lunes 26/10/20

Punto de inflexión: ¿España en venta?

¿Qué ha cambiado en pocos días para que la canciller alemana, Angela Merkel, esté dispuesta a ceder en parte de sus hasta ahora inflexibles convicciones, de manera que el Banco Central Europeo (BCE) pueda comprar deuda soberana de España, tanto en el mercado primario como en el secundario, tal y como ha sugerido su gobernador, Mario Draghi? ¿Qué ocurrió en apenas dos días para que éste dijera, primero, que “el BCE no

¿Qué ha cambiado en pocos días para que la canciller alemana, Angela Merkel, esté dispuesta a ceder en parte de sus hasta ahora inflexibles convicciones, de manera que el Banco Central Europeo (BCE) pueda comprar deuda soberana de España, tanto en el mercado primario como en el secundario, tal y como ha sugerido su gobernador, Mario Draghi? ¿Qué ocurrió en apenas dos días para que éste dijera, primero, que “el BCE no está para resolver crisis financieras internas de los países” y, después dijera, más o menos, que “entra en el mandato del BCE intervenir directamente para salvar a los Estados del euro amenazados”?

Hilemos los acontecimientos que se han venido sucediendo para llegar a este punto de inflexión:

1. El miércoles 18 de julio, mientras se debatían en el Congreso de los Diputados los recortes del Gobierno, su presidente, Mariano Rajoy, pasaba la mañana en el Palacio de la Moncloa entrevistándose con grandes empresarios alemanes, entre ellos el presidente de Siemens. ¿Estaba Rajoy cerrando con ellos un pacto para que grandes consorcios alemanes pudieran entrar en el accionariado de grandes consorcios españoles, públicos o privados, llegado el caso de que ni los bancos españoles ni el Estado español pudieran pagar sus deudas a los acreedores financieros alemanes?

2. El jueves 19 de julio se celebraba en Madrid una de las manifestaciones más multitudinarias -y sin duda la más unitaria- desde la reinstauración de la democracia en España. La participación conjunta de casi todos los sindicatos, mayoritarios y minoritarios, incluyendo los más importantes de la función pública y los dos principales de la policía; la participación de asociaciones de autónomos y pequeños empresarios; la participación de colectivos afectados por las malas prácticas bancarias y la participación del 15-M, por primera vez sin marchar como bloque crítico, lanzaba un mensaje inequívoco, alto y claro, al Gobierno y a la Unión Europea (UE). Los ciudadanos allí congregados, al presenciar tal unidad, no ocultaban la emoción de ser testigos de un acontecimiento histórico. Ningún Gobierno democrático había concitado tan larga y ancha animadversión en tan poco tiempo. El Gobierno de Rajoy había tenido la virtud de unir en un mismo frente, como nunca antes, a la casi totalidad de la economía productiva del país. Récord y mérito que, para unos, quedará en el debe y, para otros, en el haber de este Gobierno. Ningún Ejecutivo desde la muerte del dictador Franco había concatenado en tan poco tiempo tantas medidas agresivas y regresivas contra la inmensa mayoría de la población española. Aquella tarde, pues, se producía un punto de inflexión en la contestación social.

3. Como consecuencia de esta abrumadora manifestación, los sindicatos mayoritarios, CC OO y UGT, convocaban para el 25 de julio en Madrid a más de 150 sindicatos, organizaciones y movimientos sociales a una Cumbre Social, con el objetivo de planificar la contestación y movilización sostenida en el tiempo de la que venían advirtiendo desde algunos meses atrás. Sorprende y emociona leer la relación de participantes. Entre ellos, sindicatos y asociaciones profesionales de fiscales, magistrados, policías, militares, autónomos y pequeños empresarios, así como asociaciones de consumidores, movimientos económicos, sociales y ecologistas, que llevan varios años denunciando las soluciones suicidas a esta crisis y proponiendo alternativas para una salida social, menos lesiva y más equitativa. De esta Cumbre Social salía la convocatoria para una gran manifestación estatal en Madrid, anunciada para el 15 de septiembre, así como la solicitud de un referéndum en el que los españoles decidan sobre la conveniencia o no de los brutales recortes aprobados por el Gobierno. Esta Cumbre se anuncia solo como el principio de una larga y consistente batalla social contra el Gobierno y sus medidas.

4. Entre medias de todo esto o al mismo tiempo, el ministro de Economía, Luis de Guindos, volaba a Berlín para celebrar una reunión íntima y pretendidamente discreta con el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. ¿Hablará Guindos alemán en la intimidad, tal y como hacía Aznar con el catalán? De Berlín volaba Guindos a París ¿para dar cuenta al Gobierno francés de lo pactado con Schäuble? La prensa financiera europea especulaba con el menú de la cena: de primero, de segundo y de postre… intervención de España. El Gobierno niega que vaya a haber intervención, lo cual añade visos de credibilidad a las especulaciones periodísticas. Basta que este Gobierno niegue insistentemente algo para que nos vayamos preparando hacia su irremisible conclusión.

