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martes. 05.07.2022

Con el PP, ni Transparencia, ni Buen gobierno

Artículo de Marcos Sanz, portavoz de Izquierda Abierta Madrid y promotor de la plataforma Actúa.

Marcos Sanz  | En estos días el Congreso de los Diputados anda liado con la modificación de su Reglamento con la intención de aportar mayor transparencia al gobierno y al funcionamiento de su actividad. La ampliación de su artículo 107, procedente de la bancada del Partido Popular, propone al resto de sus señorías la toma en consideración de una iniciativa que quiere regular los encuentros de diputadas y diputados con los Grupos de Interés. Por el resultado de la votación, la iniciativa sigue adelante con un amplio respaldo parlamentario y las correspondientes explicaciones de voto de unos y otros.

Más que una moda, la transparencia en nuestro país es una necesidad apremiante. Y aunque la iniciativa del Partido Popular dé la impresión de ir por el buen camino, la realidad demuestra que el paso propuesto es timorato en el fondo y engañoso en la forma.

Los últimos escándalos de corrupción política evidencian que a nuestro país le urge una regeneración democrática veraz y con la necesaria capacidad para restablecer y fortalecer la confianza de la ciudadanía en sus instituciones públicas y en la propia política. Barómetro tras barómetro, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que, tras el paro, en España la corrupción política y el fraude ocupan el segundo lugar de los problemas que preocupan a las personas entrevistadas. Con sólo abrir los oídos en la calle comprobamos que esas encuestas del CIS reflejan que este asunto es un sentir mayoritario entre la ciudadanía.

No sólo el CIS contradice a Rajoy y pone en entredicho la imagen de España. Otros organismos y organizaciones lo hacen y en sus informes revelan que la apuesta gubernamental por avanzar en Transparencia y Buen gobierno no va por el camino adecuado hacia el cambio de cultura que nuestras instituciones públicas necesitan y que gran parte de la ciudadanía anhela. El informe del Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), dependiente del Consejo de Europa, señala al gobierno de Rajoy por no tomarse en serio la lucha contra la corrupción. Para el GRECO, el Gobierno sigue sin atender sus recomendaciones para fortalecer la independencia judicial y pone como ejemplo el sistema actual de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial. El GRECO también pone en entredicho la escasa repercusión práctica de la Ley de Transparencia del PP. Tampoco el Índice de Percepción de la Corrupción Internacional (IPC), elaborado por la ONG Transparencia Internacional, deja en buen lugar a nuestro país. Su índice de 2016 incluía a España entre los países (de una lista de 176) que descienden en el ranking. La Marca España caminó el pasado año en el sentido contrario y alejándose de los estados que más han trabajado para erradicar la corrupción.

Corremos el peligro de adentrarnos en el oscuro bosque de la corrupción sistémica. Sin paños calientes: hoy Mariano Rajoy tendrá apoyos parlamentarios para gobernar, pero carece de la credibilidad necesaria para dirigir la lucha contra la corrupción.

Desde el Gobierno y la Cámara Baja, el Partido Popular pretende proyectar una imagen de lucha veraz y sin cuartel contra la corrupción política. Sin embargo, sus transparencias sólo sirven para desviar la atención de una realidad que día a día le quita la razón. Es suficiente con haber seguido los acontecimientos que han protagonizado los medios de comunicación en las últimas semanas para constatar que el fango de la corrupción impregna ampliamente al PP. Es un error trocear el debate de la Transparencia y el Buen Gobierno. Solo desde una perspectiva integral se evita dejar espacios vacíos para la corrupción y para posponer una y otra vez la necesaria y urgente regeneración democrática. El PP nos engaña porque ni quiere ni puede hacer frente a un problema que le salpica y debilita, pero que además degrada la imagen de nuestra democracia. Sus problemas agravan nuestros problemas.

Si es positivo que el Congreso regule mediante un registro de Grupos de Interés las relaciones entre éstos y nuestros representantes políticos, no lo es tanto que dicha actividad no alcance a otras instituciones públicas ni que tampoco se aplique al Gobierno y su administración pública. Existen propuestas como la denomina “huella de actuación pública” que podrían dotar de mayor transparencia a una iniciativa parlamentaria que nace pobre y sin ambición para hacer efectiva su exposición de motivos. La apuesta por la Transparencia y el Buen Gobierno está recogida en la mayoría de las propuestas políticas que se nos ofrecieron para elegir en las urnas a nuestros representantes públicos. Su compromiso avala nuestra exigencia de cumplimiento sin dilación y con determinación.

Es urgente que la lucha contra la corrupción se aborde legislativamente de una manera integral y se fortalezca la independencia judicial (pues no son sólo los procedimientos de elección de la fiscalía, el CGPJ, el Tribunal de Cuentas o el Constitucional…, sino su estatuto y la probidad de sus miembros para garantizar la independencia). Es necesario un debate serio, sosegado y plural sobre la Transparencia y el Buen Gobierno. Nuestro país necesita para dar un giro radical a nuestra imagen y credibilidad internacional apostar por la regeneración democrática y restablecer la confianza de la ciudadanía en sus instituciones públicas, la política y nuestra democracia.

La ordenación de la multiplicidad de registros de interés; la regulación efectiva de las puertas giratorias, agendas y huella de actuación públicas; la dotación de los recursos necesarios para que puedan ejercer sin trabas sus funciones los órganos encargados de velar por la Transparencia; la correcta gestión de los asuntos públicos y evitar las influencias indebidas o, entre otras, la cuestión de la financiación y los gastos electorales de los partidos políticos, deberán formar parte de esa discusión integral, necesaria, plural e inaplazable. Y, por supuesto, la imprescindible evaluación de políticas públicas dentro del buen gobierno.

El debate que hoy se encuentran sobre la mesa del Congreso, además de presentarse troceado, tan sólo aparenta ir por ese camino. Que no nos confundan y menos un Partido Popular que no está en condiciones de liderar ningún proceso de regeneración democrática, enfangado en casos de corrupción que implican contrataciones ilícitas, privatizaciones, fraude fiscal, evasión, puertas giratorias… No, no va a ser el PP quien ponga en marcha las medidas necesarias para acabar con estas prácticas.

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Marcos Sanz

Portavoz de Izquierda Abierta Madrid

Promotor de la plataforma Actúa.

Con el PP, ni Transparencia, ni Buen gobierno