miércoles. 12.06.2024

Podemos en Cataluña

Que Podemos haya abarrotado el pabellón del Valle Hebrón en su primer mitin en Cataluña puede ser interpretado como cosa normal...

Que Podemos haya abarrotado el pabellón del Valle Hebrón en su primer mitin en Cataluña puede ser interpretado como cosa normal habida cuenta de la curiosidad de un sector de la ciudadanía por conocer a esta nueva formación política. Pero que Podemos sea, según algunas encuestas, el primer partido en intención de voto en Cataluña, indica algo más relevante. Y también insólito porque, con lo tiquismiquis que somos quienes vivimos en estos pagos, dicha orientación de voto se dirige a una formación que no ha nacido en Cataluña. Más todavía, el grupo coordinador de Podemos en Cataluña -según nos informan analistas que están al tanto- es prácticamente desconocido por eso que se llama quién es quién.  Ahora bien, tal como está lloviendo, todo indica que esa virginidad no parece ser un impedimento, porque “lo conocido” tiene un precario predicamento. Así es que el problema será de qué manera la formación de Pablo Iglesias el Joven gobernará dicha virginidad de aquí a las próximas elecciones.

No hace falta ser un politógo para intuir que Podemos no será bien recibido por las fuerzas políticas catalanas que cuentan con posibilidad de tener representación parlamentaria. Todas ellas saben que, en una u otra proporción, van a conocer una merma electoral. Por lo que, a buen seguro, coincidirán parcialmente en un socorrido mensaje: Podemos es la reencarnación del lerrouxismo. Que el lerrouxismo no es un espantajo, lo sabemos perfectamente. Pero en este caso concreto será el trampantojo que, con mayor o menor saña, utilizarán los que se sientan damnificados por Podemos.

Estos damnificados utilizarán retales de viejos discursos. A saber, «no son de casa», «sucursalistas de Madrid» y, por tanto, botiflers. Que serán sobados hasta la náusea por la flora y fauna institucional catalana “de toda la vida”. Por la flora mediática y por la fauna política, naturalmente.

Mientras tanto, a algunos de nosotros sólo nos queda seguir la recomendación de Sancho a don Quijote en el episodio de la cueva de Montesinos: «Paciencia y a barajar». Famosa y socorrida frase tuvo que ser en su época cuando el ilustre golfo de Mateo Alemán la usó también en su Guzmán de Alfarache, un libro de obligada lectura. 

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