Después, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, recibía en La Moncloa a los líderes de los sindicatos mayoritarios, Toxo (CCOO) y Méndez (UGT), y nos enterábamos del reciente viaje de éstos a Berlín, donde se habían entrevistado con la canciller alemana, Angela Merkel, para exponerle su visión de los acontecimientos, ya que Rajoy no les recibía. ¿Hay alguna relación entre este viaje de Toxo y Méndez y su iniciativa de la Cumbre Social para convocar a todo lo que se mueve en la calle? Dijeron que la Cumbre tenía que servir para canalizar la contestación, que tenía que ser un instrumento para vehicular la protesta. Pero, llegados a este punto, bien podría servir la Cumbre para todo lo contrario, es decir, para que la calle amortigüe el golpe de una intervención económica.

Poco antes habíamos tenido ocasión de ver en televisión la entrevista que el líder de la oposición, Pérez Rubalcaba (PSOE), había celebrado en La Zarzuela con el Rey de España. En esa audiencia con don Juan Carlos se veía a Rubalcaba serio, circunspecto y preocupado. Después de esa visita, Rubalcaba ofrecía al Gobierno en sede parlamentaria un pacto de Estado contra la crisis, algo que unos interpretaban como la reedición de los Pactos de la Moncloa, y otros interpretaban como un directo ofrecimiento a formar un Gobierno de coalición. Sobrevolando el ambiente quedaba una entrevista del expresidente Felipe González en la que abogaba también por un pacto con el Gobierno, opción defendida por otros en el PSOE, como José Bono, y sin duda por algunos grandes empresarios y banqueros “progresistas”.

5. Finalmente, llega Mario Draghi, gobernador del BCE y, desdiciéndose de su negativa a solucionar las crisis financieras de los Estados del euro, hace unas declaraciones a favor de una intervención directa del BCE, comprando deuda soberana de los Estados atacados por la especulación financiera. Sorprendentemente, la canciller alemana Merkel, da el visto bueno a esa posibilidad. Miro el calendario y me doy cuenta de que estamos a punto de entrar en agosto, mes altamente sensible para los fondos de inversión, pues sus máximos responsables dejan paso a sus segundos espadas, especialmente agresivos con las prácticas especulativas, según la prensa económica. De pronto, recuerdo que el año pasado, en pleno verano, el BCE compró deuda soberana española en el mercado secundario, lo que relajó considerablemente la prima de riesgo y la financiación de España. A cambio de esto, el presidente Zapatero recibió una carta del gobernador del BCE en la que supuestamente le pedía, entre otras cosas, una reforma laboral agresiva, lo que no hizo. Pero a lo que sí atendió Zapatero fue a la reforma de la Constitución española, para comprometer -por encima de cualquier gasto público- el pago de la deuda soberana. Esta fue, según muchos analistas, la contraprestación que tuvo que pagar el Gobierno de España para que el BCE interviniera directamente y nos comprara deuda en el mercado secundario.

6. Llegados a este punto, no queda más que atar cabos e hilar fino. Creo que, en breve, el BCE comprará deuda soberana del Estado español, a cambio de que éste acepte un rescate suave o, si se quiere, una moderada intervención de nuestra economía. El paso siguiente sería convocar elecciones anticipadas para que, de ellas, surgiera un gobierno de coalición PP-PSOE (total, el acróstico PPSOE ya es una marca en las redes sociales desde hace tiempo). ¿Por qué un Gobierno de coalición? Porque es el único que aseguraría el cumplimiento de los compromisos adquiridos con nuestros acreedores. Hay quienes saludan la intervención como algo bueno para nuestro país. Deben saber, no obstante, que la intervención no es más que la presencia continuada en España de funcionarios de la troika (UE, BCE, FMI) para supervisar que el préstamo (el rescate) se aplica “como Dios manda” y que la deuda y sus intereses se devuelven “como Dios manda”. Deben saber que la intervención no es más que la presencia permanente de la troika para asegurarse de que “se hace lo que se tiene que hacer, lo que no hay más remedio que hacer”, que no es otra cosa que asegurarse el cobro de la deuda, sea con dinero, sea con bienes, si lo primero falla. Y estos últimos los hay a mansalva: cartera inmobiliaria de bancos y cajas de ahorro, participaciones accionariales en grandes consorcios privados y empresas públicas, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, hospitales y universidades, etc., bienes todos ellos canjeables por el monto total de la deuda y sus intereses. Y sin olvidar, por supuesto, los recortes ya hechos en el Estado del bienestar, que no tienen como objetivo ahorrar si no, más bien, gastar menos en partidas de sanidad, pensiones, dependencia y educación, para poder gastar más en una única partida: el pago a nuestros acreedores de la deuda y sus intereses.

7. Conclusión: la nave España ha puesto rumbo a Grecia. Qué papel hayan jugado los distintos actores políticos y sociales para iniciar esa travesía será un misterio que, poco a poco, se irá revelando. Pero parece que viene al caso, para la intervención, ese dicho popular que dice: “entre todos la mataron y ella sola se murió”.

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