sábado. 20.04.2024

Portugal o lo que habría pasado en España sin ajuste y sin reformas

Si el Gobierno no pone en marcha el Plan de Ajuste y las reformas económicas de los últimos doce meses, España hubiera tenido que pedir su rescate financiero por la Unión Europea como consecuencia de la ola especulativa que inevitablemente se habría desatado sobre nuestra deuda nacional. Portugal, como si de un negativo se tratara, nos muestra sin foto-shop la terrible instantánea de nuestro país en ese caso.

Si el Gobierno no pone en marcha el Plan de Ajuste y las reformas económicas de los últimos doce meses, España hubiera tenido que pedir su rescate financiero por la Unión Europea como consecuencia de la ola especulativa que inevitablemente se habría desatado sobre nuestra deuda nacional. Portugal, como si de un negativo se tratara, nos muestra sin foto-shop la terrible instantánea de nuestro país en ese caso.

La misma irresponsabilidad de la oposición portuguesa al derrotar Plan de Ajuste presentado por José Sócrates la protagonizó en España el Partido Popular. Aquí no consiguieron impedir que el Plan de José Luis Rodríguez Zapatero saliera adelante. Pero estuvieron a punto: un voto nos separó de la catástrofe.

Una catástrofe que tiene nombre y apellidos: un plan de rescate implica la aplicación de un durísimo ajuste económico. Comparar el que va a tener que implementar Portugal con el que se ha puesto en marcha en España nos muestra la enorme distancia que media entre los dos.

Todavía más: por el tamaño de su economía en el PIB comunitario, si España hubiera caído, el euro se hubiera asomado directamente al abismo, para beneficio de quienes buscaban su derribo.

Así que al Gobierno casi en solitario hay que agradecerle tres cosas: haber reordenado la economía española preparándola para retomar el crecimiento y crear empleo; haber evitado el rescate y el subsiguiente plan de ajuste de caballo; y haber convertido a España en una barrera infranqueable en la defensa del euro.

Durante meses y meses, todo tipo de agoreros han afirmado que, si caía Portugal, España sería la siguiente ficha de dominó. Pues bien: Portugal ha caído y España ni se ha inmutado. ¿Por qué? Por la fortaleza de nuestra economía y por las medidas adoptadas por el Gobierno (Plan de Ajuste y reformas).

Probablemente, España esté haciendo hoy el mejor servicio a sus ciudadanos y a la Unión Europea gracias a medidas de ajuste que ni han tocado ni van a tocar el núcleo del estado del bienestar y a reformas que, en casos tan importantes como las pensiones, han sido pactadas con los sindicatos y los empresarios.

Salir de la crisis no será fácil ni cosa de un día para otro. Pero se hará, sin pagar el precio de un brutal Plan de Ajuste como el de Portugal y sin aplicar medidas como las de David Cameron (las que Mariano Rajoy, según sus propias palabras, considera acertadas), que traducidas a España significarían 60.000 millones de euros de recorte (aquí han sido 15.000), despedir a 250.000 funcionarios (algo ni planteado en nuestro país) y aumentar un 250 % las tasas universitarias (ni sugerido por estas latitudes).

Lo que espero es que el 5 de junio los portugueses reelijan a José Sócrates como primer ministro, dando la mayoría en las urnas al Partido Socialista -el único que ha demostrado responsabilidad en los momentos difíciles- y una lección a los irresponsables de la oposición. Sería un bonito adelanto de lo que debería suceder en las elecciones generales españolas de marzo de 2012.

Portugal o lo que habría pasado en España sin ajuste y sin reformas
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