viernes. 14.06.2024

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NUEVATRIBUNA.ES - 30.5.2010...y palmadas en la espalda en que lo que fardaba era ser el primero en pagar una ronda a costa del dinero ajeno que es el que más fácil se gasta. Y si Unamuno decía que hablaba mucho de él porque era el hombre que tenía más a mano, uno habla de Madrid porque siempre tiene a mano sus muchas zanjas y abundantes disparates.
NUEVATRIBUNA.ES - 30.5.2010

...y palmadas en la espalda en que lo que fardaba era ser el primero en pagar una ronda a costa del dinero ajeno que es el que más fácil se gasta. Y si Unamuno decía que hablaba mucho de él porque era el hombre que tenía más a mano, uno habla de Madrid porque siempre tiene a mano sus muchas zanjas y abundantes disparates. Porque un dislate fue llegar Gallardón a la alcaldía y, en vez de besar el santo, en este caso Isidro, quedarse a solas con la M-30 como un novillero más alocado que valiente o un Gollum melómano que por fin había encontrado su tesoro.

Así, pidió a Fomento asumir la gestión y el ministerio, de puro gozo por librarse del embrollo, le dio vía libre y a punto estuvo de enviarle cuarto kilo de polvorones por el favor. No contento con este hito de la candidez o de la arrogancia política acometió esa gran obra de soterramiento que a él le daría todo un álbum de fotos de sus inauguraciones y a los vecinos treinta y cinco años de hipoteca a razón de 350 millones por año. Total, una tontería. En vez de sentarse con el gobierno autonómico y central para repartir los esfuerzos financieros que exige un nudo de carreteras que va más allá del ámbito de la capital pagó esa enormidad para que ni Esperanza Aguirre ni el ministro o la ministra de turno le hicieran sombra cuando salía en los telediarios.

Ahora, con crisis o sin ella pues ya se sabe que la sensibilidad de los bancos acaba cuando eligen los modelos de gatitos para los calendarios, cada madrileño tenemos, con coche o sin él por el que transitar por la magna obra, una pella considerable. Acaso alguien pudiera pensar que si hay que arrimar el hombro, que no el morro, bien se pudiera renegociar esa deuda para atemperar los intereses o hacer la carga más liviana. Ese alguien no es Gallardón porque, al igual que ZP, considera que la adversidad no la pueden pagar los más débiles llámense éstos entidades financieras, grandes empresas o millonarios.

Mucho más llevadero sin duda es que se rebajen los sueldos de los funcionarios o que se recorten los servicios sociales como ha anunciado con gran pesar el alcalde. A cambio él está dispuesto a ir al modesto Palacio de Cibeles en una scooter y mandar a sus directores generales de viaje al extranjero en el Interrail si es que aún existe. Claro que también debería estar en disposición de aclarar cómo es posible que antes tuvieran un coche oficial para cada uno y ahora se apañen con uno para varios sin que por ello se intuya el hundimiento de la Administración Local o el fin del sistema.

¿No sería lo anterior y lo anterior de lo anterior un derroche? ¿No lo es que usted, señor alcalde, dilapidara cuatrocientos mil euros de todos en media hora de fuegos artificiales frente a su Palacio con motivo de la Navidad? ¿No lo es que una Junta de distrito alquilara a empresas particulares unos televisores por un precio que multiplica por diez su precio en propiedad? ¿No lo es que con los impuestos de todos construyamos los polideportivos para que luego los exploten unas empresas privadas y con dinero público les cubramos sus posibles números rojos? ¿No es un atropello al sentido común y al bolsillo de todos los ciudadanos esa manía de privatizar beneficios y socializar pérdidas?

¿No lo es pagar un año sí y otro también más de 300.000 euros por concierto a Barenboim en la Plaza Mayor mientras la oferta de escuelas de música en la ciudad es nula? ¿No lo es tanta fiesta preolímpica mientras los 150.000 vecinos de Centro llevan dos años sin polideportivo? ¿No es acaso un despilfarro que se pague a los funcionarios, aunque menos, y a la vez a personal privado que hace lo mismo a buen seguro con menos preparación y en unas condiciones laborales mucho más precarias? ¿Quiere un ejemplo? Los bedeles de los centros culturales contratados por privadas trabajan casi el doble y cobran casi la mitad. Eso es lo que usted llama gestión moderna y que no es otra cosa que explotación rancia y antigua. Todo esto y más ha pasado en Madrid.

Lo suficiente para que ni el tono de estadista ni el timbre apenado destierren de la memoria tanto desatino pretérito que no es más que el caldo de cultivo de los sacrificios que hoy se piden a los mismos que padecen los despilfarros. Hasta que la Historia con mayúsculas haga justicia a ZP por su valentía, tal y como ha vaticinado la senadora y visionaria Leire Pajín (aunque veremos qué justicia le hacen las urnas) me quedo con una seria duda ¿De qué discuten los dos partidos mayoritarios? ¿En qué no están de acuerdo? ¿Acaso en qué gobierna uno en vez del otro? ¿Y eso, visto lo visto, es de verdad tan importante?

Germán Temprano es escritor y periodista

JAULA DE GRILLOS

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