<---Taboola---> <---Taboola---> #TEMP
jueves. 01.12.2022

Pensiones: importante reto sindical

CCOO y UGT deben tomar la iniciativa y comenzar a tejer las alianzas que permitan crear un gran frente social capaz de parar la reforma prevista por el Gobierno.

El Gobierno pretende dar un hachazo al único pilar del Estado del Bienestar que todavía no había tocado. Como en todas las “reformas” que emprende, su interés no es apuntalar el sistema, introducir las modificaciones necesarias para garantizar la suficiencia económica a los ciudadanos de la tercera edad como señala la Constitución.

Al PP no le interesa garantizar los sistemas de protección, sino reducir sus prestaciones para tener que complementarlas (quien pueda) con iniciativas privadas. Por eso no hablan de incrementar los ingresos, solo de reducir los gastos. Su propuesta forma parte de la estrategia conservadora (ya declarada 2012 por Mario Draghi, presidente del BCE, o más recientemente por el rey Guillermo Alejandro de Holanda) de acabar, con excusa de la crisis, con el estado social europeo.

La derecha española sabe, como Warren Buffett, que existe la lucha de clases y, por ahora, la van ganando ellos. No sienten la necesidad de negociar nada: el parlamento es un rodillo popular(leyes de educación, aborto, código civil…), la reforma laboral ha limitado enormemente la capacidad negociadora de los sindicatos y el Gobierno, cambiando unilateralmente los criterios sobre los que se ha basado el Pacto de Toledo, ha enterrado, de hecho, la concertación social.

En estos momentos no es imprescindible hacer ninguna reforma, más allá de incrementar los ingresos, en el sistema de pensiones pero además, la propuesta presentada por la ministra de Bañez es tremendamente injusta: a partir de 2014 los pensionistas verán disminuir su poder adquisitivo y deja a los actuales jubilados y a los que vayan a serlo en los próximos años sin capacidad de maniobra para compensar la pérdida. En cuanto a la posible revalorización, con la fórmula de la ministra difícilmente se logrará (la reforma la han hecho para reducir costes) y aunque fuese cierto, no empezaría antes de 8-10 años. Hablar de recuperación en ese plazo, a personas de más de 75 años, no deja de ser un sarcasmo.

La reforma, además de injusta, tiene un efecto negativo en la recuperación económica. La pérdida de poder adquisitivo y el miedo al futuro de 8 millones de personas no es la mejor forma de reactivar el consumo para salir de la crisis.

¿Es posible el acuerdo en este escenario? Lo dudo. La firma de acuerdos que mejoren las condiciones de los trabajadores está en el ADN sindical pero en estos momentos eso es impensable, al menos si de lo que se trata es de afianzar un sistema de pensiones capaz de garantizar la suficiencia económica a los ciudadanos de la tercera edad.Y solo será posible si la mayoría de la sociedad somos capaces de crear una dinámica movilizadora que cambie la correlación de fuerzas, que haga pensar al PP que algo tiene que perder.

En esta movilización tiene un papel fundamental CCOO y UGT, tanto por el objetivo como por su capacidad de elaborar y hacer llegar sus alternativas a millones de trabajadores, pero no es únicamente una cuestión sindical. CCOO y UGT deben tomar la iniciativa y comenzar a tejer las alianzas que permitan crear un gran frente social capaz de parar la reforma prevista por el Gobierno.

Hay que ganar la batalla del lenguaje y de las ideas, hay que explicar a la sociedad que existen alternativas, pero fuera del escenario que nos plantea el Gobierno. Acertar la lógica de que la cuantía de las pensiones dependa  únicamente de las cotizaciones es garantizar el debilitamiento del sistema al margen de la situación de la economía.El aumento de la productividad  lleva a producir más bienes y servicios con menos trabajadores, con lo que puede aumentar el PIB a la vez que disminuyen los  ingresos para pensiones.

La demografía y el número de cotizantes a la Seguridad Social son factores fundamentales pero lo realmente determinante, como en otros sistemas de protección, es la riqueza que seamos capaces de crear. La riqueza y la voluntad de distribuirla, algo que en el PP ni está ni se le espera.

De entre todas las medidas antisociales del Gobierno, probablemente la reforma de las pensiones es la que mayor repercusión social tiene, la que mayor rechazo ciudadano puede provocar, la que puede ser el origen de una respuesta ciudadana coordinada, continuada y masiva contra el desmantelamiento del estado del bienestar. 

Ese es el reto sindical, pero también el de todas las personas que no estamos dispuestas a permanecer pasivas mientras vemos como en materia de prestaciones, servicios y libertades retrocedemos a tiempos preconstitucionales. 

Pensiones: importante reto sindical