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domingo. 14.08.2022

Reflexiones

NUEVATRIBUNA.ES - 19.9.2010Me decía un amigo el otro día, que venía percibiendo de las gente en Andalucía la desaparición del “temor” al cambio político en el gobierno de la Comunidad Autónoma y que esto es una novedad importante en el sentimiento de la mayoría del pueblo andaluz porque los ciudadanos andaluces, mayoritariamente, se han venido identificando con las ideas de progreso que ha sabido articular y representar el
NUEVATRIBUNA.ES - 19.9.2010

Me decía un amigo el otro día, que venía percibiendo de las gente en Andalucía la desaparición del “temor” al cambio político en el gobierno de la Comunidad Autónoma y que esto es una novedad importante en el sentimiento de la mayoría del pueblo andaluz porque los ciudadanos andaluces, mayoritariamente, se han venido identificando con las ideas de progreso que ha sabido articular y representar el PSOE andaluz, por lo que se podría estar fraguando un cambio en la orientación de la gente, un cambio que, en mi opinión, no iría en beneficio de la Andalucía trabajadora y más humilde porque nunca la derecha representó los intereses de los trabajadores. Esto es lo que a mí me enseñó la vida, no los libros.

Quien me trasladaba esta reflexión y percepción es conocedor del pueblo andaluz, de su gente y está en permanente contacto con los trabajadores. Me fio de sus percepciones. Esto debería provocar preocupación en el gobierno de Andalucía, en el seno del PSOE andaluz y en sus dirigentes. No sé si es así, pero mi intuición me dice que están instalados en una confianza absoluta que les hace caer en soberbia. Ojalá que mi intuición me traicione porque si no es así, claro que cristalizarán las ideas de que el cambio no es malo y eso se llevará por delante el gobierno de la izquierda y las ideas de progreso en Andalucía.

El proceder del Gobierno Griñan es de absoluto seguidismo de las decisiones del Gobierno Zapatero, sin el menor atisbo de crítica y/o desacuerdo con medidas lesivas para los trabajadores y clases más humildes como: la reforma laboral que va a provocar el mayor retroceso de la democracia en los derechos de los trabajadores y trabajadoras; la congelación de las pensiones sin ninguna justificación razonable, dado que hablamos de un sistema contributivo y por tanto se nutre y se consume de manera autónoma sin que tenga influencia ni nada que ver con los presupuestos generales del estado ni el déficit público; el recorte salarial de los empleados públicos; la entrega gratuita a la iniciativa privada y la gran banca de las cajas de ahorro, acabando con su naturaleza jurídica y un modelo de banca mas social; o la eliminación de las ayudas económicas a la compra de la vivienda protegida. Otra vez a los más débiles. Estas medidas del gobierno estatal van a producir la mayor regresión social en 30 años. La ausencia de críticas en el gobierno andaluz y el empecinamiento de los dirigentes del partido que lo sostiene en buscarle justificación será lo que acabe también con 30 años de gobierno socialista en Andalucía.

En estos días se ha producido un hecho relevante que viene a abundar en lo anterior y que indica un giro en la política del Gobierno andaluz, no sólo en los contenidos sino también en las formas. Por primera vez en 30 años se aprueba por decreto, sin consenso y sin la menor voluntad de buscarlo, una medida de gran calado que afectará a las condiciones de muchos trabajadores y trabajadoras, la Reordenación del Sector Público Andaluz. Habría que recordarle al señor Griñan y su gobierno que el modelo de concertación social tal como lo conocemos hoy, extendido por toda la geografía española, es un modelo con impronta andaluza. Yo no sé si lo inventamos, pero sí que fuimos los primeros en ponerlo en práctica después de la conquista de la democracia y ha venido presidiendo todos estos años la vida político-económica-social con gran éxito para Andalucía -en mi opinión- configurándose como una política de progreso que ha contribuido de manera importante al extraordinario avance producido en el desarrollo de esta tierra.

Un modelo de concertación que sienta sus cimientos en el Compromiso. Compromiso de los actores que participan en la negociación, que partiendo de la defensa de intereses distintos, a veces contrapuestos, buscan el consenso con lealtad y voluntad de lograrlo, anteponiendo siempre el interés general. El interés general es la confluencia y la suma de intereses y es aquí donde radica la gran virtud del modelo y la bondad de su éxito. Mantener este modelo de concertación, cuyos resultados positivos no parece razonable cuestionar, requiere de la lealtad entre los actores intervinientes y en especial del gobierno, y naturalmente que este modelo genera servidumbres en la actuación de sus actores, que sin coartar su libertad para actuar, sí deben asumir algunas limitaciones.

El gobierno Griñan parece haber roto esta máxima al utilizar el Decreto y abandonar voluntariamente la búsqueda del consenso con los sindicatos en una cuestión tan importante en la que se van a ver afectados tantos trabajadores y trabajadoras. Esta decisión del Gobierno Griñan me parece una agresión a ese modelo de concertación que los componentes del propio gobierno tantas veces han defendido. Sí, un modelo de concertación que hace más eficaces y eficientes las medidas que se toman. Pero el gobierno Griñan, al igual que el de Zapatero, ha optado claramente por la unilateralidad mediante el decreto, como si eso le hiciera más fuerte, cuando el gobierno de la unilateralidad y el decreto es el más débil y acomplejado y además hace que las medidas adoptadas resulten menos eficaces y eficientes.

Quienes nos sentimos demócratas militantes no podemos temerle a nada que surja de la democracia… bueno, a casi nada porque algunas experiencias nefastas tiene la historia. A los que profesamos ideas de izquierda y de progreso nos preocupa que gobierne la derecha, aunque la alternancia sea la forma natural de la democracia. Es por esto por lo que me atrevo a hacer esta reflexión en el sentido de que el gobierno de Andalucía y el partido que lo sustenta puedan estar instalados en esa especie de seguridad que se fundamenta sobre la confianza de la gente de este pueblo. Pero esa realidad puede estar cambiando porque esa confianza de las gente está siendo defraudada con cambios sustanciales en la acción de gobierno y en la dirección contraria a los intereses de los trabajadores y de las capas más humildes de la sociedad. Tiempo hay para la reflexión y la rectificación. Si no es así, las consecuencias en términos electorales serán nefastas.

Julio Ruiz Ruiz

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