le unió Alianza Foral, partido que también había defendido el NO a una constitución que consideraba atea, de tendencia marxista y que ponía en peligro la sagrada unidad de España.

El muy perspicaz Savater, a quien hoy la constitución le produce un furor gonádico indescriptible, en 1978 defendió la abstención en el referéndum por no encontrar, decía, grandes diferencias entre el régimen franquista y el régimen constitucional. El mismo PSE, que siempre se ha considerado más constitucionalista que los leones de las Cortes, no hizo ascos al admitir en su seno al partido de los sordos, EE, (Euskadiko Ezkerra), de Mario Onaindía, un partido que predicó con ganas el No a la constitución en 1978.

Y al mismísimo salvapatrias, dómineAznar, sólo le faltó decir, mientras gobernó que "la constitución soy yo”. Sin embargo, en 1979, en el periódico La Nueva Rioja, se hartó de escribir artículos contra la Constitución, en uno de los cuales describía la organización territorial diseñada por dicho texto como "una charlotada intolerable".

En fin. En estos años de constitución lo único que puede decirse es que ha servido a los partidos políticos para resolver sus rifirrafes dialécticos, pues ya se sabe que al resto de la ciudadanía lo único que nos aplican es el Código Penal.

Cualquier observador se dará cuenta de que la constitución hoy día ha perdido su carácter de ley fundamental para convertirse, no sólo en un fetiche sagrado, que no sólo exige el acatamiento propio de toda norma jurídica, sino una actitud de adoración y de adhesión inquebrantables, de tal modo que cualquier crítica o propuesta de reforma es tachada automáticamente de afrenta a España. Olvidan que la constitución no es un fin, sino un instrumento. Y que, como decía Flaubert, no es la última palabra sobre la forma de organizar la vida de las personas.

La constitución se ha convertido en ideología y en arma arrojadiza contra rivales políticos a los que invariablemente se trata como enemigos de la Constitución, de la Democracia y de los Derechos Humanos. Lo cual, viniendo de tipos que en su día la pusieron a parir, más que un sarcasmo es un insulto a la ciudadanía.

Víctor Moreno | Escritor y profesor.

Santa Constitución
Comentarios