miércoles 21.08.2019

Pedro Patiño

“Tienes que aprender a escribir para escribirme una carta”, esta frase, o muy similar, es un recuerdo que la hija de Pedro Patiño tiene de su padre. Se la dijo cuando ella tenia 4 años, “fue una despedida de las vacaciones de verano, yo me quedaba en El Escorial, el pueblo de mi madre, mis padres y mi hermano más pequeño, volvían a Madrid”.

“Tienes que aprender a escribir para escribirme una carta”, esta frase, o muy similar, es un recuerdo que la hija de Pedro Patiño tiene de su padre. Se la dijo cuando ella tenia 4 años, “fue una despedida de las vacaciones de verano, yo me quedaba en El Escorial, el pueblo de mi madre, mis padres y mi hermano más pequeño, volvían a Madrid”. Poco después, el 13 de septiembre de 1971 su padre fue asesinado cuando repartía octavillas en apoyo de la huelga de la construcción, en defensa de un convenio colectivo donde se reivindicaban 400 pesetas de salario mínimo, 100% en caso de enfermedad o accidente, 45 horas semanales, libertad sindical, de reunión, libertad para los compañeros procesados y detenidos.

Han pasado 40 años. La hija de Pedro Patiño, tiene una hija. La mujer de Pedro Patiño, Dolores Sancho, es una mujer aun joven, vital, capaz de emocionar al auditorio “Federico Garcia Lorca”, de Getafe, donde Comisiones Obreras y el Partido Comunista de España rindieron homenaje a Pedro Patiño. “Buscaron hasta en la tierra de mis tiestos”, dijo Dolores, refiriéndose al registro que la Guardia Civil realizó de su domicilio, cuando le comunicaban oficialmente la muerte de su esposo. “¿Qué buscarían en la tierra de mis tiestos? Si nuestras armas siempre han sido las palabras”. Las palabras y las octavillas.

Fue un homenaje importante, emotivo. Un intento de contar a las nuevas generaciones como era este país no hace muchos años. Un intento de no olvidar a los “héroes” del movimiento obrero, de recordar que la democracia y la libertad y los derechos no los ha regalando nadie, que una “galerna de huelgas” y luchas, recordó Ignacio Fernandez Toxo, han traído la democracia y la libertad a este país. Un intento de recordar que han sido hombres como Pedro Patiño, como Alejandro Ruiz Huertas, abogado laboralista superviviente de la matanza de Atocha y también presente en el acto, los que junto con otros muchos héroes, hombres y mujeres desconocidos, han sido decisivos en el alumbramiento de un país democrático.

Un país que hoy grita en defensa de lo público, de la sanidad pública, de la educación pública, como señalaba la presentadora del acto, una docente, con la camiseta verde, emblema de la lucha actual de los maestros, con una leyenda que reclama una enseñanza pública y de calidad. Una enseñanza con la que tal vez soñaba Pedro Patiño, un obrero autodidacta, que quería que su hija le escribiese una carta que nunca recibió, porque unas balas asesinas lo impidieron. Pero tal vez sea una carta que muchos le debemos y donde hay que continuar escribiendo en defensa del empleo, de la libertad sindical y en defensa de la vida y el trabajo decente.

Pedro Patiño
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