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viernes. 07.10.2022

Que les vaya bonito

Recientemente, se ha constituido el gobierno andaluz de coalición entre el Partido Socialista e Izquierda Unida. Más allá de los límites de su acción de gobierno, focalizados en su territorio, esta alianza representa un referente político en el mapa español que habrá que analizar con detenimiento. Supone la mayor coalición de gobierno autonómico habida entre PSOE e IU, abarca al 18% de la población española.

Recientemente, se ha constituido el gobierno andaluz de coalición entre el Partido Socialista e Izquierda Unida. Más allá de los límites de su acción de gobierno, focalizados en su territorio, esta alianza representa un referente político en el mapa español que habrá que analizar con detenimiento. Supone la mayor coalición de gobierno autonómico habida entre PSOE e IU, abarca al 18% de la población española. Por lo tanto, su repercusión política tiene una significación más allá de Despeñaperros.

Si algo aprendí en mis muchos años de militancia en IU es que, en política, muchas veces, pasa la pelota pero nunca el jugador. De esta forma, muchas de las personas que en su momento defendieron un diálogo en el seno de la izquierda social y política verán, ahora, como aquellos que defendían lo contrario son los que ejecutan esos predicamentos. Pero, en fin, las cosas son así. Lo significativo es que estas dos opciones políticas de la izquierda emprenden juntos un camino. Un camino pedregoso, con muchas dificultades y donde los Presupuestos están atenazados por la Deuda. No les va a ser fácil gobernar. No porque tengan que hacerlo en coalición sino por el momento en que gobiernan. Indudablemente tendrán que tomar decisiones duras, de contracción de gasto público, que afectará a colectivos sociales. No será extraño que les convoquen manifestaciones desde sus bases sociales contra determinadas acciones que tomen. Más allá del marco europeo o español, tendrán que tomar sus propias decisiones. Con menos, indudablemente, no se puede hacer más. Lo que si se puede intentar hacer con menos es otras cosas, otra alternativa, que no tiene porque ser peor que la actual. Gobernar desde la izquierda, en estos momentos, es esforzarse en un ejercicio del realismo, imaginando una salida progresista. Malos tiempos cuando la acción de gobierno progresista trata de defender lo existente que es mejor que lo que se nos propone.

También habrá que realizar mucha pedagogía entre sus bases. Explicar que una cosa es la administración de las cosas y otro el gobierno de las personas. Es decir, que en muchas ocasiones tendrán que tomar medidas de gobierno nada agradables pero encuadradas en el marco legal superior, en la realidad presupuestaria o en la necesidad de salvar los muebles. En nuestro lenguaje castellano, no distinguimos el concepto de política. Para nosotros, todo lo que hacen los políticos es política. Sin embargo, en la cultura anglosajona, se distingue entre policy y politics. El primer concepto engloba las acciones racionales, administrativas, para lograr objetivos, y el segundo concepto, hace referencia a las decisiones derivadas de cada ideología o grupo de interés. Así pues, habrá que realizar un ejercicio de finezza política.

En fin, más allá de la enorme dureza que supone la responsabilidad del gobierno en este duro y convulso ciclo se hace preciso acceder a ámbitos de influencia desde la izquierda. Es necesario, que las personas progresistas intervengan en los procesos políticos actuales. No solo desde el púlpito sino también desde el Boletín Oficial. Porque inexcusablemente la política debe ser socialmente útil. Por todo ello, les deseo que la aventura política que han emprendido PSOE e IU les vaya bien; es decir que su acción de gobierno evidencie diferencias positivas. Diseñe otras formas de acometer la salida a la situación en que estamos atrapados.

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